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  • May 20, 2014
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¡A Dios Sea la Gloria!

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al enseñar el hecho de que “La Gracia de Dios es Suficiente.” En nuestro último mensaje nos quedamos en el pasaje de 2 Corintios 11. Vamos a retomar la carta del Apóstol Pablo desde ese punto.

El Apóstol Pablo escribió, “Mi jactancia no servirá de nada, sin embargo, debo seguir adelante. A mi pesar contaré acerca de visiones y revelaciones que provienen del Señor. Hace catorce años fui llevado hasta el tercer cielo. Si fue en mi cuerpo o fuera de mi cuerpo no lo sé; sólo Dios lo sabe. Es cierto, sólo Dios sabe si estaba yo en mi cuerpo o fuera del cuerpo; pero sí sé que fui llevado al paraíso y oí cosas tan increíbles que no pueden expresarse con palabras, cosas que a ningún humano se le permite contar. De esa experiencia vale la pena jactarse, pero no voy a hacerlo. Sólo me jactaré de mis debilidades. Si quisiera jactarme, no sería ningún necio al hacerlo porque estaría diciendo la verdad; pero no lo haré, porque no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje” (2 Cor 12:1-6 NTV).

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1. Usted no se gana o merece todo lo que Dios le permite experimentar. Pablo mismo visitó el cielo y, en sus propias palabras dice que vio “cosas tan increíbles que no pueden expresarse con palabras.” Al reflexionar sobre esta experiencia, él no quería que nadie pensara que Dios le había permitido visitar el cielo porque él (Pablo) fuera especial, o porque fuera digno de ello, o porque fuera muy santo. Pablo no tomó nada del crédito por su visita al cielo, ni tomó el crédito por ninguna otra cosa que haya hecho. Pablo sabía que Dios había sido mucho más benigno con él de lo que se merecía. Lo mismo puede decirse de usted.

2. Que su jactancia sea en Dios. La palabra “jactarse” significa: una razón para estar orgulloso; algo impresionante que alguien tenga o haya hecho. Pablo reflexionando acerca de su viaje al cielo dijo, “De esa experiencia vale la pena jactarse, pero no voy a hacerlo. Sólo me jactaré de mis debilidades.” En otras palabras, lo que Pablo estaba diciendo es, “Si tengo algo de que sentirme orgulloso, es el hecho de que Dios me haya escogido para usarme de esta manera, a pesar de mis fallas y defectos. Mi orgullo no está puesto en mí, mi orgullo está en Dios y en Su compromiso hacia mí.”

3. La Gracia le da el crédito a Dios. Pablo dijo, “no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje.” Pablo logró más que cualquier otro de los discípulos que anduvieron y hablaron con el Señor Jesús durante Su ministerio de tres años en la tierra, pero Pablo se negó a tomar crédito por sus logros. Pablo continuamente le daba todo el crédito a Dios. Si quiere andar consistentemente en La Bendición, usted debería hacer lo mismo. Una de las formas más rápidas de perder el favor de Dios es por el orgullo. El orgullo nos hace tomar el crédito por lo que Dios ha hecho.

4. La Gracia pone los reflectores de su vida en Dios y no en usted. Bajo el Viejo Pacto el énfasis estaba puesto en el hombre y todo giraba alrededor de las obras del hombre para Dios. Bajo el Nuevo Pacto, el énfasis está puesto en Dios y los reflectores brillan sobre la obra de Dios para el hombre. ¡Cuando usted abrace la gracia de Dios, usted pondrá los reflectores sobre Dios y no sobre usted!

5. ¿A quién le atribuye usted sus logros? Tome un minuto para pensar en dónde está en su vida. ¿Es una persona exitosa? ¿Ha logrado más que antes? ¿Está creciendo, desarrollándose, madurando y progresando? Si es así, ¿a quién le atribuye ese éxito? Un creyente del Nuevo Pacto, con conocimiento de la gracia de Dios, reconocerá el hecho de que no sería nada sin Dios. ¡A Dios sea la gloria por las cosas que Él ha hecho!

Declaración de Fe: Padre, Te agradezco por Tu maravillosa gracia. Entre más aprendo acerca de Tu gracia, más la abrazo y cambio mi perspectiva sobre la vida. Yo puedo reconocer el hecho de que hubo un tiempo cuando yo tomaba demasiado crédito por las cosas buenas que sucedían en mi vida. Hubo ocasiones cuando el énfasis estaba puesto en mí, en mi esfuerzo, en mi poder y en mi habilidad. Pero Tu mensaje de gracia me libera del poder limitado de MÍ. No soy lo suficientemente bueno para lograr lo que Tú me has llamado a hacer. No tengo la fuerza, yo solo, para obrar en los ámbitos para los que Tú me has llamado. No tengo suficientes fuerzas, recursos, poderes o sabiduría para hacer aquello para lo que me has llamado, porque mi tarea divina es TAN GRANDE que necesito que Tú la hagas. Por lo tanto, yo me quito la presión de tener que ser lo suficientemente bueno, fuerte, santo e inteligente. Yo acepto Tu tarea por fe, sabiendo que eres Tú quien me ha llamado por Tu inmerecida gracia, no porque yo sea lo suficientemente bueno. Así que yo lo acepto y persigo por fe, en el entendido de que Tú serás más bueno conmigo de lo que merezco. Y cuando el éxito venga y le sigan los elogios, yo estaré presto a desviar la gloria de vuelta a Tí. Si decido jactarme de algo, será de Tí. ¡En lugar de jactarme de mi poder, yo me jactaré de mis debilidades y le diré a todo el mundo que yo nunca hubiera podido cumplir lo que haya hecho sin la gracia y el favor de Dios! Siempre Te daré la gloria por las cosas que haces en mi vida. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.