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  • March 11, 2014
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Abundancia por Gracia sin Pesar

(Lea Juan 15:1-8)

Esta mañana continuamos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al enseñar que “Minimice Su Humanidad y Maximice Su Divinidad.” Ayer les compartí cinco joyas de este pasaje, pero hay muchas más en él, así que me siento guiado a regresar y entresacar más.
Jesús dijo, “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.

Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido! Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.”

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1. Usted está conectado a la “vida” de Dios. Jesús se igualó a una vid y a nosotros como las ramas. Es obvio que las ramas no pueden vivir sin la vid. Lo que puede ser menos obvio es que la vida de la vid fluye a través (literalmente), de las ramas. Ayer escribí, “Una rama fructífera y productiva realmente es una extensión de la vid y se vuelve un conducto por medio del cual se manifiesta el poder que produce la vida.” En una de sus cartas posteriores, el Apóstol Juan escribió, “Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11,12). La vida de Dios, la cual es expresada en las Escrituras por la palabra griega zoe, es la vida que fluye de la vid a través de las ramas. Cuando usted ha Nacido de Nuevo y el Espíritu Santo viene a morar EN usted, usted está directamente conectado a Dios Mismo y Su vida, Su zoe, fluye a través de usted. Viene A usted (produciendo un cambio divino), y entonces fluye A TRAVÉS de usted (produciendo un cambio divino).

2. El propósito de nuestra vida es dejar que Su vida fluya a través de nosotros. Aunque es verdad que la vida de Dios fluye a través de nosotros cuando Nacimos de Nuevo, también es verdad que Su vida fluirá a través de nosotros en la medida que lo permitamos. El problema para la mayoría es que tenemos mucho de “nosotros” estorbando. Entre más hacemos morir el yo, más de la vida de Dios, Su zoe, se manifestará en nosotros y a través de nosotros.

3. Una relación íntima con Dios produce fácilmente una gran abundancia. Jesús dijo, “Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto.” El Padre no solamente quiere que usted produzca fruto. La Biblia es clara con respecto a que Dios quiere que usted produzca mucho fruto, fruto en abundancia, y Él quiere que su fruto permanezca. Este tipo de vida fructífera, abundante y productiva, solamente puede venir como resultado de una relación íntima con el Padre, a través del Hijo, con la ayuda del Espíritu Santo. Sin embargo, la buena noticia es que usted no tiene que trabajar duro para que esto suceda. Entre más se acerque a Dios, usted producirá más fruto y nuestro texto dice que la producción será “orgánica.” Esto quiere decir que será de forma natural. Prosperando en Dios en cada área de su vida, no viene sin esfuerzo, pero sí debería ser sin problemas o pesares. Esto viene como resultado de hacer morir su yo interno y de dejar que el zoe de Dios fluya a través de usted.

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por ayudarme a llegar al punto en el que puedo experimentar una gran abundancia por tu gracia. Yo no merezco la vida para la cual me destinaste. Jamás podría ganar todo lo que Tú has hecho por mí. Yo no soy digno de Tu copioso favor y bendición. Sin embargo, Tú has escogido bendecirme con liberalidad por Tu inmerecida gracia y por esto siempre te estaré agradecido. Yo soy la rama, Tú eres la vid, y Tu vida que da poder, Tu zoe, ha llegado A mí, para cambiarme, y ahora fluye A TRAVÉS de mí, para impactar las vidas de otros. El propósito de mi vida ahora es simplemente permitir que Tu vida fluya a través de mí. Es Tu vida, fluyendo a través de mí, que cambiará al mundo. Y yo sé que debo hacer morir el yo para dejar que Tu vida fluya libremente. Había un propósito en mi vida cuando recién Nací de Nuevo, pero aun había mucho de “mí” estorbando, y la gente no Te podía ver en mí. Por fe declaro que llegaré al punto en el que la gente Te verá en mí claramente todos los días, de todas formas. De esta forma mi relación intima contigo producirá mucho fruto en cada área de mi ida, y experimento prosperidad divina. Yo soy una persona próspera. Yo vivo la vida que quieres que viva. Yo disfruto cada área de mi vida. No es sín esfuerzo, pero sí sin pesar. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.