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Alcanzando lo Sobrenatural

(Lee Daniel 2:31-35)

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” En nuestro último mensaje vimos cómo Daniel le aseguró al rey Nabucodonosor que el Señor le había dado la respuesta que el rey estaba buscando.

Daniel le dijo al rey, “En su sueño Su Majestad veía una estatua enorme, de tamaño impresionante y de aspecto horrible. La cabeza de la estatua era de oro puro, el pecho y los brazos eran de plata, el vientre y los muslos eran de bronce,  y las piernas eran de hierro, lo mismo que la mitad de los pies, en tanto que la otra mitad era de barro cocido. De pronto, y mientras Su Majestad contemplaba la estatua, una roca que nadie desprendió vino y golpeó los pies de hierro y barro de la estatua, y los hizo pedazos. Con ellos se hicieron añicos el hierro y el barro, junto con el bronce, la plata y el oro. La estatua se hizo polvo, como el que vuela en el verano cuando se trilla el trigo. El viento barrió con la estatua, y no quedó ni rastro de ella. En cambio, la roca que dio contra la estatua se convirtió en una montaña enorme que llenó toda la tierra.” Daniel describió el sueño del rey con gran detalle. Este tipo de detalle sólamente pudo venir de Dios, por Su gracia. Sin Dios, no había forma en que Daniel pudiera saber esto.

Esto me recuerda algo que sucedió ayer en la Iglesia. La Pastora Cynthia Brazelton predicó un maravilloso mensaje acerca de la gracia y del poder de Dios. Ella oró por varias personas que necesitaban salud y el poder de Dios se manifestó en forma de sanación durante el servicio. Después del servicio ella pidió a los que necesitaban oración que pasaran al frente y ella también le pidió al personal que pasaran al frente y que oraran por ellos. Una joven se me acercó para que orara por ella. Mientras estaba frente a mí se notaba sumamente consternada. Antes de orar con ella le pedí a una de nuestras hermanas que le diera un abrazo. Al recibir ese abrazo, rodaron lágrimas por las mejillas de la joven, y su cuerpo empezó a temblar mientras que se despojaba de una parte del dolor.

Después del abrazo ella se volvió hacia mí para orar. Yo le pregunté, “¿Para qué quieres que ore por ti?” Después de una larga pausa, ella negó con la cabeza y dijo: “Es difícil de explicar. No sé cómo decirlo.” Ella, obviamente, estaba pasando por algo muy grande por dentro, así que le dije: “No te preocupes. Dios me lo mostrará. Dios me dirá qué decir.” Yo mismo me estaba poniendo en una situación como a la que Daniel se enfrentó—una situación en la que tenía que escuchar a Dios.

Al estar frente a ella abrí mi corazón para recibir lo que Dios quería decirme acerca de ella. Dios comenzó a mostrarme a la joven como una niña y Él comenzó a hablarme. Simplemente dije lo que escuché y vi. Yo le dije: “Tú te criaste en la iglesia. Te veo como una niña pequeña. Te criaste con una familia cristiana fuerte. Oraron por ti y muchas cosas poderosas fueron pronunciadas sobre tu vida. Cuando eras niñas creías en eso. Tú hablaste esas cosas. Tú orabas por ellas. Estabas emocionada por ellas. Pero entonces la “vida” pasó. En algún momento cometiste lo que tú crees que son “demasiados” errores. Llegaste al punto en donde ya no creías. Pensaste que te habías descalificado tú sola del plan de Dios para tu vida. Pero Dios dice: “No. No hija. Esto todavía es tuyo.” Mira, los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. Dios nunca va a renunciar a ti. Tú pensaste que arruinaste tu vida, pero no fue así. Dios todavía está allí y Él está dispuesto a hacer todo lo que dijo que haría a través de ti. Aun mientras te hablo, el Señor está trayendo de nuevo muchas de las cosas por las que solías orar y creer. Es como Sí Él te estuviera mostrando un comercial en el lienzo de tu mente. Él te está mostrando cosas, una tras otra, una y otra vez. Estas son todas las cosas que Dios quiere hacer en tu vida. No porque te lo hayas ganado, sino tan solo por Su gracia “.

Mientras que yo le hablaba, la joven mantuvo asintiendo con la cabeza, estado de acuerdo mientras las lágrimas seguían rodando. Ella vio todo lo que el Señor quería que ella viera. Después oré por ella y ella me restaurada. Ella vino a la iglesia de una forma y se fue completamente diferente, por la inmerecida y maravillosa gracia de Dios.

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Aquí tienes un par de cosas.

 

  1. Lo sobrenatural está a tu alcance, pero nunca vas a aprovechar el poder ilimitado de Dios si no crees.

 

  1. Retira todos los límites artificiales que has puesto en nuestro Dios sin límites.

 

  1. Deja de pedir cosas pequeñas. Si sólo pides cosas que puedes hacer, nunca vas a usar tu fe, y nunca vas a alcanzar la gracia de Dios para hacer cosas que no puedes tú solo.

 

  1. ¡Tu deseo debe ser igual a todo lo que Dios ha puesto EN ti! ¡Tus oraciones deben ser del mismo tamaño que tu tarea!

 

  1. Solo las oraciones del tamaño de Dios alcanzan la gracia de Dios para lo sobrenatural.

 

  1. Daniel creyó que Dios le mostraría el sueño del rey. Dios lo hizo. Esto no tuvo nada que ver con el poder natural, la fuerza o el intelecto. Esto fue completamente un acto sobrenatural hecho por la gracia de Dios, la cual fue alcanzada por medio de la fe de Daniel.

 

  1. Yo necesitaba que el Señor me mostrara lo que estaba pasando con la joven de forma sobrenatural. Dios lo hizo. Dios me permitió ver su pasado y hablé sobre su futuro. Esto no tuvo nada que ver conmigo ni con mi poder. Esto tuvo que ver con Dios y con Su gracia. Pero yo nunca habiera podido alcanzar la gracia de Dios, si no hubiera usado mi fe.

 

  1. Tú estás limitado únicamente por tu capacidad para creer.

 

  1. La Biblia dice, “los dones de Dios y su llamamiento son irrevocables” (Romanos 11:29). Dios no te ha dado la espalda. No te has descalificado de lo mejor de Dios. ¿Sabes por qué? Porque, para empezar, nunca te calificaste tú mismo. Jesús te calificó para ello.

 

  1. ¡Abre tu corazón para recibir todo lo que Dios tiene para ti en esta época de la Gran Gracia!

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento a vivir por fe. Tú eres un Dios sin límites. No hay, literalmente, nada que no puedas hacer. Yo soy un hombre / mujer con muchas limitaciones. En mi humanidad hay un sinnúmero de cosas que no puedo hacer. Pero, por suerte yo no estoy limitado a mi humanidad. Tengo la divinidad que habita en mí. Cuando yo no puedo, Tú sí puedes. Cuando mi poder se agota, Tu gracia entra en acción. Cuando mis límites chocan contra un muro, Tu poder ilimitado derriba esa pared. Tú has puesto todas las cosas a mi disposición. Tú me diste lo mejor de Ti cuando me diste a Tu Hijo. Tu Palabra dice que junto con Jesús, Tú me darás en abundancia todas las demás cosas. Yo accedo a esas cosas con mi fe. Yo uso mi fe para alcanzar Tu gracia para hacer todo aquello para lo que nací. No por mi fuerza, sino por Tu poder. Yo hago oraciones del tamaño de mi Dios. Mi deseo es igual a mi tarea. Tú has puesto grandeza dentro de mí, así que oro para que la grandeza emane de mí. Yo muero a mí mismo todos los días. Yo me estoy minimizando tanto como me sea posible. Y entre más lo hago, entre más me hago a un lado, lo sobrenatural se convierte en algo natural para mí. Voy a cumplir con todo aquello para lo que nací. Voy a dejar una huella en este mundo que nunca será borrada. Voy a realizar lo imposible continuamente. Voy a vivir una vida llena de señales, prodigios y milagros. Viviré naturalmente sobrenatural, porque no seré yo quien haga todas estas cosas. ¡Eres Tú quien vive en mí, Tú me das las palabras, y haces la obra! ¡Declaro esto por fe! En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.