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  • December 02, 2013
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Caminando en Amor, Manifestando La Gracia

Esta mañana continuaremos nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa.” Llevamos 15 meses en esta serie y este Viernes por la mañana quiero que meditemos en algunas de las cosas que hemos aprendido. Comencé esta serie examinando la vida del Señor Jesús y cómo Él era movido por la Gracia diariamente. Jesús es, después de todo, el mejor ejemplo de humanidad en sincronía con la divinidad. Jesús personificó aquello a lo que debemos aspirar.

 

Aunque Jesús era Judío y Él entendía la Ley, Él era una persona  guiada más por el Espíritu que gobernado por la Ley. Juan nos dice que el Señor Jesús estaba lleno de gracia y verdad ( Jn 1:14, 17). El corazón y la mente de Jesús estaban, incuestionablemente, llenos de verdad (la Palabra), pero Él compartía la verdad divina desde la perspectiva de la Gracia divina. Jesús no estudiaba la Palabra de Dios para señalar defectos o fallas en otros, o para sentirse mejor consigo mismo. Él estudiaba la Ley, pero Él lo hizo para vivir una vida llena de Gracia. Esto es lo que hacía a Jesús tan diferente de los Fariseos y Saduceos. Los Farisesos y Saduceos estudiaban la verdad, pero se alejaban de la Palabra sintiéndose dignos, justos, y se mostraban  indignados hacia quienes no aparentaban ser justos como ellos. Jesús nos enseña que cuando estudiamos la Palabra debemos quedarnos con la idea de que ninguno de nosotros puede ser justificado fuera de la Gracia de Dios.

 

Esto nos ayuda a entender el modus operandi (M.O.) del Señor Jesús. Cuando le trajeron una mujer sorprendida en el acto de adulterio por una turba formada de gente supuestamente justa, Jesús no vio las dos clases de personas que los Fariseos veían. Los Fariseos veían estas categorías: 1) justos (ellos) y 2) pecadores (la mujer). El Señor Jesús vio: 1) Una persona indigna que sabía que era indigna (la mujer), y 2) gente indigna que se había autoengañado pensando que eran justos (los Fariseos).

 

Este error es cometido una y otra vez a través de la Escritura hoy en día. ¿Protestaría Jesús en contra de un desfile de gays con pancartas que dicen que los gays van a irse al infierno? ¿Se manifestaría Jesús en una clínica de abortos gritándoles “¡asesinas!” a jovencitas? Ahora bien, puede que usted diga “Espera un minuto Rick. ¿Debemos apoyar la homosexualidad y el aborto?” Por supuesto que no, pero estoy mostrando que personas que se consideran gay y aquellas que han decidido abortar son personas como nosotros. No somos mejores que ellas y nuestros pecados no son más pequeños que los de ellas. El pecado es pecado y nosotros somos todos no-justos fuera de Jesús. Mi punto es que nunca vamos a alcanzar a alguien si lo señalamos en su cara. El Señor Jesús odiaba el pecado, pero amaba a los pecadores. Nosotros predicamos eso hoy en día, pero es mucho más fácil predicarlo que practicarlo.

 

El Señor Jesucristo se preocupó más por el corazón de una prostituta que por sus actos, y dado que  Él la amó, ella dejó la prostitución. Jesús se preocupaba más por el corazón de la mujer adúltera que por su forma promiscua de ser. Después de mostrarle a ella el amor de Dios, Él le pidió que no pecara más. En los tiempos de Jesús los divorcios eran iniciados por el hombre y Él, Jesús, se preocupó más por una mujer que había sido abadonada por cinco esposos y que estaba con un hombre que no era su esposo, que por su forma libertina de vivir. El Señor le dio a beber agua de vida y ella se convirtió en la primera misionera en predicar el advenimiento del Mesías. Hoy en día muchos Cristianos ni siquiera hubieran hablado con ella, y mucho menos hubieran escuchado lo que ella tenía que decir. Muchos dirían que ella no estaría “calificada” para predicar; como si ellos lo estuvieran.

 

¿Así que qué quiere decir esto para usted hoy? Quiere decir que si usted quiere compararse con alguien, debe compararse con Jesús. No se compare con otras peronas, porque todos tenemos defectos. Puede que usted se compare con alguien que usted considere grande y esto lo podría llevar a tener una baja autoestima. O, puede que usted se compare con alguien a quien considere inferior y eso puede llevarle a sentirse superior moralmente. La única persona con quien verdaderamente debería compararse es con Jesús. Cada vez que se compara a Jesús usted descubrirá en qué medida está caminando  (o no) en el amor de Dios. Al final, usted tiene el llamado a ser Cristiano. La palabra significa “como Cristo.” Si quiere ser como Cristo usted DEBE caminar en amor y manifestar la Gracia. Cualquier otra cosa por debajo de esto es un error.

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por esta Palabra. Tomo el tiempo para reflexionar acerca de esta serie y de lo que he aprendido de ella hasta ahora. En la vida del Señor Jesús veo un ejemplo de cómo se supone que debo de vivir. Jesús estaba lleno de Gracia y de verdad. Debo admitir que yo he estado más lleno de verdad que de gracia. Te doy las gracias por Tu Palabra y estoy dispuesto a estudiarla todos los días de mi vida. El propósito de mi lectura y estudio es poner por obra en mi vida lo aprendido. Yo sé que la Biblia no es un libro de texto para estudiar, ¡sino que es un Libro de vida para VIVIR! Quiero vivir lo que leo, y declaro por fe que lo haré. Caminaré en amor todos los días de mi vida y seré un conducto de Tu Gracia a donde sea que vaya. Mi amor por Tí, Padre, se demuestra cada vez que muestro amor hacia otros. Demuestro mi pasión por Ti cuado muestro compasión hacia otras personas. Busco amarte con todo mi corazón, mente, alma y fuerzas, y también busco amar a otros con el mismo amor con el que me has amado; que es un amor incondicional e inquebrantable. Tu amor y Gracia han llegado A mí, y ahora fluyen A TRAVÉS de mí todos los días de todas formas posibles. Estoy rendido a Tí, Padre, y creo que me usarás hoy para alcanzar a alguien con Tu amor, Gracia, misericordia, amabilidad y bondad. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

 

¡Esta es la Palabra para Hoy! Póngala por Obra y Mejore.