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Ciego De Nacimiento -¡Cuenta Tu Historia!

Lee Juan 9:1-34

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.”  La historia del milagro que hoy nos ocupa es bastante larga, así que intentaré resumirla. En el capítulo 9 del Evangelio de Juan, el Señor Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos se preguntaban si su condición era el resultado del pecado, ya fuera del hombre o de sus padres. Jesús explicó que no era ni lo uno ni lo otro. Él se encargaría de las tinieblas del hombre, porque Él era la Luz del Mundo. Jesús entonces, usando otro método inusual, escupió en el suelo, formó un lodo con la mezcla de saliva  y polvo, puso este barro en los ojos del hombre, y le dijo que fuera a lavarse al Estanque de Siloé. El hombre no podía ver, pero podía oír. También podía sentir, así que sabía que había algo en sus ojos. Estoy seguro de que él no sabía por completo lo que estaba pasando, pero que lo que fuera que estuviera sucediendo él sentía que era su oportunidad para recibir un milagro. Algo sobrenatural estaba a punto de suceder. ¡Así que por fe fue al estanque, se lavó, y ahí mismo, el hombre pudo ver!

 

Este milagro causó un gran revuelo en la ciudad y ocasionó una investigación de seguimiento por parte del liderazgo religioso Judío. Los vecinos y los miembros de la ciudad se sorprendieron al ver a alguien, que había sido ciego de nacimiento, caminando con su vista. Lo interrogaron y él admitió que antes era ciego. Le preguntaron cómo sucedió. El hombre contó su versión de la historia. Él dijo: “El hombre al que llaman Jesús hizo un poco de barro y lo puso en mis ojos. Luego me dijo que fuera al Siloé y me lavara. Así que fui allí y me lavé. Y entonces pude ver.”

 

El pueblo llamó a los Fariseos para que vieran al hombre, porque el día en que fue sanado era un día de reposo o sábado. Los fariseos le preguntaron. Querían saber qué pasó. El hombre simplemente respondió: “Él me puso barro en los ojos, me lavé y ahora veo“. Los Fariseos determinaron entre sí que Jesús no podía venir de Dios. ¿Por qué? Simplemente porque El seguía haciendo cosas que no aprobaban en el sábado. Algunos de ellos, sin embargo, se preguntaban si Jesús era de Dios debido a todos los milagros. Ellos se encontraban divididos, así que llamaron  al antiguo ciego y le preguntaron su opinión. El hombre les dijo que creía que Jesús era un profeta. Los Judíos todavía no creían que él hubiera sido ciego de nacimiento por lo que llamaron a sus padres para cuestionarles. Y, por supuesto, ellos corroboraron su historia. Ellos dijeron: “Escuchen, nuestro hijo nació ciego. Él puede ver ahora. No sabemos cómo. Es un hombre adulto. Ustedes pregúntenle.” Entonces se volvieron al ciego una última vez y le preguntaron si Jesús era un pecador. El hombre respondió con una de las líneas más grandes de la Biblia: “No sé si es pecador o no. ¡Todo lo que sé es que estaba ciego y ahora puedo ver!

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Tienes una historia que contar.

a) El hombre ciego de nacimiento en este milagro no sabía mucho, pero sabía que había nacido ciego y ahora podía ver. ¡Ésa era su historia y no tuvo miedo ni vergüenza de contarla! ¿Y sabes algo? ¡Tú tienes una historia que contar y Dios quiere que lo hagas!

b) Tu historia (testimonio) no tiene que estar plagada de referencias bíblicas, ni citas religiosas. Simplemente cuenta tu historia como la conoces.

c) Algunos pueden dudar de tu historia, tal y como los Fariseos dudaron del hombre en el texto, pero otros la creerán. Aquellos que rechazan lo que Dios ha hecho en tu vida no te rechazan a ti, sino que rechazan a Dios. Así que no te ofendas. Dios tratará con ellos a su debido tiempo. Simplemente cuenta tu historia y si algunos no quieren creerla, sacude el polvo de tus pies, continúa y continúa contando tu historia. Incluso si sólo una persona cree lo que Dios hizo por ti y viene a Dios por eso, habrá valido la pena contarlo.

d) Dios ha sido demasiado bueno contigo para que te quedes con Él y Su bondad para ti solo. ¡Dile al mundo lo que Dios ha hecho por ti!

e) Por último, si tú no cuentas tu historia, ¡puede que nunca sea contada!

 

2.  Entre mayor sea la asignación, mayor será el ataque.

a) Los Fariseos hicieron grandes esfuerzos para desacreditar a Jesús. Hicieron todo lo que pudieron para interrumpir Su ministerio. Al final, tuvieron éxito en orquestar Su ejecución, pero cuando pensaron que lo estaban matando, en realidad lo estaban llevando a Su destino.

b) Si tú tienes una gran asignación de parte de Dios, no te sorprendas de encontrar una gran oposición. No te estoy diciendo que la busques, solo te estoy diciendo que la esperes. El diablo no se va a sentar a ver cómo te conviertes en la persona que Dios te llamó a ser. Él hará todo lo posible para desviarte de tu destino. ¡Pero la buena noticia es que no puede hacerlo!

c) El veneno del enemigo no puede detener tu propósito.

d) Entre más te ataque satanás, mayor eres. Los Fariseos, los Saduceos, el Sanedrín y todo el infierno estaban ganando cuando Jesús iba a la cruz. ¡Pero cuando la primera gota de la sangre de Jesús golpeó la tierra, selló el destino de Jesús! Me gusta decir: “¡Si el diablo fuera listo, te dejaría en paz!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Has hecho grandes cosas en mi vida y no tengo miedo, ni me avergüenzo de contar mi historia. ¡Voy a contar mi historia y decirla a donde quiera que vaya! Mientras lo hago, mientras camino en mi propósito divino, cuando cumplo mi destino divino, sé que habrá oposición. No me sorprende y no me inquieta. El veneno del enemigo no puede detener mi propósito. ¡Tú estás SOBRE MI, EN MÍ, CONMIGO y POR MÍ! ¡No hay manera de que pueda perder! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!