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Como Jesús Es (12va Parte)

Hoy continuamos con nuestra nueva serie titulada “¡Dios te ama!“, bajo el tema general de “El Año de la Manifestación Sobrenatural.” En el mensaje anterior te mencioné que estamos compuestos por tres partes: espíritu, alma y cuerpo. El día que entregas tu vida a Cristo y Naces de Nuevo, tu espíritu se renueva, pero tu alma (que alberga tu mente, emociones y voluntad) no lo es, y tu cuerpo (que cambiará algún día) tampoco. Entonces, la única parte de ti que fue cambiada fue tu espíritu. Tu espíritu FUE cambiado, tu cuerpo SERÁ cambiado, y lo que eso te deja es tu alma. Después de que hayas Nacido de Nuevo, pasarás el resto de tus días en el planeta intentando cambiar tu vida para alinearte con la opinión que Dios tiene de ti.

 

El mensaje que he enseñado en esta serie, que debemos vernos a nosotros mismos “Como Jesús es en este mundo”, es crítico, porque nunca operaremos como Él, hasta que nos veamos a nosotros mismos como Él es. En los minutos finales de la versión en video del mensaje de ayer, dije: “Cuando vienes a Dios y Naces de Nuevo, eres un hombre nuevo, viviendo en un cuerpo viejo, y necesitas una mente nueva. Necesitas una mente nueva, porque todos venimos a Dios con cierto nivel de equipaje.” Comenzaré hoy desde donde me quedé ayer. Pero antes de hacerlo, volvamos a la escritura en la que hemos estado meditando durante semanas:

 

El Apóstol Juan dijo:

 

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

1 Jn 4:16,17 RV60

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Venimos a Dios con cierto equipaje.

a) Si viniéramos a Dios sin ningún equipaje, esto significaría que llegaríamos a Él como una ‘pizarra en blanco’. Seríamos libres de convertirnos rápidamente en lo que sea y en quienquiera que el Espíritu Santo nos haya instruido. Aceptaríamos rápidamente cualquier cosa que Dios dijera acerca de nuestro futuro, abriríamos nuestro corazón a Sus planes y nos veríamos a nosotros mismos de acuerdo con Su opinión sobre nosotros. Sin embargo, ninguno de nosotros viene a Dios como una ‘pizarra en blanco’. Ya venimos programados por el mundo. Así que tenemos que desprogramar y reprogramar tanto para gustar y actuar como Jesús.

b) El día que acepté a Jesús como mi Señor, había cumplido 23 años, era Sargento de Estado Mayor en el Ejército de los Estados Unidos y estaba programado para pensar y actuar como un autoproclamado “Dominicano” temerario, atrevido, un poco arrogante niño de Brooklyn.” Casi 22 años después, mi crianza en Brooklyn todavía tiene mucho que ver con lo que soy. He emprendido un increíble viaje de transformación durante estos 22 años, pero no voy a decirte que siempre fue fácil. A los humanos no nos gusta cambiar. Así que la verdad es que luché contra Dios y el cambio que Él quería promulgar en mi vida.

 

2.  Nuestra mente debe renovarse hasta que podamos abrazar por completo a Jesús.

a) Cuando llegué a Jesús por primera vez, tuve dificultades para aceptar las cosas maravillosas que el Espíritu Santo me estaba revelando acerca de los planes que hizo para mí desde antes que el mundo comenzara. ¿Por qué? Porque soy hijo de padres inmigrantes, crecí recibiendo asistencia social, viví en un vecindario terrible, y cuando era niño (en la escuela –jamás por mi madre) me dijeron que las posibilidades de que me convirtiera en algo significativo eran mínimas o inexistentes. Entonces, cuando Dios me hablaba acerca de Su bondad, yo tenía una lucha interna. Mi mente había sido programada de tal manera que fue difícil para mí aceptar lo que Dios me llamó a hacer. Esta es la razón por la cual la Biblia nos enseña que nuestras mentes deben renovarse.

b) Nunca hubiera podido verme a mí mismo, “Como Jesús es en este mundo”, hasta que mi mente se renovara para abrazar la plenitud de TODO lo que Jesús era PARA MÍ. La bondad de Dios y Su maravillosa e inmerecida gracia eran extrañas para mí, porque había trabajado duro para todo lo que había logrado en la vida hasta ese momento. Estaba programado para ver cada oportunidad a través de la lente del trabajo duro y del esfuerzo humano. Mientras que Dios me estaba hablando acerca de las cosas que Él simplemente quería darme, porque Él me ama y Él me llamó a hacerlas. Esto es parte de “la batalla en la mente” que todos debemos ganar.

 

Me detendré aquí por hoy y discutiremos esto más mañana.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. ¡Digo esto con confianza, porque he aprendido a depositar toda mi confianza en Ti! Tú eres la fuente de mi fortaleza. Tú eres la fuerza de mi vida. Soy quien dices que soy. Puedo hacer lo que dices que puedo hacer. Yo desecho el dolor y los límites de mi pasado. Yo estoy abierto completamente a ser quien me llamaste ser y a lo que me llamaste a hacer. Yo comienzo este día listo para ser un conducto de Tu gloria. Porque como Jesús es, yo también lo soy en este mundo. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! ¡Ponla por Obra y Mejora!