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¿Confías en Dios o en el Dinero?

(Lee Mateo 10:1-10)

 

 

 

Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente increíble”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído a Mateo 10. Hemos estado estudiando este pasajeo por un par de días. Volvamos a él hoy y tratemos de descubrir más acerca de Dios y de Su inmerecida gracia. La Biblia dice:

 

 

 

Jesús envió a los doce apóstoles con las siguientes instrucciones: ‘No vayan a los gentiles ni a los samaritanos, sino solo al pueblo de Israel, las ovejas perdidas de Dios. Vayan y anúncienles que el reino del cielo está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, curen a los leprosos y expulsen a los demonios. ¡Den tan gratuitamente como han recibido! No lleven nada de dinero en el cinturón, ni monedas de oro, ni de plata, ni siquiera de cobre. No lleven bolso de viaje con una muda de ropa ni con sandalias, ni siquiera lleven un bastón. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen que se les dé alimento.’

 

 

En mi entrega anterior, compartí un mensaje titulado “Aprendiendo a Depender de Dios” en base en este pasaje. En este mensaje voy a centrarme en el hecho de que Jesús les dijo que no llevaran dinero con ellos.

 

 

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Jesús envió a Sus discípulos a ministrar y les prohibió llevar dinero con ellos. Jesús les dijo: “No lleven nada de dinero en el cinturón, ni monedas de oro, ni de plata, ni siquiera de cobre. No lleven bolso de viaje con una muda de ropa ni con sandalias, ni siquiera lleven un bastón. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen que se les dé alimento.” Jesús quería que los discípulos reconocieran a Dios como su proveedor. Jesús quería que Sus hombres pusieran toda su confianza en Dios.

 

2.  Más tarde Jesús recordó esta situación y les hizo una pregunta clave a Sus discípulos. Les preguntó: “Cuando los envié a ustedes sin monedero ni bolsa ni sandalias, ¿acaso les faltó algo? —Nada —respondieron.” (Lucas 22:35). ¿Sabes por qué no les falto nada? ¡Porque Dios era su fuente!

 

3.  Cuando te halles haciendo la voluntad de Dios nada te faltará. Te enfrentarás a la oposición y las cosas pueden ponerse difíciles de vez en cuando, pero en lugar de que te de “disminuir el reto”, Dios opta por darte “más gracia”. Su gracia te llevará a través de lo que sea a lo que te enfrentes.

 

4.  La gracia de Dios está siempre disponible para hacer las cosas a las que Él te está dirigiendo; y eso incluye dinero.

 

5.  Dios es más que capaz de financiar Sus proyectos.

 

6.  Siempre que Dios te da una visión, Él se compromete a sí mismo para proveer para la misma. Dicho de otra manera, si es la voluntad de Dios, entonces también corre por cuenta de Dios.

 

7.  Los sueños de Dios no tienen límites, porque Sus recursos no tienen fin.

 

8.  Así que deja de soñar sueños del tamaño de un hombre. Lo sueños del tamaño de Dios requieren inversiones del tamaño de Dios, y Él siempre financia Sus proyectos.

 

9.  La provisión divina está asegurada para ti por la inmerecida gracia de Dios. Él ahora espera que eches mano de tu fe para tomar posesión de esa provisión.

 

 

Vamos a detenernos aquí por hoy. Voy a continuar en esta misma linea en nuestro siguiente mensaje, porque tengo mucho más que decir acerca de Dios y del dinero.

 

 

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Tú has hecho ya Tu parte por gracia. Ya has preparado todo lo que necesito para lograr aquello a lo que me has llamado a hacer. Ahora esperas que yo eche mano de mi fe para tomar posesión de eso. Aquello a lo que Tú me guías siempre superará mis cuentas bancarias, mi educación y mis afiliaciones. Tu visión requiere de Tu provisión. Tus sueños requieren de Tu participación. Tú me llevas a hacer cosas que me obligan a confiar en Ti. Tú no quieres que me consuma preocupándome por el dinero. Tú no quieres que me preocupe de dónde va a venir el dinero. Es Tú voluntad, por lo tanto Tú proveerás. Tú eres más que capaz de financiar Tus proyectos. Tú eres mi proveedor. Puedo tener dinero, porque el dinero no me tiene a mí. Mi confianza no está puesta en el dinero, mi confianza está en mi Dios, que me da todas las cosas en abundancia para que las disfrute. Alguno confían en las cosas de este mundo, pero Padre, yo confío en Ti. Tú eres mi proveedor. Eres mi fuerza. ¡Eres mi Dios! Haré todo lo que me has llamado a hacer – ¡no por mi fuerza, sino por Tu gracia! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

 

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.