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  • November 20, 2014
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Crea en el Amor

Lea Génesis 43:15-30

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad)”, al continuar estudiando la vida de José. Jacob envió a sus hijos a Egipto con presentes, dinero y con Benjamín. Cuando llegaron a Egipto fueron traídos ante José. 11 de los 12 hermanos estaban juntos. Lo primero que notó José fue a Benjamín. Su hermano menor —el hermano al que amaba y el hermano que lo amaba a él—-estaba finalmente ante su presencia. Para entonces habían transcurrido 22 años desde que fueron separados. José mantuvo su compostura y les dirigió a su residencia personal y ordenó que se les preparasen alimentos. Mientras esto sucedía, recuerde que Simeón seguía aun cautivo.

Los hermanos estaban confundidos por tan buen trato que recibían. Es aquí en donde me he sentido dirigido a resaltar que hay muchas similitudes entre José y el Señor Jesús. Los hermanos vinieron a José con culpabilidad y vergüenza, pero José les recibió como miembros de una familia perdonada. En lugar de condenarles por lo que habían hecho, él madó que se les preparara un banquete. Nosotros también tendremos un banquete con Jesús algún día, y eso es llamado, “La Cena de las Bodas del Cordero” (Apoc. 19:9).

Los hermanos fueron llevados al palacio de José pero aun seguían ansiosos. Ellos no entendían por qué habían sido tratados tan bien. Ellos pensaron que era algún tipo de trampa. Ellos tuvieron la oportunidad de explicarle al asistente de José que la primera vez que habían visitado Egipto para comprar comida se habían ido, de alguna forma, con el dinero en sus sacos. Ellos le aseguraron que habían traído una doble suma de dinero en esta ocasión, pero el asistente de José les dijo, “Todo está bien. No se preocupen. Su Dios y el Dios de su padre debe haber puesto el dinero ahí. Fue pagado en su totalidad.” Ahora sí que estaban confundidos. Ellos pensaron que estaban siendo castigados por lo que le hicieron a José 20 años atrás, pero todo estaba sucediendo para su bien. Luego, para mejorar aun más las cosas, Simeón fue devuelto a ellos. A los 11 hermanos se les trató con comodidad y sus asnos fueron cuidados también. Los hermanos sacaron sus obsequios y esperaron a José. Ellos se prepararon para “pagar” al Sultán Egipcio todo lo que tenían. José se hizo presente, ellos le dieron los regalos y se inclinaron con reverencia ante él. José les recibió, ignoró sus presentes, y preguntó por su padre. Mientras José miraba alrededor suyo se dio cuenta que los 12 hermanos estaban finalmente juntos después de 22 años. Al ver a Benjamín su corazón se aceleró y ya no pudo soportar más. José salió apresuradamente de la habitación y se metió a sus aposentos en donde lloró profundamente y sin control. No porque estuviera molesto con los hermanos, sino porque les amaba tanto.

 

¿Qué es lo que significa esto para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

1.  A veces acudimos a Dios como lo hicieron los hermanos de José. Los hermanos no sabían qué estaba sucediendo. Ellos llegaron como hombres culpables. Ellos sabían que eran culpables delante de Dios por lo que le habían hecho a José cuando era un niño. Ellos pensaban que serían acusados delante del Sultán por dejar sin pagar el alimento que se llevaron en su primer viaje a Egipto. Ellos sacaron su dinero y se inclinaron ante el Sultán Egipcio en un intento por alcanzar misericordia. Ellos no sospecharon que el hombre ante quien se inclinaron les amaba y ya les había perdonado. Él les amaba tanto que rompió en llanto. Así es cuando uno viene a Dios. Usted viene como culpable y su culpabilidad le hace tratar de “pagar” por su pecado. Usted quiere hacer “cosas” para compensar lo que ya ha hecho, pero no hay nada que pueda hacer para pagar por el pecado. Jesús ya pagó el precio. Usted se inclina ante Él como un extranjero culpable, pero Él le recibe con amor como un hermano perdonado del mismo Padre.

2.  Dios nos recibe como José recibió a sus hermanos—con un amor increible para el hombre.

a)   Siempre estará bien arrepentirse y venire delante de Dios como una vasija humilde y quebrantada. Pero usted debe también creer que Él le aceptará, perdonará, y le invitará a cenar con Él.

b)  Dios le bendice simplemente porque Él le ama. Cuando haya creído verdaderamente en Su amor usted será cambiado para siempre.

c)  El Apóstol Juan dijo, “Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos”(1 Juan 4:16 NTV). La Traducción King James dice que “creamos en el amor.” Mi pregunta es, ¿Usted lo hace? ¿Confía usted en el amor de Dios? ¿Cree usted que Él le ama con un amor perpetuo? ¿Cree en que usted no hizo nada para hacer que Él le comenzara a amar y que no hay nada que lo puede detener?

d)  Si usted confía y cree en el amor de Dios le cambiará la forma en la ve a Dios, la forma como se ve a usted mismo, la forma como trata a otros, y la forma como percibe la vida.

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento a vivir por fe. Gracias por amarme con un amor eterno. Tú incansable búsqueda de mú me maravilla. Tú me amaste aun antes que naciera. Tú me amaste aun cuando yo estaba en contra a Tu Palabra y a Tu voluntad. Tú me envías gente, una y otra vez, para que les comparta acerca de Tu amor conmigo, aun cuando abiertamente te rechacé una y otra vez. Tú nunca te diste por vencido conmigo y ahora me doy cuenta que nunca lo harás. Vengo a Tí, quebrantado, con mi cabeza agachada, sabiendo que soy culpable, y Tú me recibes libremete como un hijo perdonado. Tú decides bendecirme ricamente por Tu inmerecida gracia y yo simplemente alcanzo Tu gracia con mi fe. Pero aun cuando mi fe flaquee, o incluso falle, Tu gracia nunca falla, porque Tu amor hacia mí es inquebrantable. Entre más studio Tu gracia y entre más comprendo Tu amor, yo cambio más mi opinión sobre Tí. Hubo un tiempo cuando te temía Padre. Cuando hacía algo malo yo pensaba que me perseguirías. Pero ahora me doy cuenta lo tonto que era. Si hubieras querido castigarme, ya hubiera sido destruído desde hace mucho. Tú me seguiste, pero no me hiciste daño. Tú me seguiste para bendecirme, porque me amas. Así que, Padre, Yo se que se supone que debo vivir por fe y declaro que lo haré. Yo vivo mi vida por fe y mi fe está anclada y cimentada en Tu amor hacia mí. Mi fe es fuerte, porque yo sé que me amas. Mi confianza es tenaz e inquebrantable, porque estoy convencido que Tú me amas. Mi panorama es brillante, y la expectativa que tengo para mi futuro es extremadamente alta, porque yo sé que me amas y sé que me bendecirás por Tu inmerecida gracia. Todo lo que puedo hacer eso creer en Tu amor, recibir Tu amor, aceptar Tu bendición por gracia, y buscarlo por fe. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.