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Cuando Tus Amigos Te Acompañan en la Fe

Al ver la fe de ellos, Jesús dijo: “Amigo, tus pecados quedan perdonados.”

(Lucas 5:20 NVI)

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús“. Hoy estudiaremos la sanación de un hombre paralítico llevado por sus amigos.

 

Un día Jesús estaba enseñando dentro de una casa. Al lugar llegaron personas de todas las ciudades de Galilea, de Judea y de Jerusalén para oír a Jesús. Los Fariseos y los Maestros de la Ley estaban dentro de la casa también. Normalmente el tamaño de la multitud no sería un problema, pero como Jesús estaba dentro de una casa, la multitud obviamente no cabía. La casa se estaba reventando por las costuras. La Biblia menciona que en esos momentos un paralítico quería entrar en la presencia de Jesús. Él había oído hablar del Hacedor de milagros y esperaba una oportunidad para ser bendecido. El problema con el paralítico era, obviamente, que estaba paralizado y no podía llegar hasta Jesús. La buena noticia era que tenía amigos.

 

Cuatro de sus amigos se comprometieron a llevarlo a la presencia de Jesús. Oyeron dónde estaba Jesús y lo llevaron allí. Cuando llegaron a la casa, el problema al que se enfrentaron fue que no podían llevar a su amigo frente a Jesús. No había manera de entrar a la casa. La multitud era demasiado grande y nadie aparentemente estaba dispuesto a abrir un camino que pasaran un hombre paralizado y sus amigos. Entonces, ¿qué harían? ¿Empacar e irse a casa? ¿Le dirían a su amigo, “Lo sentimos amigo, lo intentamos.”? ¿Esperarían hasta que la multitud se disipara? ¡NO! Estos amigos no se daban por vencido.

 

Los hombres llevaron a su amigo hasta la cima de la casa. Luego hicieron un agujero en el techo. ¡Sí, un agujero real! Mientras Jesús estaba enseñando dentro de la casa, el techo comenzó a abrirse, ya que estos hombres hicieron un boquete lo suficientemente grande como para permitir que su amigo pasara por él. Cuando el agujero fue lo suficientemente grande, ellos bajaron a su compañero en medio de la multitud, justo enfrente de Jesús. ¡Qué bárbaro! ¿Te puedes imaginar esa escena? Nuestro texto dice que Jesús vio lo que hicieron y Él lo llamó “fe“. Al ver la fe de todos, Jesús perdonó los pecados del hombre en ese momento. Esto es exactamente lo que los Fariseos y los maestros de la Ley estaban esperando. No estaban allí para escuchar a Jesús porque quisieran aprender. Ellos estaban allí para escuchar a Jesús, porque querían acusarlo. La secta religiosa inmediatamente acusó a Jesús de blasfemia por declarar el perdón de los pecados.

Entonces Jesús dijo: “El Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados. Pero ¿cómo puedo demostrarles esto a ustedes? Tal vez piensan que era fácil para mí decir, ‘Tus pecados te son perdonados.’ No hay prueba de que eso realmente sucedió. Pero ¿qué pasa si le digo al hombre: ‘Levántate y anda’? Entonces verían que realmente tengo ese poder.” Entonces Jesús le dijo al paralítico: “¡A ti te digo, levántate! ¡Toma tu lecho y vete a casa!” El hombre inmediatamente se puso de pie delante de todos. Tomó su lecho y se fue caminado a casa, alabando a Dios. ¡La multitud estalló en elogios! Ellos sentían un gran respeto por el poder de Dios. Ellos dijeron: “¡Hoy vimos cosas asombrosas!

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Hay suficiente material en esta historia como para enseñar sobre ella durante días, pero me voy a contener y simplemente te daré algunas ideas.

 

1.  Elige a tus amigos sabiamente.

A) El paralítico que fue llevado a la presencia de Jesús recibió su bendición porque sus amigos se negaron a aceptar un “No” como respuesta. Ellos estaban comprometidos a verlo sano.

B) Como creyente, debes rodearte de gente con una fe así de preciosa.

C) A veces necesitas amigos que oren contigo, crean en Dios contigo y que te lleven (literalmente, si es necesario), en tiempos difíciles.

 

2.  No permitas que los pequeños obstáculos te impidan salir adelante.

A) Siempre habrá cosas que se interpongan en el camino de tu íntima comunión con Dios, pero debes estar resuelto a entrar en la presencia de Dios, sin importar nada más.

B) Si tu corazón está listo para recibir un “No” como respuesta, entonces “No” será tu respuesta.

C) La fe requiere que creas todo el tiempo.

 

3.  Ten una fe visible.

A) El texto dice que Jesús “vio su fe“. El hombre paralizado y sus amigos tuvieron una fe que era visible. ¿Y tú?

B) Vivimos en una sociedad llena de escépticos. Muchas personas en este mundo piensan que nuestra fe no es nada más que el optimismo místico de la gente moderna, que se aferra a historias antiguas. ¿Por qué? Porque muchos creyentes tienen miedo de hacer evidente su fe. Esconden su fe bajo el disfraz de ser “personal“. ¡Tu fe debe ser personal, pero también debe ser visible!

C) Jesús vio su fe y la pudo ver en sus acciones. La fe es una palabra de acción. ¡Si realmente vives lo que dices que crees, la gente podrá VERLO!

 

* Pregunta final: ¿Puede el mundo VER a Jesús en ti? Si no es así, ¡es hora de hacer algunos cambios!

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Este año estoy decidido a caminar en lo mejor que tienes para mi vida. Para ello sé que necesito rodearme de gente de una fe igualmente preciosa. Declaro que así lo hago. Juntos podemos y lograremos mucho más de lo que podríamos hacerlo separados. ¡Uno puede perseguir a 1,000, pero dos pueden echar a volar 10,000! Yo camino en la fe con mis amigos y ellos conmigo. Nuestra fe es visible para que todo el mundo la note. No tenemos vergüenza de Jesús ni de Su Evangelio. Nosotros declaramos con valor: ¡JESÚS ES EL SEÑOR! ¡Y, así como Jesús es, yo también lo soy en este mundo! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!