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  • December 13, 2013
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¿Debemos Seguir Pecando?

(Lea Romanos 6:1,2)

Esta mañana continuaremos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa.” Cuando finalizábamos el capítulo 5 de Romanos les compartí lo que Pablo dijo, “ La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se diera cuenta de la magnitud de su pecado, pero mientras más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa de Dios” (Ro 5:20). En una comparación entre el pecado y la Gracia, simplemente no hay comparación. Cuando el pecado abunda, la Gracia sobreabunda aun más. Ahora que vivimos bajo la Gracia, dada a nosotros por medio de Jesús el Cristo, el pecado no puede jamás vencer sobre la Gracia. Pero algunos malentienden esto y creen que significa que, como creyentes perdonados, bajo la inmerecida Gracia de Dios, podemos seguir pecando. Recuerde, ya he compartido con usted en muchas ocasiones que la Gracia no significa libertad PARA pecar, sino libertad DEL pecado. Estoy seguro que el Apóstol Pablo consideraba el hecho de que muchos podían entender el mensaje de la Gracia como una licencia para pecar, así que él hizo esta pregunta, “Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa?” El Apóstol en seguida responde a su pregunta, “¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado?

¿Qué significa esto para usted hoy? Aquí tiene algunas cosas:

1. Dios nos limpia del pecado cuando aceptamos a Jesús como Señor. Nosotros no hicimos nada para ganarnos el amor de Dios. No hicimos nada para ganarnos Su decisión de enviar a Su Hijo Jesús para morir en lugar nuestro. No hicimos nada para merecer el sacrificio de Jesús. Cuando éramos aun pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). Dios envió a Su Hijo por Gracia. Jesús voluntariamente murió por nosotros por Gracia. ¡Y ahora el Espíritu Santo vive en nosotros por la maravillosa, inmerecida y no-ganada Gracia de Dios!

2. El Poder de la Gracia de Dios no puede ser superado por el pecado. El pecado es un gran problema y fue introducido al mundo por Adán. La Gracia de Dios es la respuesta al problema del pecado y fue dada por medio del Señor Jesús. En una comparación entre el pecado y la Gracia, simplemente no hay comparación. El pecado del hombre no puede vencer jamás a la Gracia de Dios. Cuando abunda el pecado, sobreabunda la Gracia (Romanos 5:20).

3. La Gracia no es una licencia para pecar. En primer lugar, aquellos que han decidido pecar lo han hecho muy bien sin una licencia hasta ahora. Usted no necesita una licencia para pecar. Pero decir que la Gracia de Dios es en los hechos una licencia para pecar, es decir que usted no ha entendido para nada el mensaje de la Gracia. Dios le ama con un amor perpetuo. El envió a Su Hijo para morir por su pecado. Aunque Dios hizo esto por Gracia y la Biblia nos enseña que la gracia abunda sobre el pecado, sería tonto pensar que usted puede seguir pecando para que la Gracia siga sobreabundando. La respuesta de Pablo a esta idea es “¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado?”

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por ungir a personas para que me enseñen Tu Palabra en una forma que puedo entender claramente. Ahora conozco el propósito de la Ley. La Ley es Tu estándar perfecto. Tú le diste a la humanidad Tu Ley para mostrarnos cómo sería alguien perfecto. Sin embargo, Tú sabías que no podríamos cumplir Tu Ley por nosotros mismos. Tu estándar es perfecto, pero nosotros no. Por lo tanto, Tu Ley no fue dada para justificarnos, sino para mostrarnos lo mal que estamos en realidad y cuánto necesitamos a un Salvador. En el Viejo Pacto Tú permitiste sacrificios animales por las transgresiones del hombre. En el Nuevo Pacto Tú enviaste a Tu propio Hijo Jesús para morir en la cruz como el sacrificio más grande. Jesús, el Cordero de Dios que vino para quitar el pecado del mundo, fue a la vez el Cordero Expiatorio (como una ofrenda por el pecado) y el Cordero Pascual (como una ofrenda por la muerte). Después que la sangre de Jesús fue derramada, no hay necesidad de derramar la sangre de animales. ¡Jesús lo pago todo! Todo se lo debo a Él. ¡Mi pecado me había dejado una mancha escarlata, pero Él me lavó y me hizo blanco como la nieve! He aceptado a Jesús como mi Señor, Tú me has perdonado de mi pecado, y ahora vivo bajo Tu maravillosa Gracia. ¡Tu Palabra me enseña que el pecado reinaba antes, pero que la Gracia reina ahora! Acepto Tu Gracia, abrazo Tu Gracia, y soy transformado por medio de la Gracia desde mi interior. No volveré a ser el mismo. Mi pasado quedó atrás, mi destino divino está frente a mí, y por fe estoy resuelto a maximizar el potencial y el propósito que has puesto en mí por Tu inmerecida Gracia. ¡Ya no vivo en pecado, estoy muerto al pecado, y el pecado no tiene poder sobre mí! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.