0 Liked

Dejando de Vivir Desde el Punto de Vista Humano (2da Parte)

Esta mañana continuamos con nuestra serie titulada “Enfoque Refinado”, siguiendo con nuestra nueva miniserie titulada “Concéntrate en Perder Tu vida.”  .”  Hace algunos mensajes que te presenté el siguiente pasaje y comenzamos nuestro recorrido por el mismo. Vamos a retomarlo hoy.

 

El apóstol Pablo dijo: “Sea de una forma u otra, el amor de Cristo nos controla. Ya que creemos que Cristo murió por todos, también creemos que todos hemos muerto a nuestra vida antigua. Él murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo, quien murió y resucitó por ellos. Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En un tiempo, pensábamos de Cristo solo desde un punto de vista humano. ¡Qué tan diferente lo conocemos ahora! Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” (2 Cor 5:14-17 NTV).

 

En nuestro mensaje anterior nos ocupamos de la siguiente línea: “Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano.” Esta línea es tan importante que vamos a tomar varios días para meditar en ella. Vamos a echar un vistazo al mismo versículo como aparece en distintas traducciones.

 

La AMP en Inglés dice: “Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie desde un punto de vista humano [de acuerdo con las normas y los valores del mundo].

 

La NASB en Inglés dice: “Por tanto, a partir de ahora no reconocemos a nadie según la carne.”

 

La GNT en Inglés dice: “Ya no, entonces, juzgamos a nadie según la carne.”

 

La CEV dice: “Tenemos cuidado de no juzgar a las personas por lo que parecen ser.”

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Tu hombre exterior no es el verdadero tú. Tu cuerpo es simplemente un traje terrenal. Al igual que un ser humano tiene que ponerse un traje espacial para vivir en el espacio exterior, un espíritu tiene que ponerse un traje terrenal para vivir en la tierra. Hasta Dios, cuando quiso vivir en la tierra, se puso un traje terrenal y llegó en forma de hombre. El cuerpo en el que Jesús vivió durante 33 años y 1/2 no era el verdadero Jesús. El verdadero Jesús había existido por la eternidad. Él sólo se instaló en un cuerpo físico, mientras estuvo en la tierra. Al igual que Jesús, el verdadero TÚ está viviendo dentro de tu cuerpo.

 

2.  Cuando tu cuerpo muere, no morirás sino que simplemente te quitarás el traje terrenal. Piense esto de manera natural por un minuto. Cuando te pones un traje, el traje no eres tú. El verdadero tú está viviendo dentro del traje. El traje adopta tu vida y tu forma A medida que avanzas, se mueve. Pero cuando te lo quitas, se cae al suelo. Del mismo modo, el día en que (el verdadero tú) salga de tu cuerpo, tu cuerpo va a caer al suelo, pero aún así seguirás vivo. Por eso Dios nos dice que debemos poner más énfasis en las cosas que van a edificr nuestro hombre interior, que en nuestro hombre exterior. Mientras que el ejercicio físico es importante, no debes pasar 5 horas en el gimnasio y luego 5 minutos en la Palabra.

 

3.  En este mundo la gente se relaciona comúnmente con otras personas en base a su hombre exterior. Muchos están enamorados de la forma del cuerpo de las personas, por la ropa que llevan, y los adornos que se ponen. Pero la Biblia nos enseña que una vez que estamos en Cristo ya no debemos pensar en las personas en la forma en que solíamos hacer. Ya no estamos para mirar a los demás desde un punto de vista simple, carnal y terrenal.

 

4.  Pablo dijo: “Debemos tener cuidado de no juzgar a las personas por lo que parecen ser.” El hombre exterior es lo que a la gente “le parece que eres”. Como creyente, el Padre espera que disciernas quienes son realmente la personas que te rodean, y tratar con ellos de acuerdo a tu asignación divina.

 

5.  El día en que Naciste de Nuevo te volviste un ciudadano del Reino de Dios. La moneda del Reino de Dios es la fe. La fe es cómo cada intercambio se realiza en el sistema de Dios. Hemos puesto mucho énfasis en la fe. Pero mientras que la fe es la moneda del Reino, la cultura del Reino es el honor. El Padre espera que nos relacionamos con la gente, no por cómo se ven en el exterior, sino por el propósito divino al que están llamados en el interior. Cuando te relacionas adecuadamente con las personas, en base a su propósito celetial, se le llama honor. Al honrar a alguien que busca más allá de las fallas externas y de los fracasos humanos, con el fin de estimar a ellos como la persona que Dios los llamó a ser.

 

Voy a detenerme aquí por hoy. Tengo mucho más que decir sobre este tema.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Yo puedo enfocar mi vida en este año 2016 al perder mi vida. Estoy en Cristo. Cristo está en mí. Entre más medito en esta verdad, más cambio mi perspectiva para todo. Yo no miro a la gente de la manera que solía hacerlo. Ni siquiera me miro a mí mismo de la misma manera. Cuando Tú me miras, Tú ves la asignación divina a la que me has llamado. Tú no estás preocupado por mi pasado o mis errores. Tú esperas que trate con otros en la forma que ellos tratan conmigo. Declaro que así es. Yo trato con los demás, según el Espíritu, y no en la carne. Me permito verlos como Tú los ves. Honro la asignación divina a la que los has llamado. Yo aprecio a otros en función de su propósito divino. No me enamoro o me dejo distraer por el aspecto exterior. Aprendo a discernir la forma de ver a las personas y los honro de acuerdo a lo que me permites ver. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.