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  • September 25, 2014
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¡Dios AUN está en el Trono!

(Gen 37:36 NTV) Mientras tanto, los mercaderes madianitas llegaron a Egipto, y allí le vendieron a José a Potifar, quien era un oficial del faraón, rey de Egipto. Potifar era capitán de la guardia del palacio.

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).”  Ayer les compartí que el ataque contra José fue de hecho un ataque contra su sueño (su propósito divino). Así que ahí estaba, el joven soñador, acercándose a sus hermanos mayores, ignorando que ellos querían matarle. Ruben pudo persuadir a sus hermanos y les dijo que en vez de matarlo le echaran en un pozo seco, una fosa, pues.

Los hermanos atacor a José, le arrancaron su túnica de colores (la cuál ellos detestaban), y tiraron a José a la fosa mientras pensaban qué hacer después. Cuando ellos se sentaron a comer, ellos vieron una caravana de Ismaelitas que venían de Galaad con rumbo a Egipto. Sus camellos estaban cargados con toda clase de especias. Judá entonces tuvo una gran idea. Él dijo, “¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano? Tendríamos que encubrir el crimen. En lugar de hacerle daño, vendámoslo a esos mercaderes ismaelitas. Después de todo, es nuestro hermano, ¡de nuestra misma sangre!” Los demás estuvieron de acuerdo. Ellos vendieron a José por 20 piezas de plata. En este momento vale la pena notar las muchas similitudes entre las vidas de José y de Jesús. Jesús fue traicionado por 30 piezas de plata.

Los hermanos de José mataron un cabrito y mojaron la hermosa túnica de muchos colores en la sangre del cabrito. Es también digno de notar que los colores de la túnica fueron absorbidos por el color de la sangre. A menudo menciono esto cuando enseño acerca del poder unificador de la sangre de Jesús en el universal y culturalmente diverso Cuerpo de Cristo. ¡La sangre de Jesús tiene el poder de cubrir todos nuestros colores y unificarnos bajos Su bandera con manchas de sangre! Dicho de una forma sencilla, el racismo en la iglesia es feo.

Los hermanos tomaron el abrigo de vuelta a su padre. Jacob juró que guardaría el dolor de la muerte de José hasta su muerte. Y mientras todo esto sucedía, los captores de José se preparaban para venderlo como esclavo. Él podía haber terminado en cualquier lugar. Pero José no era un hombre cualquiera. Sí, él fue traicionado por sus hermanos. Sí, fue vendido por 20 piezas de plata. Sí, él fue aparentemente abandonado al destino del mundo, pero la mano y la gracia de Dios estaban sobre José. Él era un hijo del destino. Él era un hijo del propósito. Él era un hijo con un sueño; y no cualquier sueño, sino con el sueño de Dios. Ningún ataque humano podría haber frenado el plan de Dios para José. De todas las personas a las que pudo haber sido vendido, y de todos los lugares a donde pudo haber sido llevado, José fue vendido en Egipto a un hombre llamado Potifar. Este no era un hombre cualquiera, él era el oficial del rey a cargo de la guardia del palacio. En términos de hoy, Potifar sería el encargado del Servicio Secreto. José no lo sabía, pero iba directamente con rumbo a su destino. Este camino lo llevó de la cisterna a Potifar. Más tarde lo llevaría de Potifar a la prisión, y de la prisión a Primer Ministro.

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

1.  Dios puede darle la vuelta. A José no se le ocurrió el sueño, él no se escabulló a Egipto, ni pidió ser puesto en la casa del hombre a cargo de la seguridad del rey. Todo esto fue hecho por la mano y la gracia de Dios. Dios no hizo que sus hermanos se volvieran en su contra, pero Él sabía que lo harían y Él ya tenía un plan para convertir el mal en algo bueno para José.

2.  No hay tal cosa como la suerte. Algunos dirían, “Fue cosa de suerte que José terminara como esclavo en la casa de Potifar.” Pero la suerte no tuvo nada que ver con esto. Esto fue la providencia y gracia de Dios.

3.  Nunca estará la situación demasiado mala para Dios. Todo lo que José hizo fue contarles a sus hermanos acerca de su sueño. El sueño vino de Dios, la ingenuidad vino de parte de José, y el ataque vino por parte de sus hermanos. Uno podría pensar que cuando fue vendido como esclavo él estaría demasiado alejado de su sueño como para esperar que ocurriera, pero nunca piense eso cuando Dios esté involucrado. No se acaba hasta que Dios dice, “se acabó.” Su situación nunca será demasiado mala, su oposición nunca será lo suficientemente fuerte, y su pronóstico nunca es demasiado desalentador como para que Dios no haga algo. UNA PALABRA de Dios puede darle la vuelta a cualquier situación que pareciera perdida. Así que sin importar a qué se esté enfrentando, CREA EN DIOS. Si Dios pudo promover a José de ser un prisionero a ser Primer Ministro en un momento, Él seguramente podrá promoverlo a usted fuera de su situación.

4.  Dios aun es Dios. Cuando José creyó el sueño que Dios le había dado su vida se trastornó. Él se despertó un día en Egipto, sin su familia y sin su libertad. Sus hermanos lo vendieron a causa de su sueño. Pero Dios aun era Dios. Dios aun estaba sentado en el círculo de la tierra, Él aun tenía todas las cosas bajo Su pie, y Él aun tenía TODO EL PODER. Dios le dio la vuelta para José y Él puede darle la vuelta a todo para usted. ¿Y sabe por qué? ¡Porque Dios aun es Dios! Dios aun se mueve. Él aun bendice. Él aun hace Milagros. No hay NADA que Dios no pueda hacer. Así que si está enfrentando un reto esta mañana usted puede encontrar la paz sabiendo que lo que se ve como algo enorme es de hecho algo pequeño para Dios. Involucre a Dios con su situación, a tavés de la oración, con fe, y espere que Dios se manifieste con Su poder y por Su gracia.

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi propósito. Tú trazaste planes para mí desde antes que el mundo comenzara y estoy convencido que Tú te encargarás que esos planes se lleven a cabo. Puede que las cosas no salgan como yo las quiero o espero. La gente que yo pensé que estarían ahí por mí puede que se vuelvan en mi contra. Algunos de los planes que tengo pueden no volverse realidad. Pero sin importar qué me pasa a mí o qué pasa conmigo, una cosa que sí se es que TÚ SIGUES SIENDO DIOS! Tú sigues en Tu trono. Tú aun tienes todo bajo Tus pies. No hay nada que no puedas hacer. No hay situación que Tú no puedas arreglar. Cuando la gente trama planes malvados en mi contra, para hacerme daño, y derribarme, yo sé que Tú puedes tomar esos mismos planes y hacerlos que funcionen para mi bien.¡Así que no tengo miedo! ¿Qué me puede hacer el hombre? Dios está SOBRE mí, EN mí, CONMIGO y A MI favor! No tengo temor. El miedo no tiene poder alguno sobre mí. My confianza y seguridad están puestas en Tí y en Tu dedicación a mí y a los planes que trazaste para mi vida por Tu gracia. Así que yo comienzo este día con una paz abrumadora y con emoción desbordada , porque mi Dios es AUN Dios y siempre lo será! Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.