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Dos Hombres Ciegos – ¡Una Persistente Fe Combinada!

Lee Mateo 20: 29-34

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” En el capítulo 9 del Evangelio de Mateo estudiamos la historia de dos ciegos que fueron sanados por el Señor Jesús cuando Él estaba dejando la casa de Jairo. Ellos le gritaron: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!” Jesús lo hizo, Él tocó sus ojos, y ellos fueron sanados. Si brincamos hasta el capítulo 20 de Mateo, podemos ver una situación similar.

 

El capítulo 20 de Mateo comienza con Jesús enseñando parábolas en Jericó. Él terminó las parábolas e informó a los discípulos de Su muerte inminente. La madre de los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan) aprovechó la oportunidad para pedirle lugares especiales de honor para sus dos hijos. Pero en lugar de concederle su petición, Jesús tomó esa oportunidad para enseñar una lección sobre humildad y servidumbre. Cuando Jesús y Sus discípulos terminaron sus actividades en Jericó, un grupo enorme les siguió mientras salían de la ciudad. Dos ciegos estaban sentados junto al camino y oyeron cuando Jesús estaba pasando.

 

Los dos ciegos gritaron: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!“; Una declaración casi idéntica a aquella de los dos ciegos en Mateo 9. Pero a diferencia de los dos ciegos anteriores, estos dos enfrentaron oposición antes de que tuvieran su encuentro con Jesús. La multitud reprendió a los ciegos, diciéndoles enérgicamente que se callaran. ¿Cuál fue la respuesta de ellos? Ellos gritaron aún más fuerte: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!” Su perseverancia valió la pena. Sus gritos de fe hicieron que Jesús se detuviera. Jesús se les acercó y les preguntó: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Esta es la pregunta que todos queremos escuchar de Dios. Aquí es donde la petición general de ellos (ten piedad de nosotros) se convirtió en una específica. Ellos respondieron: “Señor, queremos ser capaces de ver.” No hubo palabras elegantes, sólo una petición directa. La Biblia dice que Jesús tuvo compasión de ellos, les tocó los ojos e inmediatamente recibieron la vista. Con su vista restaurada, estos hombres se unieron a la multitud y se convirtieron en seguidores de Jesús.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Siempre acércate a Dios honrándole.

a) Al igual que muchas de las personas que recibieron una gran ayuda de Jesús, los dos ciegos en Mateo 20 honraron la unción de la vida de Jesús. Se dirigieron a Él como “Señor” y lo llamaron “Hijo de David“. Ambas son referencias a la naturaleza divina de Jesús.

b) Aquellos que no honraron la unción en la vida de Jesús estando en Su presencia, sin duda perdieron su oportunidad de recibir una gran ayuda o un milagro, porque no se puede recibir de alguien cuando no se le honra en el nivel que se merece.

 

2.  Nunca dejes que nadie cambie tu oración / declaración.

a) Los dos ciegos clamaron a Jesús y le dijeron: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!” La multitud quería que se detuvieran y callaran, pero ellos ignoraron a la multitud. ¡De hecho, cuando les dijeron que se callaran, ellos gritaron aún más fuerte! ¡No dejes que nadie se interponga en tu camino!

b) Los dos ciegos necesitaban que Dios los tocase y fueron persistentes, tanto en su confesión como en su fe. Por favor, aprende de ellos. No dejes que nadie cambie tu confesión.

c) Agradecer a Dios a veces significa estar en desacuerdo con los hombres. Pero eso está bien. Yo siempre elijo agradar a Dios antes que a los hombres.

 

3.  No tengas miedo de ser específico con Dios.

a) Algunas personas piensan que es presuntuoso ser específico con Dios cuando oramos, como si la ambigüedad fuera de alguna manera una forma de humildad.

b) Cuando los dos ciegos clamaron por “misericordia“, esa fue una petición general. Aunque esa petición general hizo que Jesús se detuviera, Él no se movió hasta que les preguntó específicamente qué querían que Él hiciera. Ellos fueron específicos y dijeron: “Señor, queremos ser capaces de ver.” ¡Ellos recibieron exactamente lo que pidieron! Al igual que ellos, no tengas miedo de ser específico con Dios en la oración. Nuestro Dios es un Dios de especificidad.

 

4.  No ignores el poder de un compañero de oración.

a) Los dos ciegos de la historia hablaban como un solo hombre. Tenían una sola voz. Tenían una petición. Eran socios en todos los sentidos de la palabra. ¡Fueron juntos a Jesús y recibieron su milagro juntos!

b) Hay poder en la unidad. Nunca subestimes el poder de poder establecer tu fe en acuerdo con alguien en la oración.

c) Siempre puedes orar por ti mismo, pero no subestimes el poder de la fe combinada.

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Yo te honro este año como nunca antes. Yo doy honra a Tu santo nombre. Yo exalto Tu gloria, majestad y poder. Te honro como mi Dios, además de que no hay otro. Yo proyecto la más santa fe sobre mis peticiones específicas, de acuerdo con Tu Palabra, y creo que honrarás mi fe y harás que sucedan en la tierra. Me niego a permitir que alguien cambie lo que digo. Yo busco siempre agradar a Dios, y siempre pondré por encima agradarte a Ti sobre agradar a los hombres. Yo oro en compañía de otros de forma cotidiana, y oro en común acuerdo. Creo que siempre honrarás mi fe, porque yo honro Tu nombre y oro de acuerdo con Tu voluntad. Estoy listo para este día. ¡Mi fe es persistente, mis expectativas son altas, y mis ojos están PUESTOS EN TI! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!