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Dos Hombres Ciegos

 Entraron directamente a la casa donde Jesús se hospedaba, y él les preguntó: “¿Creen que puedo darles la vista?” “Sí, Señor —le dijeron—, lo creemos.”

 

(Mateo 9:28 NTV)

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús. Pasamos varios mensajes viendo la curación de la hija de Jairo, y la historia de la mujer con un problema de sangrado, quien fue sanada en el camino a la casa de Jairo. Hoy retomaremos la historia cuando Jesús salió de casa de Jairo.

 

Después de que Jesús resucitó a la niña de entre los muertos, Él dejó la casa de Jairo y dos ciegos lo siguieron, gritando: “¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!” Jesús llevó a los ciegos adentro y les dijo: ¿Creen que puedo darles la vista?” Esta es la pregunta crítica. Jesús tenía el poder. ¿Tenían fe estos dos ciegos? Ellos respondieron: “Sí, Señor, nosotros creemos“. Entonces Jesús les tocó los ojos y les dijo: “Debido a su fe, así se hará“, y de inmediato la vista les fue restaurada.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Esta es una historia corta, pero bien podemos aprender algunas cosas de ella.

 

1.  El honor es la clave para recibir de Dios a través de cualquier humano.

A) Jesús era Dios en la carne, pero todavía era conocido como un hombre en la tierra. Los que recibieron de Jesús lo hicieron porque honraron la unción en Su vida.

B) Jesús creció en Nazaret. En los días de Jesús, Nazaret era considerada como una mala zona. Era tan mala que se hacía la pregunta: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?“. Los que denunciaron a Jesús comúnmente se refirieron a Él como “Jesús de Nazaret“. Ese no era un cumplido. Básicamente estaban identificando a Jesús con Su barrio y no con Su destino. Pero los dos ciegos en nuestro texto de hoy no lo llamaron, “Jesús de Nazaret“. Ellos llamaron a Jesús el “Hijo de David“. Esto fue un reconocimiento de que Jesús era el Mesías, porque se profetizó que el Mesías vendría de la casa y el linaje de David. Esto fue un reconocimiento de que Jesús no era un simple profeta. Y debido a que los dos ciegos honraron a Jesús en ese nivel, ellos pudieron recibir de Él en ese nivel.

C) Nunca recibirás de alguien en un nivel en el que no puedas honrarle.

D) Nunca aprovecharás la unción en la vida de alguien, si no honras esa unción.

E) ¡En el Reino de Dios la moneda es la fe, pero la cultura es de HONOR!

 

2.  Debes creer que Dios puede hacer lo que le estás pidiendo.

A) Nunca le pedirás a alguien un millón de dólares, con una verdadera expectativa de recibirlo, si no crees que la persona tiene el dinero para empezar. En otras palabras, una solicitud honesta es un reconocimiento de que la persona a quien le estás haciendo la solicitud puede cumplirla. El hecho de que los dos ciegos vinieran a Jesús pidiendo la ayuda para ellos fue la prueba de que ellos creían que Él tenía el poder de restaurar su vista.

B) No hay nada que Dios no pueda hacer. Debes ver a Dios como un Dios sin límites. ¡No importa a qué te enfrentes, Dios puede hacerlo! Mientras reconozcas la capacidad de Dios, traerás tu problema a Sus pies.

 

3.  La fe es la clave para que sucedan los milagros.

A) Cuando los dos ciegos vinieron a Jesús, lo hicieron porque sabían que Él podía devolverles la vista. Pero la capacidad y el rendimiento real no son lo mismo. Antes de que Jesús realizara el milagro, Él quería que los dos hombres echaran mano de su fe. Él quería que ellos declararan abiertamente lo que creían. Ellos hicieron su declaración y Jesús liberó el poder de Dios.

B) Jesús dijo: “Debido a su fe, así se hará.” Dios es más que capaz de satisfacer las necesidades de cualquier situación. La pregunta es: ¿Tienes la fe? ¡Si tú tienes la fe, Dios tiene el poder!

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. ¡Este año voy a experimentar la manifestación sobrenatural como nunca antes!  Reconozco que Jesús nació de una virgen, vivió una vida sin pecado, sufrió, sangró, murió y resucitó de entre los muertos con todo el poder en Sus manos. Sé quién era Jesús y reconozco quién es Él en mi vida. Jesús es mi Señor. Eres mi Dios. Yo vengo a Ti en la fe todos los días. Creo que tienes el poder para hacer frente a cualquier situación a la que me enfrento. Por lo tanto, declaro que cada reunión, conversación y actividad en la que participo hoy es bendita. ¡Mi Dios está SOBRE MÍ, EN MÍ, CONMIGO Y PARA MÍ! ¡No hay manera de que pueda perder! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!