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  • October 21, 2013
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¡Dos Mujeres, Dos Pactos, Una Gran Diferencia!

(Lea Gálatas 4:21-26)

Esta mañana proseguiremos nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa” al examinar la Ley dada a Moisés en comparación con La Gracia provista por El Señor Jesucristo. En el pasaje que estudiamos ayer, Pablo explicaba cómo había sido enseñado a ser un Judío estricto, pero vivía como un Gentil, libre de la Ley. Por otra parte, muchos Gentiles que habían crecido libres de la Ley, eran ahora persuadidos a aceptar el yugo de la Ley, aun cuando habían sido Nacidos de Nuevo en Cristo. El por qué alguien querría poner sobre sí mismo el yugo de la Ley era sorprendente para Pablo. El Apóstol se refiere a este último grupo en el pasaje de hoy.

 

Pablo dice “Díganme ustedes, los que quieren vivir bajo la ley, ¿saben lo que en realidad dice la ley?” (v21). Desafortunadamente, muchos creyentes a quienes les habían dicho que tenían que vivir bajo la Ley, y quienes voluntariamente aceptaban lo que se les dijese, realmente no tenían idea de lo que la Ley realmente decía. Es triste, pero eso sigue pasando en nuestros días. La gente acepta ciegamente lo que un Pastor o Sacerdote dice, sin leer ellos mismos lo que La Palabra dice. Yo quiero que no acepten algo que yo enseñe sin verlo en La Palabra ustedes mismos. No solamente les doy las Escrituras y muchas referencias, sino que les animo a que se cercioren de aquello que estoy diciendo. Quiero que lo vean con sus propios ojos. ¡Porque cuando ustedes se convenzan de que es lo que la Biblia dice, entonces serán cambiados!

 

Pablo continúa y hace una analogía. Él dice, “Las Escrituras dicen que Abraham tuvo dos hijos, uno de la mujer esclava y el otro de su esposa, quien había nacido libre. El nacimiento del hijo de la esclava fue el resultado de un intento humano por lograr que se cumpliera la promesa de Dios; pero el nacimiento del hijo de la libre fue la manera en que Dios cumplió su promesa”(v22,23). El hijo nacido de la esclava de Abraham vino al mundo a través del esfuerzo humano y representa La Ley, mientras que el hijo nacido de su esposa libre vino al mundo por la Gracia de Dios y representa el Nuevo Pacto.  Pablo dice claramente, “Esas dos mujeres son una ilustración de los dos pactos de Dios. La primera mujer, Agar, representa el monte Sinaí, donde el pueblo recibió la ley que los hizo esclavos. Y ahora Jerusalén es igual que el monte Sinaí, en Arabia, porque la ciudad y sus hijos viven bajo la esclavitud de la ley;  pero la otra mujer, Sara, representa la Jerusalén celestial. Ella es la mujer libre y es nuestra madre” (v24-26).

 

¿Entonces qué significa esto para usted hoy?  Vamos a entresacar algunas joyas:

 

1.  Muchos creyentes aceptan ciegamente lo que un Pastor o Sacerdote les dice, sin leer La Palabra por ellos mismos. Esto es peligroso y no es lo que la Biblia nos enseña que debemos hacer (mire Hechos 17:11).

 

2.  Abraham tuvo un hijo (Ismael) con su concubina (Agar). Este niño fue producto del esfuerzo humano y representa el Antiguo Pacto de la Ley.

 

3.  Abraham también tuvo un hijo (Isaac) con su esposa quien había nacido libre (Sara). Este niño fue producto de la Gracia de Dios y representa el Nuevo Pacto.

 

4.  Pablo equipara el Antiguo Pacto con el primer hijo de Abraham, nacido de una esclava, y dice que “la ley esclaviza” a aquellos que pretenden vivir sujetos a ella.

 

5.  De la misma forma en que Pablo llama a Abraham nuestro Padre, él llama a Sara nuestra madre. Sara era una mujer libre y dio a luz a un niño cuando humanamente no era posible. Ella tenía 90 años y había sido estéril toda su vida. Abraham tenía 100 años y no funcionaba de la cintura para abajo. Pero Dios les dio un bebé por Su Gracia, y NO como resultado del esfuerzo humano. ¡Pablo luego equipara a este bebé —nacido por Gracia, por la fe de Abraham y Sara— al Nuevo Pacto que tenemos con Dios!

 

6.  El Antiguo Pacto nos hace esclavos de la Ley. ¡El Nuevo Pacto nos da la libertad para atesorar, disfrutar y ser usados por la Gracia de Dios!

 

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por tomarte el tiempo de enseñarme Tu Palabra. Pablo lo dejó muy claro para mí. Él usó a las dos esposas de Abraham, Agar y Sara, y a los hijos que le nacieron de ambas, como un ejemplo claro de los dos pactos. Agar era una esclava. Ella y Abraham tuvieron un hijo como resultado del esfuerzo humano. Este niño, Ismael, representa la esclavitud y esfuerzo humano asociado con La Ley de Moisés. Sin embargo, Sara era una mujer libre. Ella y Abraham tuvieron un hijo por Tu Gracia, por su fe. Este niño, Isaac, representa el Nuevo Pacto de Gracia. Yo no estoy bajo la Ley, sino bajo la Gracia. No vivo mi vida basándome únicamente en el esfuerzo humano, yo vivo mi vida por Tu maravillosa Gracia. Al igual que Abraham, yo te busco para saber cual es Tu voluntad para mi vida, la acepto por Gracia y la sigo por fe. No porque yo la merezca, ni porque me la haya ganado, y ni porque sea yo tan bueno. Pero solo porque el Señor Jesús pago el precio de mi pecado y porque Tú eres tan bueno conmigo. Así que, Padre, empiezo este día determinado a aceptar Tu voluntad por Gracia y a buscarla por fe. De esta forma podré cumplir Tus planes Celestiales y propositos en la tierra. Declaro esto por fe. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra para Hoy! Póngala por obra y Mejore.