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  • March 05, 2014
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El Espíritu Santo

(Lea Juan 14:17-20)

Esta mañana continuamos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al enseñar que “Minimice Su Humanidad y Maximice Su Divinidad.” Después de estudiar varios pasajes en los capítulos 5, 6, 8 y 12 del Evangelio de Juan, nos estamos deteniendo un poco para estudiar el capítulo 14. Ayer le dije que Dios quiere usarle como lo hizo con Jesús. Dios sabe que usted no es perfecto y Él no le demandará que lo sea, para ser usado por Él. Dios solamente requiere que usted se rinda. ¡Si se somete y se rinde, Dios le proveerá las palabras y Él hará la obra! Hoy vamos a ver de cerca cómo es que Dios hace esto. La respuesta es: el Espíritu Santo.
Jesús dijo, “Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo busca ni lo reconoce; pero ustedes sí lo conocen, porque ahora él vive con ustedes y después estará en ustedes. No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán. Dado que yo vivo, ustedes también vivirán. Cuando yo vuelva a la vida, ustedes sabrán que estoy en mi Padre y que ustedes están en mí, y yo, en ustedes.”

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

1. El Espíritu Santo es una persona y es parte de la Trinidad. Jesús dijo, “ Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad.” El Espíritu Santo no es un “qué.” El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad y Él no es menos Dios que el Padre o que Jesús. Él, el Espíritu Santo, Dios Mismo, ha venido a morar EN usted. Reconozca y aprecie Su presencia.

2. Jesús vivía CON los discípulos, pero el Espíritu Santo vive EN nosotros. Cuando Adán pecó en el Jardín de Edén, él murió espiritualmente y el Espíritu Santo les dejó a él y a Eva. Jesús vino a restaurar todo aquello que Adán perdió en el Huerto. Jesús dijo lo siguiente a Sus discípulos acerca del Espíritu Santo, “Pero ustedes sí lo conocen, porque ahora él vive con ustedes y después estará en ustedes.” El Espíritu Santo vivía con los discípulos, porque Él estaba EN Jesús. Pero llegó un día (en el Día de Pentecostés) en el que el Espíritu Santo sería restaurado a la humanidad. Aunque no podemos caminar alrededor de Jesús, en la carne, sí podemos caminar con el Espíritu Santo EN nosotros. El Espíritu Santo nos provee, internamente, de aquello que el Señor Jesús proveyó para Sus discípulos externamente.

3. Parte del trabajo del Espíritu Santo es guiarnos. Jesús dijo, “Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad.” ¿Alguna vez ha tratado de guiar a alguien que no se deja ser guiado? ¿Verdad que es frustrante? Estoy seguro que el Espíritu Santo se frustra de la misma forma cuando Él trata de guiarnos, día tras día, y se da cuenta que no le estamos poniendo ninguna atención a Él. El Espíritu Santo le guiará, pero usted debe de obedecer. ¿Le está poniendo atención al Espíritu Santo? ¿O está usted tan ocupado que solamente empieza su día, y así mismo lo termina, sin tomar en cuenta o escuchar al Espíritu Santo?

4. El Espíritu Santo es la clave para ser UNO con Dios. Jesús dijo, “Dado que yo vivo, ustedes también vivirán. Cuando yo vuelva a la vida, ustedes sabrán que estoy en mi Padre y que ustedes están en mí, y yo, en ustedes.” Jesús, claramente, era UNO con el Padre y con el Espíritu Santo. Jesús también quiso que fuéramos UNO con Él. Jesús dijo que llegaría el día en el que nosotros estaríamos EN Él y que Él estaría EN nosotros. Ese día ha llegado. El Espíritu Santo nos conecta con la naturaleza Suprema del Padre, el Señorío del Hijo, y Él nos da acceso al poder sobrenatural de Dios.
Voy a concluir con una pregunta que Pablo les hizo a los creyentes en Corinto: “ ¿No se dan cuenta de que todos ustedes juntos son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?” (1 Cor 3:16).

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por Tu maravillosa e inmerecida gracia. Por gracia me amas con un amor perpetuo y Tú trazaste para mí planes aun antes de la fundación del mundo. Tu Hijo Jesús obró en gracia hacia mí. Jesús voluntariamente llevó el castigo por mi pecado; pagando una deuda que Él no debía, por un precio que yo no podría pagar. El Espíritu Santo también obra en gracia hacia mí. Él hizo morada dentro de mí, y Él incansablemente me ofrece guiarme y dirigirme, aun cuando yo lo haya ignorado más veces de las que me gustaría reconocer. Por gracia el Espíritu Santo sigue tratando de obrar en mí, y Él aun permanece conmigo cuando lo llevo a lugares en los que Él no debería de estar y le hago escuchar y ver cosas que no debería estar siguiendo. El Espíritu Santo vive en mí, va a dondequiera que yo voy, quebrantando poco a poco la dureza de mi corazón con su amor tierno, hasta que llegue al momento en el que mi corazón sea tan suave hacia Él, y listo para permitirle guiarme y dirigirme hacia la verdad. Entre más studio Tu gracia hacia mí, más me siento indigno, pero también aprecio más y más quien eres y qué es lo que has hecho por mí. Por fe yo declaro que hago morir el yo interno, me rindo al liderazgo del Espíritu Santo, y permito que Tu amor, luz y poder fluyan a través de mí para que todo el mundo lo vea. Yo ME minimizo para que Tú puedas maximizarte a través de mí, para causar el impacto que quieres tener en la tierra. ¡Al comenzar mi día yo declaro que tu REINO ha VENIDO, que Tu voluntad será HECHA, aquí en la tierra, así como en el cielo, A TRAVÉS de mí! No mediante mi poder, sino por Tu gracia. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.