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  • October 22, 2014
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El Éxito Divino Requiere Paciencia Divina

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Esta mañana me siento guiado a regresar al punto que toqué en mensajes anteriores. Es fácil leer esta escena en la vida de José y quedar atrapado en el momento:

Luego el faraón se quitó de la mano el anillo con su sello oficial y lo puso en el dedo de José; lo vistió con ropas de lino de la mejor calidad y le puso un collar de oro. Después hizo que José subiera al carro de guerra reservado para su segundo en autoridad, y dondequiera que iba José, se gritaba la orden: «¡Arrodíllense!». Así que el faraón puso a José a cargo de todo Egipto. (Gen 41:42,43 NTV).

 

 Estoy seguro que todos aquellos que presenciaron esto ese día pensaron que José era el hombre con más suerte en el mundo. Todo lo que vieron fue que un prisionero fue ascendido al puesto de Primer Ministro. No sabían nada acerca de las luchas que José había experimentado antes del momento de su gran avance. Y cuando José paseó en el carro, con una túnica hecha a su medida, una cadena de oro en su cuello, y el anillo-sello del Rey en su dedo, la gente de Egipto vería su gloria, pero no conocerían su historia. El suceso repentino a veces viene después de años de inversión.

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

 

  1.  Usted puede estar en la iglesia un día y ver a alguien en silla de ruedas que DE REPENTE se levanta y camina. La iglesia enloquece, un gran clamor emerje y Dios es glorificado. Usted entonces se va pensando que fue muy REPENTINO que esa persona recibió su gran avance. Pero lo ue usted no ve fueron los 10 años que pasó en la silla de ruedas, las innumerables ocasiones en las que alguien tuvo que bañarlo, los retos que enfrentó para subir escaleras, y las innumerables oraciones que hizo antes de que REPENTINAMENTE llegara su momento.
  2. Puede estar en una habitación y que REPENTINAMENTE una persona deje de lado su andadera y empiece a caminar perfectamente. La gente empieza a llorar, el poder de la adoración inunda el ambiente y se queda embelezado ante el poder y la bondad de Dios. Pero lo que no vio fueron los años que esa persona pasó arrastrando su pierna y todas las veces que, frustrado, suplicó a Dios.
  3. Puede estar en la iglesia un día y ver a un hombre ir hacia el altar y rendir su vida a Cristo. Puede que no le de mucha importancia que su familia venga al altar también, con lágrimas rodando por sus mejillas, y abracen al padre y esposo. Lo que usted desconoce es que ese hombre en el altar era un alcohólico y un padre abusivo. Las lágrimas corren por las mejillas de una esposa que fielmente oró por su esposo por 20 años, al igual que sus hijos oraron pidiendo repetidamente a Dios que cambiara el corazón de su padre.
  4. Usted escucha de un artista que fue “descubierto” por un productor       en lo que parecería como un encuentro fortuito. El productor estaba sorprendido por su voz, le dio un contrato y un buen trato, y se volvió famoso de la noche a la mañana. Lo que no sabe es que ese artista, de 23 años, había estado practicando canto desde los 6 años, creyendo que Dios un día le concedería su gran avance.
  5. Para los miembros de la corte real de Faraón, José era un don nadie, un prisionero, un ex-esclavo, un Hebreo, un extranjero, un hombre al azar que tuvo suerte con Faraón. Lo que nadie sabe es que la suerte nada tuvo que er con esto. Desde que tenía 17 años cuando José fue traicionado por sus hermanos y vendido como esclavo, él siguió creyendo que su sueño se volvería realidad. Dios le dio un sueño y Dios se encargaría que el sueño sucediera. Le tomó 13 años a José para que pasara su gran avance. Él bien pudo haberse dado por vencido en ese tiempo y muchos de nosotros no lo hubiéramos culpado, pero José nunca se dio por vencido y su momento REPENTINO finalmente llegó.
  6. Dios trazó planes para usted desde antes que el mundo comenzara, y Él se encargará que se hagan realidad. Pero Dios nunca le prometió un día de campo perpetuo. Dios nunca le prometió una jornada sin dolor. Dios nunca le prometió un camino libre al éxito. No, si usted va a cumplir con su propósito divino usted va a tener que desarrollar la determinación para seguir adelante aunque el mundo le diga que se detenga. Su gran avance puede venir REPENTINAMENTE, pero puede que ese momento no llegue por muchos años.
  7. Lo que está viviendo actualmente le está preparando para su siguiente nivel. Lo que José aprendió en la casa de Potifar y en la cárcel real le fue preparando para actuar como Primer Ministro de Egipto. Puede que no se de cuenta, pero los retos que enfrenta ahora mismo le están ayudando a ser probado/aprobado para su propósito divino. Dios no le dará su gran avance si no está listo para andar en el. Así que tenga la paciencia para estar listo y cuando esté listo, entonces ALÍSTESE, porque su gran avance puede llegar en cualquier momento.

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y mi requerimiento de vivir por fe y paciencia. Si por mi fuera, todos los días estarían libres de obstáculos. Pero he aprendido que requiero paciencia para poder convertirme en la persona que me has llamado a ser y para poder experimentar lo mejor de Tí en mi vida. Satanás no se quedará inmóvil viéndome ser bendecido. Él vendrá en mi contra, pero no tengo miedo y no me voy a mover. Estoy confiado en que lo que Tú me has prometido sucederá, cuando Tu tiempo sea correcto. ¡Yo permanezco firme, sigo firme, y cuando la presión me quiera hacer renunciar, seguiré firme! Yo nunca me daré por vencido ni renunciaré. Lo que estoy viviendo me ayuda a prepararme para mi tarea divina. Así que soporto la dificultad, como un buen soldado de Cristo Jesús, determinado a ver en mis MANOS lo que ya he visto en mi CORAZÓN. Cuando la gente me vea hou, y ellos ven Tu bendición que me cubre por completo, ellos ven mi gloria, pero ellos no conoce mi historia. Ya he pasado por tantas cosas —ya he ganado muchas batallas y declaro que tendré la paciencia para soportar hasta el final. Yo llegaré al destino que Tú deseas para mi vida y llegaré echando mano de mi fe para llegar a Tu gracia. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

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