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El Fascinante Magnetismo de la Atracción de Jesús

(Lucas 5:11 NVI)  Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús. 

 

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” En nuestro mensaje anterior te presenté a Simón el pescador, que más tarde llegó a ser conocido como Pedro Apóstol. Hemos aprendido mucho acerca de su vida. Estoy muy entusiasmado con el estudio detallado de su vida. Sin embargo, en el mensaje de hoy nuestro enfoque no será Simón Pedro. Nos enfocaremos hoy en Jesús. Yo quiero concentrarme en esta mañana en cómo Simón, Jacobo y Juan, todos dejaron sus negocios de pesca después de un encuentro con Jesús para volverse pescadores de hombres.
Hay algo especial, o mejor aún sobrenatural, acerca del fascinante magnetismo de la atracción de Jesús. Pedro, Jacobo y Juan eran pescadores profesionales. Pedro tenía una familia que cuidar. Jacobo y Juan tenían amigos y familiares en la zona. Estos hombres estaban dispuestos a alejarse de todo lo que tenían y conocían, para seguir a un hombre que apenas conocieron, por un ofrecimiento que apenas entendían. ¿A dónde irían? ¿Qué iban a hacer? ¿Cómo iban a pescar hombres? ¿Qué significaba eso? Para una persona racional no tendría ningún sentido desarraigar su vida sin tener respuestas claras a preguntas difíciles, pero cuando entras en contacto con la justificación de Jesús, la razón y la lógica a menudo salen sobrando frente al poder místico de Su atracción.
Juan lo experimentó cuando Jesús vino a él para ser bautizado. Juan había conocido a Jesús, su primo, durante toda su vida. De hecho, Juan conoció a Jesús antes de que naciera alguno de ellos. Cuando ambas madres estaban embarazadas, la madre de Jesús, María, visitó a la madre de Juan, su prima Elizabeth. Tan pronto como María entró en la casa de Elizabeth, el bebé Juan saltó en el vientre de su madre porque él sintió la presencia del niño Jesús. Así que Jesús no fue ajeno a Juan, pero cuando Jesús se acercó a bautizarse Juan exclamó: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” Fue un momento mágico para todos los presentes. Andrés, hermano de Simón Pedro, ‘casualmente’ estaba presente y su vida cambió a partir de ese momento. Él sabía que Jesús era el Mesías y corrió a contarle a su hermano. Simon fue hipnotizado por Jesús de una manera diferente, con una carga de peces sin precedentes que hundiría barcas y rompería redes. Y los dos hombres, junto con compañeros de Simón en el negocio de la pesca (Jacobo y Juan), dejaron todo para seguir a Jesús.
Para mí ese encuentro especial sucedió una noche fatídica en Kuwait. Yo había conocido a Jesús desde hacía tanto que no podía recordar. Aprendí acerca de Jesús en mis clases de catecismo cuando era niño. Tuve que aprender muchos aspectos de la vida de Jesús, a fin de tomar la primera comunión y para poder participar más tarde en mi servicio de Confirmación. Pero a pesar de que había ido a la iglesia toda mi vida, yo no conocía a ese hombre. Yo nunca había estado en contacto con Jesús hasta esa noche mágica en Camp Doha, Kuwait. Yo estaba en una capilla, en el fondo de la sala, tratando de mantenerme reservado en un lugar donde el poder de Dios estuviera fluyendo. A pesar de que me resistí, fuí arrastrado a la presencia de Dios. Esa noche, del 27 de agosto de 1995, me encontré con Jesús y mi vida nunca ha sido la misma. Es dificil de explicar. Todos nosotros que conocemos a Jesús entienden de lo que estoy hablando, pero aún así, es difícil comunicárselo a alguien que no lo haya experimentado. Su poder es maravilloso. Su atracción es magnética. Su amor cambia vidas. Su paz es indescriptible. Su poder es inconmensurable. Su impacto es un cambio de vida.
¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Sé que esta serie se supone que debe ser sobre el éxito y el mensaje parece un poco fuera de lugar. Pero no lo es. ¡No hay éxito fuera de Jesús y cualquier día es un buen día para hablar de nuestro Señor! Vamos a entrar en lo que esto significa para ti hoy.

 

1.  El verdadero éxito en la vida comienza y termina con Jesús.

 

2.  Un encuentro con Jesús puede cambiar el curso de tu vida para siempre.

 

3.  Cuando Jesús se revela a ti y tu yo interior reconoce Su deidad, es difícil de resistir el poder de Su atracción.

 

4.  El poder hipnótico de la atracción de Jesús es absolutamente especial, conmovedoramente mágico, y claramente sobrenatural.

 

5.  En el momento en que conociste y decidiste seguir a Jesús fue el momento en que comenzaste a andar por el camino de lo mejor de Dios para tu vida.

 

6.  Almas son salvadas, cargas son eliminadas, yugos son destruidos y vidas son cambiadas para siempre en la presencia de Jesús.

 

7.  Piensa en el momento especial cuando hiciste a Jesús el Señor de tu vida. Ahora comparte ese momento, tu testimonio, con alguien hoy.

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe.  ¡La gracia y la fe entraron en funcionamiento en el momento en que hice a Jesús, Tu Hijo, mi Salvador, mi Señor! Tú me salvaste por Tu maravillosa e inmerecida gracia. Yo nunca podría ser lo suficientemente bueno como para ganarme la salvación. Yo nunca podría ganarme la vida eterna. Me has dado la vida eterna como un regalo, por Tu gracia, en Tu Hijo Jesucristo. Yo acepté ese don por la fe. Fueron mi fe y Tu gracia. Fue Tu amor y mi aceptación del mismo. Fue Tu poder y mi arrepentimiento. Fuiste Tú salvándome como de una marca que se hará con un hierro ardiente. Gracias Padre por enviar a Jesús a morir en mi lugar. Gracias por revelarme a Tu Hijo a mí, en mí, y ahora a través de mí. Gracias por salvarme. Gracias por utilizarme ahora para decirle a otros acerca del poder de Jesucristo que cambia las vidas. Porque no me avergüenzo del Evangelio de Jesús, porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. La gente conocerá a Jesús a través de mí, porque voy a exaltarle con mi vida y con mi forma de vivir. ¡Yo vivo mi vida honrando Su muerte! Yo declaro esto por fe. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.