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El Hombre Con la Mano Seca – Preséntale Tu Problema a Dios

 Entonces dijo a aquel hombre: “Extiende tu mano.” Él la extendió y le fue restaurada sana como la otra.

(Mateo 12:13 RV95)

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús“.  El capítulo 12 del Evangelio de Mateo comienza con Jesús y Sus discípulos viajando a través de los campos sembrados en el Día de Reposo. Sus discípulos estaban hambrientos, así que recogieron algunas espigas y comieron los granos. Un grupo de Fariseos seguía a Jesús y a su equipo. Tan pronto como vieron a los discípulos comiendo en el campo, los Fariseos los acusaron de trabajar en el Día de Reposo, o Sábado. Jesús aprovechó la oportunidad para enseñar una cosa o dos sobre el Sábado a los hombres que estaban actuando como “policías de la religión“. Jesús concluyó con esta declaración: “El Hijo del Hombre es Señor del Sábado.” Estoy seguro que a ellos no les gustó nada.

 

Jesús y Sus discípulos salieron de los campos y fueron a la sinagoga de ellos. En la sinagoga había un hombre con una mano seca o lisiada. Una vez más, los Fariseos estaban buscando una razón para acusar a Jesús de hacer el mal. Entonces le preguntaron: “¿Es correcto sanar en el Día de Reposo?” Jesús les respondió: “¿Qué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y ésta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca? Pero, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en Sábado.” Entonces Jesús, sin ningún temor de los Fariseos, dirigió su atención al hombre con la mano seca. Me encanta lo que pasó después. Jesús le dijo: “Extiende tu mano.” El hombre trató de extender su mano lisiada, y efectivamente, mientras lo hacía, su mano se sanó. Su mano seca quedó igual que su otra mano. Y de esta manera Jesús había hecho otro milagro. Pero los Fariseos se fueron y planearon matar a Jesús.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?   Hoy me voy a concentrar en el hombre con la mano marchita. En el siguiente mensaje regresaré a esta historia para hablar de los Fariseos. Así que, vamos a comenzar nuestro estudio.

 

1.  No permitas que tu problema te impida adorar a Dios. El hombre de la mano seca tenía un problema claro, pero todavía estaba en la casa de Dios. Él estaba adorando a pesar de su problema. Si vas a esperar hasta que todo sea perfecto antes de adorar a Dios, estarás esperando mucho tiempo. ¡Debes aprender a adorar A PESAR de las tormentas de la vida!

 

2.  Dirígete a la casa de Dios. El hombre con la mano seca estaba en la casa de Dios cuando fue ayudado. No se puede saber cuántas veces él fue a la casa de Dios con este problema, pero un día, mientras él no lo esperaba, recibió su milagro y éste sucedió en la casa de Dios, en la presencia de Dios. Si has estado permitiendo que tu problema te impida regresar a la casa de Dios, decídete HOY a volver.

 

3.  El poder de Dios puede ser liberado en cualquier momento. El hombre con la mano seca estaba en la casa de Dios, por su cuenta, cuando Jesús se le acercó y liberó Su poder sobrenatural. El poder de Dios puede ser liberado en tu vida en cualquier momento. Debes estar siempre listo para recibir lo que Dios quiera hacer en ti, contigo o por medio de tu vida. ¡Puede suceder en cualquier momento, por lo que debes vivir con un espíritu de expectativa!

 

4.  Debes estar dispuesto a exponerle tu problema a Dios. Piénsalo por un momento. Cuando Jesús dijo: “Extiende tu mano“, ¿qué hubiera pasado si el hombre hubiera estado tan consciente de su mano seca y no la hubiera mostrado? Jesús no le dijo qué mano extendiera. ¿Y si le hubiera presentado su mano sana a Dios? Si lo hubiera hecho, podría haber perdido su bendición.

A) Siempre es más fácil intentar presentar tu “lado sano” a Dios, pero recuerda, Él lo sabe todo. No hay nada oculto a Dios. Por lo tanto, si quieres que Dios se involucre con tu lado “no tan sano“, entonces debes estar dispuesto a exponerlo a Él.

B) Dios no va a obligarte a ser bendecido. Él quiere que de buena gana le traigas tus problemas a Sus pies.

C) Si no expones tus problemas a Dios, cualquiera que estos sean, puedes perderte de lo mejor de Dios para ti.

D) Aunque te guste presentarle tu “lado sano” a la gente, ¡debes estar dispuesto a presentarle tu “mano seca” a Dios!

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Este año voy a experimentar la manifestación sobrenatural como nunca antes, porque estoy dispuesto a exponerte cada problema a Ti. No me guardo nada. No tengo nada que esté fuera de tu alcance. Te doy todo mi corazón. Te expongo mi vida entera. ¡Quiero que participes en todas las áreas y sé que mi milagro puede suceder en cualquier momento! Yo vivo mi vida con una expectativa de lo mejor que tienes para mí. ¡Soy rápido para presentar mi mano enferma a Ti, sabiendo que Tú puedes sanarme por completo! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!