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El Hombre en el Estanque -¡Deja de Poner Excusas!

Lee Juan 5:1-18

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.”  En Juan 5 nos encontramos a Jesús regresando a Jerusalén. Él entró en la ciudad por la puerta de las Ovejas. Este ese era el lugar donde los animales llegaban a la ciudad. No estaba limpio y no olía bien. Era un lugar sucio y también era en donde los ciegos, enfermos y lisiados se reunían. Ellos se congregaban alrededor del estanque de Betesda. Se creía que este estanque tenía algún tipo de poder curativo. Supuestamente un ángel venía y agitaba las aguas de tiempo en tiempo y la primera persona que entraba en la piscina cuando eso sucedía, era sanado.

 

Uno de los hombres que yacía junto al estanque había estado lisiado durante 38 años. Jesús miró al hombre, se enteró de que había estado en esa condición durante todo ese tiempo, y le preguntó: “¿Te gustaría sanarte?” La mayoría de los enfermos estaban en ese lugar sucio porque creían que podían curarse. Pero Jesús cuestionó el deseo de este hombre. Jesús quiso saber si este hombre realmente lo quería. Cuando el hombre abrió la boca, podemos ver por qué Jesús le hizo la pregunta. El hombre estaba lleno de excusas. Él dijo: “Señor, no hay nadie que me ayude a entrar en el agua cuando empieza a moverse. Trato de ser el primero en el agua. Pero cuando lo intento, alguien siempre entra antes que yo.”

 

El Rey de Gloria estaba de pie junto a un hombre lisiado. La Respuesta a la pregunta estaba de pie justo enfrente del Señor. El único hombre que tenía el poder de cambiar la vida de este lisiado, le estaba preguntando: “¿Realmente lo quieres?“, Y todo que el hombre tenía eran excusas. Este tipo estaba lisiado en más de un lugar. Sus piernas pudieron haber estado incapacitadas, pero su mente y corazón estaban lisiados también. Jesús no se dirigió a las excusas del hombre. En su lugar, Jesús lo puso todo en la línea y le dijo: “¡Levántate! Recoge tu alfombra y camina.” Inmediatamente las piernas del hombre recuperaron sus fuerzas. Él fue sanado. Cogió su cama y comenzó a caminar. Así fue. ¡Así fue como su vida cambió para siempre!

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  ¡Tienes que quererlo realmente!

a) Cuando Jesús encontró a un hombre lisiado en el estanque de Betesda, el cual estaba lleno de excusas, Él cuestionó el deseo del hombre. Si no lo deseas, no lo conseguirás.

b) El deseo y la fe van de la mano. Nunca liberarás tu fe para algo que realmente no deseas.

c) Algunas personas se han vuelto tan cómodas con su condición – ya sea enfermedad, pobreza, etc.- que realmente no quieren mejorar, porque están acostumbradas a la compasión que reciben en su estado actual. ¡Si alguna vez te sientes cómodo en una mala situación, no tendrás el deseo necesario para salir de ella!

 

2.  Las excusas no te llevarán a ninguna parte con Dios y en la vida.

a) Siempre puedes encontrar excusas, pero ¿por qué quieres hacerlo? Las excusas sólo te mantendrán anclado en tu situación más tiempo.

b) Nunca intentes justificar la mediocridad. Acepta tus errores y toma la determinación de seguir adelante.

c) Echarle la culpa a los demás te impide confrontar tus propias deficiencias. Deja de mirar a los demás y trata de examinarte a ti mismo.

d) Asume la responsabilidad de tus acciones. Date cuenta de que, en general, quién eres y dónde estás hoy es el resultado de las decisiones que has tomado en la vida. Si no te gusta dónde estás, es hora de que tomes mejores decisiones.

 

3.  Está listo para cuando Dios esté listo.

a) Jesús estaba dispuesto a cambiar la vida de este hombre, pero se preguntó si el hombre estaba o no preparado. Si el hombre no estaba listo, hubiera perdido su única oportunidad de cambiar su situación.

b) A veces nos sentimos frustrados cuando el tiempo de Dios no se ajusta a nuestros deseos. Pero estoy seguro de que es aún más frustrante para Dios cuando Su tiempo ha llegado y ¡NO ESTAMOS LISTOS!

c) Jesús vino para darte acceso a una Vida Abundante y Victoriosa (Juan 10:10, 1 Juan 5:4) en Él. Dios ha hecho ya Su parte. Pero a esta vida se accede por la fe. Tienes que elegir ser la persona que Dios te ha llamado a ser. Tienes que elegir caminar en lo mejor que Dios tiene para ti. ¡Si tú recibes y andas en la vida y la victoria que Dios planeó para ti, es algo que depende DE TI! ¡La decisión es tuya! ¿Qué elegirás?

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Tú trazaste planes para mí antes de que el mundo empezara. Tú me llamaste, me elegiste, me preparaste y me destinaste a dejar una marca en este mundo. Tu parte ya está terminada. Tu gracia está ahí. Ahora estás buscando mi fe. Nunca podré liberar mi fe por algo que no deseo. Y nunca liberaré mi fe si sigo poniendo excusas. Por lo tanto, declaro que nunca pondré excusas para mi situación. Nunca me concentraré en culpar a los demás. Nunca me sentiré cómodo en la mediocridad. ¡Tengo el deseo de ser la persona que me llamaste a ser y mi deseo alimenta mi fe! Terminaré mi tarea. ¡Voy a darlo todo! Voy a cambiar el mundo. No por mi poder, sino tan sólo por Tu gracia. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!