0 Liked
  • October 02, 2013
  • Comments are off for this post.

El Pacto de Abraham de la Gracia (Parte 2)

(Lea Romanos 4: 9-15)

Esta mañana continuamos con nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa” al examinar La Ley dada a Moisés y la Gracia provista por El Señor Jesucristo. Ayer vimos el Pacto que Dios hizo con Abraham. Dios le prometió a Abraham bendecirlo, engrandecer su nombre y bendecir a todas las familias de la tierra a través de él. Dios no hizo esta promesa porque Abraham lo mereciera o porque hubiera hecho algo para ganársela. La promesa ni siquiera fue hecha por petición de Abraham. La promesa fue idea de Dios. Dios bendigo a Abraham por Su bondad, por Gracia.

Al hablar acerca de las Bendiciones para Abraham, Pablo pregunta: “Ahora bien, ¿es esta bendición solamente para los judíos o es también para los gentiles incircuncisos?” (Romanos 4:9). El tema de la circunsición era muy importante para los Judíos. La circuncisión física era un importante factor de división entre Judíos y Gentiles en el Antiguo Testamento. Pablo, sin embargo, señalando que esto no es necesasario para los creyentes Gentiles del Nuevo Testamento, afirma en el capítulo 4 de Romanos que aun Abraham fue bendecido por Dios antes que se circuncidara. Pablo declara que “La circuncisión era una señal de que Abraham ya tenía fe y de que Dios ya lo había aceptado y declarado justo aun antes de que fuera circuncidado. Por lo tanto, Abraham es el padre espiritual de los que tienen fe pero no han sido circuncidados. A ellos se les considera justos debido a su fe” (Romanos 4:11). El mensaje de Pablo es que todos nosotros (no Judíos) que no hemos sido circuncidados por razones religiosas, somo hijos espirituales de Abraham porque, al igual que él, hemos sido declarado justos por la fe y no por obras. Esto no quiere decir que aquellos Judíos que habían sido circuncidados por motivos religiosos no son hijos de Abraham. Pablo añade “Y Abraham también es el padre espiritual de los que han sido circuncidados, pero sólo si tienen la misma clase de fe que tenía Abraham antes de ser circuncidado “(Romanos 4:12). Aun al hablar acerca de los Judíos cincuncidados, Pablo enfatiza la fe y no la circuncisión.

Finalmente, Pablo agrega, “ Obviamente, la promesa que Dios hizo de dar toda la tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la obediencia de Abraham a la ley sino en una relación correcta con Dios, la cual viene por la fe. Si la promesa de Dios es sólo para los que obedecen la ley, entonces la fe no hace falta y la promesa no tiene sentido. Pues la ley siempre trae castigo para los que tratan de obedecerla. (¡La única forma de no violar la ley es no tener ninguna ley para violar!)” (Romanos 4:13-15). Vamos a detenernos aquí hoy.

¿Qué signigica esto para usted hoy? Aquí tiene algunas joyas:

1. Abraham fue declarado justo por fe y no por obras (Rom. 4:9)

2. La circuncisión no justificó a Abraham, así como ninguna obra nos puede justificar delante de Dios (Rom 4:11).

3 Cualquier persona que cree a Dios y es declarado justo por la fe, es un hijo espiritual de Abraham y, por lo tanto, bendecido para ser de bendición en la tierra (Rom 4:11)

4. Si la promesa de Dios –de recibir Su bendición para ser de bendición a otros – es solo para quellos quienes obedecen la Ley, entonces la fe no es necesaria y la promesa de Dios no tiene sentido (Rom. 4:14).

5. La Ley siempre trae consigo un castigo a aquellos que tratan de obedecerla (Rom 4:15)

6. ¡La única forma de evitar romper la ley es no tener ley que romper! (Rom 4:15). La única forma de que sus hijos no rompan sus reglas es que usted NO les ponga ninguna regla. Cualquier regla que usted les ponga ellos la van a romper.

7. ¡La Ley no fue diseñada para hallarnos justos delante de Dios, sino que fue diseñada para mostrarnos quienes somos y podamos reconocer nuestra necesidad de un Salvador!

8. La Ley le da poder al pecado (1 Cor 15:56). ¡La Gracia le da a la fe su poder!

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por Abraham y el ejemplo que veo en él. Tú no bendijiste a Abraham porque él obedeciera la Ley. Abraham no podía haber obedecido la Ley porque ésta fue dada 430 años después. Abraham se circuncidó, pero no fue por esto que Tú lo bendijiste. Tú prometiste bendecirlo por Tu Gracia y él tuvo fe para creerlo. Él fue declarado justo por la fe y después fue circuncidado como una evidencia externa de ser justo. Al igual que Abraham, yo te creo Padre, y soy hallado justo por Quien y en Quien yo creo, y no por mis obras. Yo no hago obras para alcanzar el ser hallado justo sino que creo en Ti para ser hallado justo. Yo tengo la Justicia de Dios por fe. He sido declarado justo porque he proclamado mi fe en Jesucristo como mi Señor. Yo, al igual que Abraham, no me hallo bajo la Ley sino bajo la Gracia. Por la Gracia acepto todo lo que Tú tienes planeado para y a través de mi vida, y por fe es que procuro hacerlo. Yo busco Tu propósito porque he sido perdonado y porque Tú eres tan bueno. Así que, Padre, no descanso en la Ley, porque la Ley le da fuerza al pecado. ¡Descanso en Ti y en Tu Gracia, porque Tu Gracia le da su fortaleza a mi fe! Delcaro esto por fe. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Aplíquela y Mejore.