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  • October 04, 2013
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El Pacto de Abraham de La Gracia (Parte 4)

(Romanos 5:1,2 NVI) En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de Él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

 

Esta mañana proseguimos nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa” y continuaremos estudiando la Ley dada a Moisés en comparación con la Gracia provista por El Señor Jesucristo. Durante la semana hemos visto el caso de Abraham y lo que lo justificó delante de Dios. Hemos cubierto todo el capítulo 4 de Romanos. Antes de adentrarnos al capítulo 5, regresemos a leer los primeros versos del capítulo 4.  La Versión DHH de la Biblia dice en los primeros 3 versos, “Pero entonces, ¿qué diremos que ganó Abraham, nuestro antepasado?  En realidad, si Abraham hubiera sido reconocido como justo a causa de sus propios hechos, tendría razón para gloriarse, aunque no delante de Dios.  

 

Pues la Escritura dice: “Abraham creyó a Dios, y por eso Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.”  Como lo mencioné ayer, las equivocaciones de Abraham están plenamente documentadas, no obstante, él es considerado el padre de la fe. Abraham es reconocido en todo el mundo. Él es reconocido tal y como Dios le dijo que lo sería.  Pero esto no porque lo mereciera. Todo lo que Abraham hizo fue creer en Dios, y esto le fue contado por justicia. La idea del texto es que la historia de Abraham es más la historia de Dios que de Abraham mismo. La importancia de la Gracia no reside en nosotros sino en Dios.

 

Después de adentrarnos en lo que Dios hizo por Abraham –llamarle cuando tenía 75 años de edad, haciéndolo extraordinariamente rico, dándole un hijo a los 100 años de edad, y engrandecer su nombre—ahora veremos cómo eso se puede aplicar a nuestras vidas. Los primeros versos del capítulo 5 dicen, “Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios” (vv1,2).

 

¿Qué quiere decir esto para usted hoy?  Aquí tiene algunos tesosoros:

 

1.   Somos justificados por fe y no por obras. No podemos hoy, y no podremos nunca, ser capaces de ganarnos la justicia de Dios.

 

2.  No nos ganamos el plan de Dios (propósito) para nuestras vidas. Dios lo planeó aun antes de nuestro nacimiento. Dios nos completó aun antes que nosotros naciéramos.

 

3.   La Gracias es el “cómo” de Dios. El amor es el “por qué” de Dios. La fe es nuestro “cómo.”  El propósito divino es nuestro “por qué.” Es por la fe que alcanzamos la Gracia de Dios.

 

4.   La Gracia se enfoca en Dios y no en usted.

 

5.   La Gracia hace a Dios la estrella en la historia de su vida. Cuando la gente lea el libro de su vida, Dios quiere ser el protagonista en cada página. Cuando usted acepta Su Gracia, usted le permite a Dios brillar a través de usted.

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por Abraham y el ejemplo que veo en él. Tú prometiste bendecirlo, engrandecer su nombre, y bendecir a todas las familias de la tierra en él. Abraham no hizo nada para merecer esto. Él ni siquiera ideó este plan. Tú le dijiste que era lo que querías hacer en su vida y él simplemente dijo “sí”. Él estuvo de acuerdo con Tu propósito para su vida y lo siguió por fe. Tu ideaste el propósito de Abraham porque le amaste y Tú haces lo mismo por mi. Tu diseñaste mi propósito porque me amas. Tu me das a conocer Tus planes para mi por amor.  Me muestras cómo Tus planes emanan de Tu Gracia y no como resultado de algo que yo haya hecho. Tú esperas que yo, por fe, camine de acuerdo a esos planes para mi vida. Yo declaro que sí. Quiero ser el hombre/mujer que Tú quieres que sea. Por lo tanto, por fe accedo a Tu Gracia y dejo que Tu luz y amor fluyan a través de mi diariamente. Quiero que seas el protagonista en el libro de la historia de mi vida y yo creo que lo serás. Cuando la gente lea el libro de mi vida, Tú brillarás en cada página. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.