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  • October 01, 2013
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El Pacto de Abraham de la Gracia

(Lea Romanos 4:1-5)

 

Esta mañana proseguiremos con nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa” al echar un vistazo a la Ley que fue dada a Moisés en comparación con la Gracia dada por el Señor Jesús. La semana pasada sentamos las bases sobre las cuales ahora podremos construir. Quiero comenzar por el mismísimo Abraham, conocido como el padre de la fe. Abraham fue bendecido por Dios más de 400 años antes que Dios enviara la Ley. Por lo tanto, él no podía haber seguido la Ley de Dios. Entonces, ¿por qué y cómo Dios bendijo a Abraham? La respuesta es simple: por la Gracia. ¿Y cómo fue que Abraham pudo alcanzar la Gracia de Dios? La respuesta también es simple: por la Fe.

 

En el capítulo 4 de Romanos, Pablo habla acerca de Abraham. Pablo dice, “Humanamente hablando, Abraham fue el fundador de nuestra nación judía. ¿Qué descubrió él acerca de llegar a ser justos ante Dios?” Esta es una pregunta central. Abraham fue visto como “justo” por Dios, antes de La Ley y antes del Señor Jesucristo. ¿Cuál fue la clave para Abraham?  Pablo continúa diciendo, “Que si sus buenas acciones le hubieran servido para que Dios lo aceptara, habría tenido de qué jactarse; pero esa no era la forma de actuar de Dios.”  Muy bien, ahora sabemos que no fueron las buenas obras las que hicieron justo a Abraham delante de Dios, así que debe haber sido algo más.  Pablo prosigue, “Pues las Escrituras nos dicen: «Abraham le creyó a Dios, y Dios consideró a Abraham justo debido a su fe.”  Pablo hace la aclaración que Abraham fue justificado por la fe y no por las obras, y ciertamente no por La ley.  Pablo ahonda más y nos explica, “Cuando la gente trabaja, el salario que recibe no es un regalo sino algo que se ha ganado;  pero la gente no es considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores.” Al igual que Abraham, nosotros no somos justificados por nuestras obras sino por nuestra fe.

 

¿Qué significa esto para usted hoy?  Algunas cosas:

 

1.  Dios se presentó a Abraham por Gracia. Abraham era un hombre de 75 años de edad, ocupado en sus negocios, viviendo enmedio de adoradores de ídolos, cuando El Señor se le manifestó a Abraham y le prometió bendecirlo. Abraham no hizo nada para merecer esto.  Fue la incuestionable Gracia de Dios.

 

2  Dios le prometió bendecir a Abraham por Su Gracia. Dios le dijo a Abraham “Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te traten con desprecio. Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti” (Gen. 12:2,3).  Es importante notar todas las veces en las que Dios dice que Él hará las cosas. Hay que recalcar en lo que Dios queroa hacer por Abraham y no en lo qe Abraham podía hacer para merecerlo.

 

3 Abraham creyó en un Dios al cual él no podia ver. En medio de un pueblo que adoraba ídolos, Abraham creyó en un Dios al cual él no podía ver y creyó que este Dios se manifestaría en su vida en formas que sí podría ver. Usted y yo somos bendecidos cuando hacemos lo mismo.

 

4 Por la fe Abraham alcanzó la Gracia de Dios. Abraham fue declarado justo por su fe y no por sus obras. Abraham no consiguió lo que Dios hizo por él, no lo mereció y no trabajó para lograrlo. Todo lo que Abraham hizo fue creerle a Dios. Dios le dijo a Abraham todo lo que Él quería hacer en su vida por Gracia, y Abraham, por fe, le creyó.  Por fe él pudo alcanzar la Gracia y fue declarado justo.  Lo mismo se aplica a nosotros. En el capítulo 5 de Romanos, Pablo dice, “Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios” (Romanos. 5:1,2).

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por Abraham y por el ejemplo que veo en él. Abraham fue el padre de la fe y yo quiero vivir por la fe como él lo hizo. Abraham no hizo nada para que tú empezaras a trabajar en su vida. Tú lo hiciste por tu Gracia. Tú le prometiste bendecirlo, engrandecer su nombre y bendecir a todas las familias de la tierra en él. Este fue su propósito en la vida.  Todo lo que Abraham hizo fue creerte. Él creyó en un Dios al cual él no podía ver, y creyó que ese Dios –al cual no podía ver- se manifestaría en su vida en formas que él sí podría palpar. Abraham te creyó y lo consideraste justo. Abraham no fue justificado por sus obras, sino por su fe.  De la misma forma, yo he sido justificado por la fe. No he sido justificado por mis obras. He sido declarado justo por mi fe en Jesús El Cristo, Tú Hijo.  Al igual que Abraham, yo quiero alcanzar por fe Tu Gracia para mi vida. Hazme ver lo que quieres para mi vida por tu Gracia y yo por fe buscaré Tu Voluntad. Sé que no quieres que trate de ganarme Tu bendición o trabaje muy duro para merecerla. ¡Todo lo que quieres es que te crea y yo declaro que te creo! ¡Yo te creo Señor! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesús. Amén.

¡Esta es La Palabra de Hoy! Póngala por obra y Mejore.