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  • May 07, 2014
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El Papel de la Ley

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al proseguir dentro de nuestra miniserie, “El Propósito de la Cruz.” A menos que el Señor me dirija en otro rumbo, planeo terminar esta miniserie hoy. Hemos estudiado por qué Jesús tuvo que morir, y hoy haremos un repaso final –un repaso del Papel de la Ley de Moisés.

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Vamos a entrar en materia.

1. La Biblia dice que la Ley fue dada “para mostrarle al mundo sus pecados” (Gálatas 3:19).

2. La Ley no fue creada para justificarlo para con Dios. Las reglas no pueden justificarlo, pero sí pueden mostrarle que está equivocado.

3. Usted ni siquiera se dará cuenta que necesita ser salvado hasta que reconozca que está perdido. La Ley fue creada para mostrarnos cuán perdidos estamos sin Dios y cómo nunca podríamos ser ‘lo suficientemente buenos’ nosotros mismos.

4. La Ley tenía un castigo y éste era la MUERTE. Es por eso que Pablo llamó a la Ley de Moisés, escrita en tablas de piedra, “El Gobierno de la Muerte” o “El Ministerio de la Muerte” (2 Cor 3:7).

5. La Ley tenía una fecha de caducidad. La Biblia dice, “pero la intención era que la ley durara sólo hasta la llegada del Hijo prometido” (Gálatas 3:19). ¡Ese Hijo fue Jesús!

6. La Biblia llama al Viejo Pacto (la Ley de Moisés) obsoleta y caduca. El escritor de Hebreos dijo, “ Cuando Dios habla de un ‘nuevo’ pacto, quiere decir que ha hecho obsoleto al primero, el cual ha caducado y pronto desaparecerá” (Hebreos 8:13). El Apóstol Pablo dijo, “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Cor 3:17).

7. Muchas de las verdades del Nuevo Pacto pueden ser encontradas en los tipos y sombras del Viejo Pacto. El Nuevo Pacto está escondido en el Viejo, el Viejo Pacto está revelado en el Nuevo.

8 Usted debe entender ambos Pactos. Si usted no tuviera Ley que quebrantar, usted no reconocería lo errado de su vida, ni le pediría a Jesús que fuera su Salvador del pecado.

9. Bajo el Viejo Pacto usted era un prisionero del pecado, capturado por satanás, sin ninguna salida. Usted no podría ganar su libertad, ni podría pagar jamás el precio del pecado. Las buena nueva del Evangelio es esta: el Nuevo Pacto le da acceso a la libertad del pecado al poner su fe en el Señor Jesucristo. Bajo el Nuevo Pacto el castigo por el pecado ha sido pagado, el captor ha sido derrotado y el cautivo ha sido liberado – ¡Aleluya!

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por tomarte el tiempo para enseñarme acerca de Tu maravillosa Gracia. Ahora comprendo el propósito de la Ley. La Ley fue dada 430 años después de que le hiciste Tu promesa a Abraham, así que la Ley no podía cambiar el acuerdo que tenías con él. Ese fue un acuerdo de fe y no de obras. Y hoy, al igual que Abraham, yo soy justificado por fe y no por obras. La Ley de Moisés fue hecha para que el hombre se entendiera a sí mismo, mostrándole sus pecados, y dejándole en claro que necesita un Salvador. Bueno, misión cumplida. La Ley pudo mostrarme lo mal que estaba. He quebrantado Tu Ley más veces de las que quisiera reconocer y era muy claro que necesitaba un Salvador. El Salvador vino, Su nombre es Jesús, y yo he aceptado a Tu Hijo Jesús como mi Señor. Jesús pagó el castigo que imponía la Ley en la Cruz del Calvario; ¡Y Él lo pagó por mí! La Ley de Moisés cumplió su propósito, ha caducado, y ahora vivo bajo el Nuevo Pacto de la Gracia, provisto a través de mi Señor Jesucristo. Yo te sirvo porque te amo, no porque tema ir al infierno. Y Tú me bendices porque Tú me amas, no porque yo lo merezca. Gracias Padre por ser tan bueno conmigo; mucho más de lo que merezco. ¡Yo comienzo este día agradecido, apreciando Tu Gracia y resuelto a procurar mi propósito! ¡No porque yo sea muy bueno, sino porque Tú eres tan bueno! Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.