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  • April 25, 2014
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El Propósito de la Cruz

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al comenzar algo nuevo. Este fin de semana que pasó celebramos la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Durante los próximos días estudiaremos el propósito de la Cruz; mirando a la Cruz desde la perspectiva de la gracia.

Jesús murió en la Cruz para librarnos de las demandas de la Ley de Moisés. Ya he enseñado acerca de la Ley de Moisés antes en esta serie y tenemos que regresar a la Ley para entender la gracia de Dios y lo que la muerte de Jesús nos valió a nosotros. En lugar de ser esclavos o siervos, gracias a la muerte de Jesús en la Cruz, usted y yo ahora tenemos el privilegio de ser hijos e hijas de Dios; en lugar de vivir bajo un conjunto de reglas externas, ahora tenemos el beneficio de ser guiados (internamente) por el Espíritu Santo. Como creyentes Nacidos de Nuevo somos ahora herederos del mundo, y reinaremos y gobernaremos en la tierra como coherederos con Cristo Jesús. Hay muchos Cristianos hoy que aun tratan de cumplir con la Ley, la cual es imposible de cumplir, porque no entienden el hecho de que Jesús la cumplió por nosotros. Cuando tratamos de cumplir la Ley de la que Jesús nos libró, es de hecho una forma de deshonrarle a Él, porque no estamos aceptando y abrazando la obra consumada de Jesús en la Cruz.

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

1. Nadie podría jamás ser justificado por tratar de guardar la Ley. Pablo dijo, “Es más, las Escrituras previeron este tiempo en el que Dios declararía justos a los gentiles por causa de su fe. Dios anunció esa Buena Noticia a Abraham hace tiempo, cuando le dijo: ‘Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti.’ Así que todos los que ponen su fe en Cristo participan de la misma bendición que recibió Abraham por causa de su fe. Sin embargo, los que dependen de la ley para hacerse justos ante Dios están bajo la maldición de Dios, porque las Escrituras dicen: ‘Maldito es todo el que no cumple ni obedece cada uno de los mandatos que están escritos en el libro de la ley de Dios’. Queda claro, entonces, que nadie puede hacerse justo ante Dios por tratar de cumplir la ley, ya que las Escrituras dicen: ‘Es por medio de la fe que el justo tiene vida’. El camino de la fe es muy diferente del camino de la ley, que dice: ‘Es mediante la obediencia a la ley que una persona tiene vida.’” (Gal 3:8-12)

2. El Propósito de la Ley no era hacernos justos, sino mostrarnos lo errados que estamos. Pablo dijo, “Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos” (Rom 3:20).

3. Cuando la Ley fue dada, la gente se volvió más consciente del pecado. La Ley era santa y perfecta porque vino de Dios. Sin embargo, la gente no podía guardarla, y es por eso que necesitamos la gracia de Dios. Pablo explicó que “La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se diera cuenta de la magnitud de su pecado, pero mientras más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa de Dios” (Rom 5:20).

4. Jesús vino a cumplir con la Ley que nosotros nunca podríamos cumplir. Jesús dijo, “No malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplir sus propósitos”(Mat 5:17).

5. Jesús lo libró del yugo de la Ley. Usted ya no está más bajo la Ley, sino bajo la gracia (Ro 6:14). Dios no le pide que viva cada segundo de su vida tratando de guardar un conjunto de reglas externas, las cuales ningún humano pudo jamás cumplir por completo. Ahora Dios, a través de la obra consumada de Jesús en la Cruz, le permite y espera que sea guiado por Su Espíritu; viviendo su vida de adentro hacia fuera, bajo la libertad provista para usted por la gracia.
Nos detendremos aquí por hoy. Pero tenemos mucho más que estudiar sobre este tema.

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por Tu apabullante bondad, gentileza, misericordia y gracia hacia mí. Tú le diste a los Israelitas una Ley perfecta, y es tan perfecta que sabías que ningún humano podría guardarla. El único hombre que cumplió la Ley de Moisés fue el único hombre perfecto que ha vivido en la tierra, y ese hombre fue Jesús, Tu Hijo y mi Salvador. Jesús sabía que yo no podría cumplir jamás con la Ley de Moisés, así que Él la cumplió por mí. Jesús sabía que yo no podría ser perfecto jamás, así que Él fue perfecto por mí. Jesús sabía que yo no podría ser justo jamás, así que Él fue justo por mí. Jesús cumplió con las demandas de la Ley y Su logro, Su cumplimiento, Su perfección, y Su justicia me fueron pasadas a mí cuando YO PUSE EN MÍ a Cristo al aceptarlo como mi Señor. Yo acepto y abrazo a Jesús. Y con Jesús, también abrazo la obra consumada que Él cumplió en la Cruz del Calvario. Jesús todo lo pagó y lo pagó por mí. No porque yo lo hubiera ganado, no porque yo lo mereciera, y no porque pudiera llegar a ser lo suficientemente bueno. Jesús murió por mí por gracia, y acepto Su obra consumada por gracia, y ahora vivo mi vida en esta misma gracia. Gracias Padre por ser TAN BUENO conmigo. Yo viviré mi vida honrando la muerte de Jesús, porque Él me salvó por gracia. Y es por esta misma gracia que estoy decidido a cumplir con mi propia misión en la vida. Una vez más, no porque yo lo merezca, sino tan solo por Tu gracia. Tu gracia me salvó. Ahora Tu gracia me da poder. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.