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El Propósito de Tu Prosperidad

Esta mañana continuamos nuestra serie titulada “Enfoque Refinado”. Hemos estado estudiando la Parábola del Sembrador. Jesús dijo:

 

“El campesino representa al que anuncia las buenas noticias.  Las semillas que cayeron en el camino representan a los que escuchan las buenas noticias, pero luego viene Satanás y hace que olviden todo lo que oyeron.

 

Las semillas que cayeron entre piedras representan a quienes oyen el mensaje del reino de Dios y rápidamente lo aceptan con gran alegría.  Pero como no lo entienden muy bien, la alegría les dura muy poco. Tan pronto como tienen problemas, o son maltratados por ser obedientes a Dios, se olvidan del mensaje.

 

Hay otros que son como las semillas que cayeron entre los espinos. Oyen el mensaje, pero no dejan que el mensaje cambie su vida. Sólo piensan en las cosas que necesitan, en cómo ganar dinero, y en cómo disfrutar de esta vida.

 

Finalmente, las semillas que cayeron en buena tierra representan a los que escuchan el mensaje y lo aceptan. Esas personas cambian su vida y hacen lo bueno. Son como las semillas que produjeron espigas con treinta, sesenta y hasta cien semillas.” (Marcos 4:13-20 TLA)

 

Nos hemos centrando en la frase, “el amor al dinero.” Para seguir en este mismo orden de ideas, ayer nos fijamos en algo que el Apóstol Pablo escribió a su hijo espiritual, el Pastor Timoteo. El Apóstol dijo: “  A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.”(1 Tim 6: 17-19 NVI).

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Pablo ordenó a los ricos de este mundo que “hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen.” Él no les dijo que se deshicieran de su dinero. Él no les dijo que eso fuese malo. Él no les dijo que el dinero fuese malo. No, Pablo les enseñó a que usaran el dinero para ser una bendición a otros. Ese consejo aún sigue vigente.

 

2.  La Biblia no dice que no puedes tener dinero. Dios realmente busca la forma de instruir a aquellos que Él ha bendecido con dinero para que utilicen de esos  recursos para ser de bendición.

 

3.  En Deuteronomio 8:10-20 El Señor le dijo a Moisés que fuera muy claro con la Nación de Israel. Dios quería que Su pueblo nunca se olvidara de quién era el que los había hecho ricos. Ellos eran esclavos, pero Dios los estaba preparando para tener casas y terrenos. Fue el Señor quien los sacó de la esclavitud. Fue el Señor quien se encargó de que los Egipcios dieran a los Israelitas todo su oro, plata y piedras preciosas antes de irse. Fue el Señor quien les había hecho ricos. Por lo que el Señor mandó a Moisés que dijera, “Recuerda al Señor tu Dios, porque es Él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados.” Si el Señor hubiera estado en contra de la riqueza, ¿por qué habría de darles la posibilidad de producirla? El Señor no está en contra del dinero, Él está en contra de la gente que cae en el amor por el dinero. ¡No dejes que esto te pase a ti!

 

4.  Aceptar la gracia y la responsabilidad de andar en la prosperidad terrenal. Algunos dicen, “Oh, yo sólo quiero lo suficiente para mí y para mi familia”, o “Todo lo que necesito es lo suficiente para sobrevivir.” Mientras que estas declaraciones parecieran “piadosas” o “espirituales”, en realidad son declaraciones egoístas. Tú debes desear todo lo que Dios quiera darte para hacer aquello para lo que te trajo al mundo. No puedes alimentar a los pobres si no tienes suficiente comida para ti mismo. No puede ayudar a pagar las facturas de otra persona si no puedes pagar tus cuentas. No puedes ayudar a poner un techo sobre la cabeza de alguien si no tienes un lugar para quedarte. Nuestro Dios es un Dios de abundancia porque quiere que seamos de bendición a otras personas a partir de esa abundancia. Dios no se opone a que tegas “más de lo que necesitas”, porque Él quiere que estés en condiciones de ayudar a los demás. Pero eso viene con una responsabilidad. Entre más se tiene, más tienes que tener cuidado en el manejo de los recursos, y más demanda te llegará de parte de la gente. Sin embargo, el mismo Dios que te dio la gracia para prosperar, te dará la gracia para manejar la sobreabundancia.

 

5.  El propósito de la prosperidad es el Evangelismo. Dios te puede dar dinero con una misión y el poder con un propósito. Dios quiere que uses lo que Él pone en tus manos para traer gloria a Su nombre y para alcanzar el mundo para Jesús.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Yo puedo enfocar mi vida en lo tocante al dinero. Tú me das el poder para generar riquezas. Tú le concedes el favor a la obra de mis manos. Tú me das la gracia para que tenga éxito en todas las áreas de mi vida. Tú me permites prosperar de manera sobrenatural y natural. Y como me das en exceso, como yo tengo “más de lo que necesito”, ya que ando en esa sobreabundancia, yo puedo beneficiar a otros a partir de esa sobreabundancia. Declaro que tengo una sobreabundancia de amor, paz, misericordia, paciencia y dinero. Tengo la suerte de ser una bendición. Yo diezmo, doy ofrendas, financio proyectos en los Ministeros, y yo doy a los pobres, ya que soy guiado por Tu Espíritu. Por lo tanto, Tu Palabra me enseña que estoy haciendo tesoros en el cielo. ¡Y por eso estoy agradecido! ¡Declaro esto por fe! En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.