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  • December 09, 2013
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El Regalo de Justicia

(Lea Romanos 5:16,17)

Esta mañana continuamos con nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa.” Ayer vimos algunas diferencias entre el primer Adán y el Último Adán (Jesús). Pablo nos dice que Adán “es un símbolo, una representación de Cristo, quien aún tenía que venir:” Adán fue como Cristo en el sentido que sus decisiones, como un hombre, dejaron un legado para todos los hombres. Pero Pablo hace una clara distinción entre Adán y Jesús. Pablo dijo, “pero hay una gran diferencia entre el pecado de Adán y el regalo del favor inmerecido de Dios.” Adán nos heredó una maldición, Jesús nos heredó un regalo. Adán nos heredó pecado y muerte, Jesús nos dejó y derramó sobre nosotros Gracia y el regalo de la justicia. Nunca debemos de dejar de agradecer a Dios por enviarnos a Jesús para morir en lugar nuestro.

 

Vamos a retomar nuestro texto desde nos quedamos ayer. Pablo continúa escribiendo, “y el resultado del regalo del favor inmerecido de Dios es muy diferente de la consecuencia del pecado de ese primer hombre.”  Pablo continúa elaborando sobre la diferencia entre lo que Adán nos heredó y lo que el Señor Jesucristo nos dejó. Pablo prosigue, “Pues el pecado de Adán llevó a la condenación, pero el regalo de Dios nos lleva a ser declarados justos a los ojos de Dios, a pesar de que somos culpables de muchos pecados. Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos; pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia, porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo.”

 

¿Así que cuál es el significado de esto para usted hoy? Aquí tiene algunas cosas:

 

1.  La herencia de Adán y la herencia de Jesús son muy diferentes. Pablo dijo, “Pues el pecado de Adán llevó a la condenación, pero el regalo de Dios nos lleva a ser declarados justos a los ojos de Dios, a pesar de que somos culpables de muchos pecados.” Adán nos heredó una maldición, mientras que Jesús nos dejó un regalo. En Adán estamos condenados. En Jesucristo somos justificados delante de Dios, aunque seamos incuestionablemente culpables de muchos pecados. El problema no es si somos o no sin culpa, porque indudablemente somos culpables. ¡El punto es que Dios toma nuestra culpa y nos limpia con la Sangre de Su Hijo Jesús, porque Él tomó al inocente (Jesús) y PUSO nuestro pecado y culpa en Él! ¡Dios tomó al único hombre sin pecado (Jesús) y LO HIZO pecado, de manera que Él pudiera tomar hombres sin pecado y HACERNOS justos!

 

2.  Gracias a Dios por la abundante provisión de la Gracia que recibimos a través de Jesús. Pablo dijo “Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos; pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia.” porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo.” Otra traducción dice,”Cuanto más aquellos que han recibido la abundante provisión de Dios.” La Gracia de Dios  no se va a acabar. Dios no se va a cansar de usted. La Gracia de Dios no tiene límites. A causa de Jesús, ¡Dios nos da libremente de su increíble, inmerecida, no-ganada, y casi increíble Gracia! Dios sabe que usted no merece lo que Él hace por usted. Él le bendice por Gracia. Si usted se la pudiera ganar, entonces no sería Gracia. ¡Dios no lo bendice porque usted sea muy bueno, Él lo bendice porque El es tan bueno!

 

3.  Gracias a Dios por el regalo de justicia que recibimos por medio de Jesús. Pablo dijo, “Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos; pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia.” La justicia es un regalo. Usted no se gana los regalos. Si usted trabaja para ganarse un regalo entonces el regalo se convierte en el pago de su trabajo. Los regalos no pueden ser ganados. Dios no espera que usted se gane su justicia, porque usted nunca podría hacerlo. Dios solo espera que usted reciba este regalo gratuito por medio de Cristo Jesús. ¡Usted no era justo, y nunca podría llegar a serlo, pero Jesús lo justificó por Gracia!

 

4.  El regalo es ofrecido por medio de Jesús a todos los hombres, pero debe ser recibido. Pablo dijo, “porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo.” Aunque los regalos no pueden ser ganados, éstos (los regalos) deben de ser recibidos. Dios ha ofrecido perdón de pecado y vida eterna al mundo. Todos los que reciben a Su Hijo reciben, junto con Su Hijo, el regalo de la justicia y vida eterna en Cristo Jesús. El regalo es demasiado bueno para no compartirlo. ¡Si usted ha recibido este regalo, debería de hacer todo lo posible para decirles a otros, quienes no hayan recibido aun a Jesús, las Buenas Nuevas de la salvación que viene gratuitamente por la inmerecida Gracia de Dios!

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por amarme tanto como para mandar  Tu Hijo Jesús a morir en mi lugar, aunque yo no haya hecho nada para merecer Su muerte. Jesús era completamente inocente y yo completamente culpable. Jesús era sin pecado y yo he pecado más veces de las que quisiera reconocer. Jesús nació justo y vivió justamente. Yo nací en el pecado y viví como pecador. Tú tomaste a Jesús, quien NO tenía pecado en Él, y lo HICISTE pecado, para que, al mismo tiempo, me tomaras a mí, una persona sin justicia, y me HICIERAS justo. Tú pusiste mi pecado en Jesús y Tú pusiste Su justicia en mí. Tú no hiciste esto porque yo lo mereciera, trabajara para ello o me lo hubiera ganado. Tú lo hiciste por tu abundante Gracia, y la justicia que ahora poseo me llegó como un regalo inmerecido. Yo creí en el regalo, recibí el regalo, y ahora disfruto el regalo. Yo vivo en el entendido de la abundante Gracia (la cual no se acaba jamás) y el regalo gratuito de la justicia (por la cual no trabajé y la cual no podría ganar jamás). Entre más aprendo de lo que Tú me has dado gratuitamente en Cristo Jesús, más estoy agradecido contigo y más quiero hablarle a otros acerca del regalo que me ha cambiado para siempre. Yo recibo con libertad el regalo de justicia y ahora le digo a otros con entusiasmo que el mismo regalo que yo recibí está listo para ellos en Cristo Jesús. El regalo es demasiado bueno para quedarme con él y no compartirlo. Me someto a Tí, Padre, para ser usado por Tí, para compartir estas Buenas Nuevas con otros. Yo seré Tu boca para hablar y Tus piernas para caminar este día. ¡Puedes usarme para Tu Gloria! Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

 

¡Esta es la Palabra Para Hoy! Póngala por Obra y Mejore.