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El Ritmo No Forzado de la Gracia de Dios

(Lee Mateo 14)

 

Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente Maravillosa”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído ahora al Capítulo 14 de Mateo. Durante las semanas anteriores hemos estado hablando sobre la famosa caminata de Pedro sobre el agua. Ayer echamos un vistazo a la historia a través de la inmerecida, maravillosa e inagotable gracia de Dios. Hoy me siento guiado a volver a este punto para hablar de “Los Ritmos No Forzados de la Gracia de Dios.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Mateo 14 comienza con Jesús enterándose de la muerte de su primo, Juan el Bautista. Al estilo de Jesús, Él respondió de la forma en la que el Padre quería. El Reino de Dios había recibido un ataque y Dios estaba listo para contraatacar. El Padre envió a Jesús para sanar a todo el mundo que estuviera enfermo en esa zona. Entonces Jesús alimentó a una multitud con tan solo unos peces y unos panes. Los milagros no fueron forzados. Jesús no tuvo que clamar al Padre por ayuda. Jesús simplemente se movió en los ritmos no forzados de la gracia de Dios. Lo sobrenatural no vino por el esfuerzo humano, se trataba simplemente de sumisión humana. Así es como sigue sucediendo hoy.

 

2.  Después de alimentar a la multitud, Jesús envió a Sus discípulos por delante en una barca. Él se fue a orar. Después de orar durante horas Jesús se dispuso a alcanzar a Su equipo. El equipo estaba en una barca en medio del agua. Jesús estaba en la orilla sin una barca. Jesús no se preocupó, Él no cayó de rodillas y clamó al Padre, y Él no tuvo miedo. Jesús fluyó en los ritmos no forzados de la gracia de Dios. Se sintió guiado a alcanzar a Su equipo, no tenía una barca, por lo que aprovechó la gracia de Dios para caminar sobre el agua. Fue así de simple. No forzada y no ganada, era simplemente la gracia de Dios. Así es como Dios quiere que fluyas con Él.

 

3.  Cuando Pedro vio a Jesús en el agua sintió un anhelo de querer unirse a su líder. Pedro por fin había llegado al punto de desear no sólo ser testigo de lo sobrenatural, sino de poder participar en él. Jesús estaba fluyendo en los ritmos no forzados de la gracia de Dios y Pedro quería lo mismo. Pedro pidió permiso, Jesús se lo concedió, y Pedro salió de la barca. Esto fue no forzado, no ganado e inmerecido; se trató de un acto de la gracia de Dios. En realidad, una vez que Pedro trató de incluir la capacidad humana en la ecuación, se cortó a sí mismo de la corriente de la gracia de Dios y comenzó a hundirse. Dios quiere que aprendas cómo fluir en Sus ritmos no forzados de la gracia. Al igual que a Pedro, necesitarás práctica, pero nunca vas a aprender hasta que comiences. ¡Decídete a comenzar hoy!

 

4.  Temprano esta mañana llevé a mi esposa al aeropuerto (que es la razón por la que La Palabra del Día tardó un poco en publicarse). Isabella es parte de un equipo de nuestra iglesia que va en un viaje Misionero a México. Mientras oraba por ella y por el viaje no sentí ninguna presión. Mi corazón no tenía miedo. Mi alma no tenía ninguna preocupación. Sé que este viaje es la voluntad de Dios. Sé que la gracia está ahí. Sé que el Padre quiere utilizar al equipo para ser una bendición para Sus hijos en Tijuana. Mi parte es simplemente liberar mi fe para acceder a la gracia de Dios. Isabel y el resto de los miembros del equipo sólo tendrán que ceder a los ritmos no forzados de la gracia de Dios durante el viaje. Mientras lo hacen, sus cargas serán eliminadas, yugos serán destruidos, vidas serán cambiadas, almas serán salvas y sanidades fluiran libremente, todo por la gracia de Dios. Todo lo que el equipo tiene que hacer es discernir la mano de Dios y subirse a la ola de Su poder. Así es como Dios quiere que vivamos. No forzada, no ganada, gratuita y hasta inmerecida – ¡es la gracia, y sí, es increíble!

 

Confesión de cierre: Padre, te doy gracias por haberme enseñado acerca de Su gracia y mi necesidad de vivir por fe. Entre más estudio Tu gracia, más me libero de la presión para obrar. Hubo un tiempo en mi caminar contigo en el que me hice cargo de la presión de hacer lo que me habías llamado a hacer. Traté de cumplir con mi tarea por la fuerza humana y esto me trajo presión, estrés, frustración y preocupación. Esos días han terminado. La revelación de Tu gracia ha cambiado la forma como me veo a mí mismo, a Ti y a otros. Ahora simplemente hago morir el yo. Me rindo a Ti. Me hago a un lado. Me humillo ante Ti. Me detengo hasta que puedo discernir Tu poder emanando. Cuando lo hago, me basta con adaptarme a los ritmos no forzados de Tu gracia y me paseo en la ola de Tu poder. ¡Nada de mí, todo de Ti, esta es la manera en que vivo mi vida! Y la mejor parte es …¡que mi vida es ahora la vida para la que me trajiste al mundo! Es asombroso. ¡Tengo éxito en la vida, voy a cambiar al mundo, y voy a dejar una marca que no será borrada! ¡Pero yo no lo haré por mi fuerza, yo lo haré por que fluyo en los ritmos no forzados de Tu gracia! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.