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  • July 17, 2014
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El Sudor de Su Frente

(Gen 3:19 NTV) Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste formado. Pues fuiste hecho del polvo, y al polvo volverás.

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Hace dos días comencé a enseñar acerca de la importancia del trabajo duro. Ayer le ‘dí la vuelta’ al argumento, diciéndole que Dios no quiere que usted trabaje duro usted solo, únicamente con el esfuerzo humano y la fuerza natural. Le dije que Dios quiere que usted dependa de Su gracia. Por la gracia de Dios usted puede trabajar duro haciendo lo que Él le llamó a hacer, pero usted puede hacerlo sin quedar agobiado, sobrecargado o angustiado.

¿Alguna vez ha escuchado la frase “Con el sudor de tu frente”?  Esta frase viene de nuestro versículo de hoy, que está en Génesis 3:19. En el Capítulo tres de Génesis Adán y Eva pecaron. Esto llevó a Dios a maldecir a la serpiente, al hombre y a la mujer. La maldición que profirió sobre Adán fue que él tendría que trabajar arduamente por su comida. Antes de pecar Adán recibía todo por la inmerecida gracia de Dios. Dios le había dado a Adán propósito, poder, asociación y parámetros. Adán vivía en abundancia. La única necesidad física de Adán y Eva era la comida y tenían un Jardín (más parecido a un bosque) entero para comer de él. Ellos tenían más de lo que pudieran necesitar y todo les había sido dado por la inmerecida gracia de Dios. Sin embargo, Adán rompió la única regla que tenía y su pecado provocó que lo perdiera todo. Adán fue maldecido, expulsado del Jardín, y forzado a TRABAJAR por todo lo que habría de tener. Otra traducción del mismo versículo dice, “Trabajarás arduamente por tu comida, hasta que tu rostro quede cubierto de sudor. Trabajarás arduamente hasta el día en que mueras, y entoces volverás al polvo. Yo usé el polvo para formarte, y cuando mueras, te convertirás en polvo de nuevo.”

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1.  Antes de la caída, Adán podía experimentar La Bendición. Él tenía comunión con Dios, compañerismo con su esposa, abundancia y autoridad. Adán tenía una buena vida y todo lo que tenía le había sido dado por la inmerecida gracia de Dios.

2.  Cuando Adán pecó Él perdió acceso a La Bendición. Adán fue maldecido, expulsado del Jardín, y forzado a TRABAJAR por todo lo que habría de recibir.

3.  La maldición proferida por Dios sobre Adán fue que él (y la humanidad en general) tendría que trabajar arduamente por su alimento y ganarse su provisión con el sudor de su frente. El trabajo duro mediante el esfuerzo humano, sin la gracia de Dios, es parte de la maldición y NO de La Bendición.

4.  Jesús vino a redimirnos, para sacarnos de todo aquello en lo que Adán nos metió. Jesús no nos redimió para llevarnos de vuelta al punto de Abraham, sino que nos redimió para llevarnos de vuelta hasta Adán, justo antes de la caída y antes de la maldición. Se supone que no debemos ganar todo lo que logramos en la vida mediante el trabajo arduo únicamente, dependiendo solamente del esfuerzo humano, ganándonos las cosas mediante el sudor de nuestras frentes. No. Esa no es una imagen de los mejor que Dios tiene para nosotros.

5.  Dios aun espera que trabajemos, porque Adán trabajaba antes de la caída. Dios le dio un trabajo a Adán antes que le diera una esposa. Pero la forma en la que Adán trabajaba antes de la caída, bajo La Bendición, era completamente diferente a como fue después.

 – Antes de la caída del hombre, Adán trabajaba, pero él disfrutaba de logros basados en la gracia. Adán caminaba con Dios en lo fresco del día, él recibía revelaciones acerca de qué decir y cómo decirlo, y Dios bendecía todo aquello en lo que Adán posaba su mano.

 – Después de la caída Adán se valió por sí mismo, trabajó arduamente mediante el esfuerzo humano, y tuvo que sudar para ganarse lo que recibía.

 – ¿Con qué imagen cree que Dios quiere que usted se identifique? ¿Con Adán en el Jardín o con Adán después de haber sido expulsado del Jardín? Yo le digo que Dios quiere que usted se identifique con Adán en el Jardín de Edén. Esa es la vida que Él quiere que usted viva. Dios quiere que usted experimente el éxito, pero el éxito a Su manera, basado en la gracia, con Su favor en su trabajo, para que usted no tenga que depender únicamente en su propia habilidad para llevar a cabo aquello que Él le encomendó.  

Hablaremos más de este tema mañana.

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca del valor del trabajo duro y de la diferencia entre trabajar duro por mí mismo y trabajar duro por Tu gracia. Yo sé lo que es trabajar arduamente sin Tu gracia. Yo he trabajado duro y he buscado las cosas con mi propia sangre, sudor y lágrimas. Yo sé lo que es tener que ganar todo con el sudor de mi frente. En un punto de mi vida yo llegué a pensar que esa era la forma como se suponía debía vivir. Sin embargo, Te agradezco por enseñarme acerca de Tu gracia. Ahora sé que vivir solo mediante el esfuerzo humano, confiando en la fuerza de los brazos, ganándolo todo con el sudor de la frente, es parte de la maldición y no de La Bendición.  Jesús me redimió de la maldición. Jesús vino a sacarme de todo en lo que nos metió Adán. Jesús estableció un Nuevo Pacto basado en Tu gracia. Yo he Nacido de Nuevo, he sido llenado con Tu Espíritu, he sido cubierto con la Sangre de Tu Hijo, y ahora soy un ciudadano del cielo. Yo vivo en este mundo, pero no soy de este mundo. Estoy en un pacto contigo y este pacto me da acceso a Tu gracia. Ahora vivo mi vida como Adán lo hizo antes de la caída. Yo camino contigo y Tú caminas conmigo. Tú me das las palabras para hablar y me guías en el trabajo a hacer. Tú me bendices para trabajar y bendices el trabajo de mis manos. Ahora trabajo por gracia, no por el esfuerzo humano, y yo siento la diferencia. Por Tu gracia yo puedo hacer más cosas en menor tiempo, trabajar más horas si es necesario, pero sin sentirme agobiado, frustrado o agotado.  Gracias Padre por ayudarme a disfrutar el éxito basado en la gracia—éxito a Tu manera, que viene sin preocupaciones, luchas o presión de este mundo. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.