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¿Estás Dispuesto a Morir a las Ganancias?

Esta mañana continuamos con nuestra serie titulada “Enfoque Refinado”, siguiendo con nuestra nueva miniserie titulada “Concéntrate en Perder Tu vida” o “Concéntrate en Hacer Morir tu Yo.” En el mensaje de ayer yo declaré que “Tú no puedes convertirte en la persona que Dios te llamó a ser hasta que estés dispuesto a hacer morir la persona en la que te convertiste por ti mismo.” Hoy vamos a  seguir navegando en ese pensamiento. Antes de hacerlo, vamos a retomar lo que Jesús dijo:

 

 Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos. ‘Si alguien quiere ser mi discípulo —les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga.  Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará.’” (Marcos 8: 34,35 NVI).

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos. Hoy vamos a ver ejemplos de creyentes que renunciaron a la persona en la que ellos mismos se convirtieron, para convertirse en la persona que Dios los llamó a ser. En cada caso los resultados fueron sobrenaturales. Lo que Dios hizo en, con y a través de ellos, Él puede hacerlo en, con y a través de ti, pero tú debes estar dispuesto a morir a ti mismo.

 

1.  Abram tuvo que hacer morir su identidad como un hombre estéril en Ur de los Caldeos para convertirse en Abraham, el padre de muchas naciones. Dios vio a un hombre de 75 años, con una esposa de 65, (la cual nunca había tenido hijos) y le reveló que él fue llamado a ser padre de muchas naciones. El mundo entero sería afectado por Abraham, pero primero tuvo que estar dispuesto a morir a su antigua identidad.

 

2.  Gedeón tuvo que morir a su identidad y  a su realidad como un granjero asustado, para convertirse en un guerrero valiente. Dios vio a un hombre que se consideraba a sí mismo como  el hombre más débil del clan más débil de todo Israel, y llamó a ese hombre para levantar un ejército y luego llevar ese ejército en una revolución. Dios convirtió a Gedeón de un cobarde a un campeón, pero primero tuvo que estar dispuesto a morir a sí mismo.

 

3.  Moisés tuvo que morir a su identidad tanto de Príncipe de Egipto como de un asesino en el exilio con el fin de convertirse en el libertador de Israel. Dios vio a un hombre que pensó que había destrozado su vida por cometer un asesinato. Él se había resignado a vivir en el desierto. Dejó su vida y sus sueños en Egipto, hasta que tuvo un encuentro con Dios en medio de una zarza ardiente. El Señor llamó a Moisés para que volviera y sacara a Israel de la esclavitud, pero primero tuvo  que morir a sí mismo para poder ir más allá de tu pasado. El error de Moisés no lo descalificó de su misión divina. Dios nos da nuestra asignación por Su inmerecida y sorprendente  gracia.

 

4.  David tuvo que morir a su identidad como pastor para aceptar el llamado en su vida para ser Rey de Israel. Dios vio a un joven pastor, que estaba relegado e ignorado en su propia casa, y lo ungió para ser rey. Aunque David disfrutaba mucho pastorear ovejas, él tuvo que renunciar a eso para poder guiar a la gente. Nadie conocía a David cuando él luchó y mató a un león y a un oso con sus propias manos, pero pronto todo el mundo le conocería cuando mató a un gigante con una honda y una piedra. Al hacer morir al pastor abrió la puerta  para ser rey.

 

5.  Simon tuvo que morir a su identidad como un pescador con el fin de convertirse en el Apóstol Pedro. Durante toda su vida Simon había perfeccionado su oficio como pescador de peces y tuvo que alejarse de todo aquello en lo que estaba cómodo con el fin de convertirse en un pescador de hombres. Él no era perfecto. A menudo se cometen errores. Él era un hombre super temperamental que perdía los estribos con facilidad, pero Dios le llamó y él aceptó el llamado. Él hizo morir a Simón el pescador y Zcona vertirse en Pedro Apóstol.

 

6.  Saulo tenía que morir a su identidad como un fariseo con el fin de convertirse en el Apóstol Pablo. Saulo de Tarso estaba siendo entrenado para convertirse en parte de la élite religiosa judía. Estudió con los maestros más grandes, tuvo los  mejores mentores, e invirtió años en ‘subir la escalera’ de éxito judía, y fue líder en la persecución de los cristianos hasta que Dios lo derribó  de encima de su caballo (literalmente) en el camino a Damasco . Saulo de Tarso tuvo que morir a todo lo que conocía para convertirse en el Apóstol Pablo. Lo hizo, y él terminó de escribir la mitad del Nuevo Testamento.

 

7.  ¿Estás dispuesto a morir para ganar? ¿Estás dispuesto a desechar para recibir? Tú nunca tendrás una vida en Cristo hasta que lo hagas.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Yo puedo enfocar mi vida en este año al perder mi vida. Aunque yo ya he Nacido de Nuevo y estoy lleno de Tu Espíritu, tengo que admitir que no he muerto por completo a mi mismo … ¡todavía! Hay momentos en que yo obstaculizo el camino para ser la persona que yo estoy llamado a ser. Cuando llegué a Ti, yo ya había invertido mucho tiempo, energía y esfuerzo en construir quién era yo. Mientras camino contigo, Tú me revelas Tus  planes para mi vida, unos planes que Tú ya habias diseñado desde antes de la fundación del mundo. Yo declaro por fe que muero a mí mismo y vivo para Ti. Yo muero a mí mismo, a mi viejo yo, mis viejos deseos, y mi vieja identidad. Me muero por completo. Al darme por completo a Ti,  Tú me das todo lo que Tu quieres que yo sea. ¡Ahora vivo en Ti, por Ti, contigo, y por Ti! ¡Mi vida es toda acerca de Ti! Viviendo de esta manera llego a vivir una vida increíble … es la vida que planeaste que tuviera. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo.  Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.