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¿Estás Dispuesto a Pagar el Precio?

(Lee Mateo 8:16-22)

 

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Ayer vimos la curación de la suegra de Pedro. Todo lo que tenía era una fiebre, pero todavía era importante para Jesús. El hombre que tenía el poder de curar la lepra también tuvo la compasión para curar una fiebre común. Ya sin la fiebre la suegra de Pedro preparó la cena de ellos. Esa noche muchas personas endemoniadas fueron traídos a Jesús. Él simplemente habló y los demonios dejaron a la gente. La Biblia dice que Jesús luego “sanó a todos los enfermos”.

No había pasado mucho tiempo desde que Simon había estado pescando en el Mar de Galilea. Ahora era un discípulo de Jesús hecho y derecho. Simon tenía un asiento de primera fila en el ministerio de Jesús y estoy seguro de que él estaba sorprendido por el poder que emanaba de Jesús todos los días. Fue un tremendo privilegio poder estar en el círculo íntimo de Jesús.

Después de sanar a los presentes Jesús les dijo a Sus discípulos que estaban a punto de ir al otro lado del lago. Fue entonces que un maestro de la ley vino a Él y le dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.”  Jesús le respondió: “Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.” Esto no quería decir que Jesús no tenía un lugar para dormir o que Él no podía permitirse una habitación de hotel, como he oído que algunos dicen erróneamente. Lo que Jesús quería darle a entender al hombre que quería ir en el viaje con Él es que el viaje venía acompañado de un costo. El joven tendría que dejar todo lo que conocía y seguir a Jesús en lo desconocido. Jesús no estaba atado a una cierta casa. Los discípulos no iban a disfrutar de las comodidades de una residencia estable. Jesús emprendería una serie de viajes y todos los que querían participar tendrían que soportar el viaje con Él. El joven optó por no ir.

Otro hombre intervino y dijo: “Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.” Jesús le dijo: “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.” Eso puede sonar duro para nosotros, y probablemente no es la visión de Jesús que normalmente uno tiene, pero hay que recordar que Jesús estaba en una misión. Esperó 30 años para comenzar un ministerio que sólo duraría tres años y medio. Jesús no tenía tiempo que perder. Si el joven quería seguir a Jesús, entonces tenía que estar dispuesto a dejar todo en ese momento, al igual que lo hizo Pedro cuando Jesús le hizo el ofrecimiento. Pedro se alejó de su bote y su negocio de pesca en el acto. ¡Ese fue el costo entonces y todavía es el costo ahora!

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy?
1.  Simón estaba dispuesto a pagar el costo del discipulado. Él dejó todo para seguir a Jesús. ¿Qué fue lo que él consiguió a cambio? ¡Su destino!

 

2.  Para que Simón el pescador pudiera convertirse en el Apóstol Pedro, él tuvo que estar dispuesto a dejar la vida que tenía por la vida que Jesús le estaba ofreciendo. Pedro tomó la decisión, pagó el costo, hizo el sacrificio. ¿Estás dispuesto a hacer lo mismo?
3.  Muchos afirmaron querer seguir a Jesús, pero pocos estaban realmente dispuestos a pagar el costo del discipulado. ¿Estás dispuesto a pagar ese costo el día de hoy?

 

4.  No hay éxito como el éxito Divino. Pero que el éxito viene con un precio. Dios nunca ha requerido nada menos que TODO de ti.
 

5.  El éxito Divino no es una cuestión de tratar más, sino que es una cuestión de hacer morir más el yo. Simón tuvo que morir a sí mismo para llegar a ser Pedro, y tú tendrás que morir a ti mismo para llegar a ser la persona que Dios te ha llamado a ser.

 

6.  Dios ya te ha dado la gracia para tener éxito. Él te dio una misión o tarea y la gracia para cumplirla (2 Timoteo 1: 9). El único que se interpone entre el éxitoy tú según Dios eres … ¡TÚ! Debes estar dispuesto a pagar el precio. Debes estar dispuesto a hacer morir el yo. Debes estar dispuesto a renunciar a la vida que tienes por la vida que Dios quiere que tengas. ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Tu parte ya está hecho por la gracia. Tú has hecho planes para mí, Tú me llenas de poder divino, Tú has dispuesto mi éxito, y me has dado el favor divino. Todo lo que se interpone en el camino de mí y de mi éxito Divino ¡soy YO! Para llegar a ser la persona para la que me trajiste al mundo, debo estar dispuesto a renunciar a la persona que me hice por mi cuenta. Antes de conocerte adquirí hábitos, características, usos, prácticas y formas que están en conflicto con la vida para la que me trajiste al mundo. Establecí relaciones, por mi cuenta, y eso me impide convertirme en la persona que tú quieres que yo sea. Me acostumbré a las cosas que ahora están en contra de mi asignación divina. Así que ahora la pregunta está completamente de mi lado. Tú tienes un gran destino para mí, y tengo una vida a la que me he acostumbrado. Para que me convierta en la persona a la que me has llamado a ser, debo estar dispuesto a morir a mí mismo y renunciar a algunas de las cosas que me gustan; cosas que ahora me impiden ser mi verdadero yo. Tu gracia está ahí, pero estás esperando a ver si también mi fe estará allí. Declaro que lo está. Por fe declaro que estoy dispuesto a renunciar a la vida que tengo por la vida que quieres que tenga. Yo muero a mí mismo. Yo menguo para que Tú puedas aumentar en mí. Y al hacerlo, Tú fluyes a través de mí, y me convierto en la persona a la que estaba destinado a ser. Estoy dispuesto a pagar el precio del éxito Divino. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.