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  • December 10, 2013
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¡Jesús nos SACÓ de todo en lo que nos METIÓ Adán!

(Lea Romanos 5:18,19)

Esta mañana continuamos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa.” Hace dos días apreciamos algunas de las diferencias entre el primer Adán y el Último Adán (Jesús). Ayer hablamos acerca de la abundancia de la Gracia y el regalo de la justicia que recibimos en Cristo Jesús. Mientras continuamos nuestro recorrido por el capítulo 5 de la carta de Pablo a la iglesia en Roma, vemos que Pablo continúa en el mismo tenor. El Apóstol Pablo escribe, “Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una relación correcta con Dios y vida nueva para todos. Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores; pero por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos.”

¿Qué significa esto para usted hoy? Algunas cosas:

1. Adán tenía una relación perfecta con Dios. La relación de Adán con Dios era inmaculada, sin mancha, porque el pecado no era parte de la ecuación, era una relación sin barreras porque la condenación aun no era una realidad, y era ininterrumpida porque el Espíritu Santo vivía en Adán y tenía una conexión de 24/7 con el Padre.

2. El pecado de Adán fue perturbador y destructivo en muchos niveles. El acto de desobediencia de Adán introdujo las consecuencias del pecado (Adán estaba temeroso y avergonzado), dañó la conexión directa que él tenía con Dios (el Espíritu Santo lo dejó, sus ojos fueron abiertos y se resignó a vivir la limitada vida humana), y fue sentenciado a morir (siendo que podía haber vivido por siempre).

3. Ya con que lo que Adán hizo se aplicase solamente a su vida hubiera sido muy malo. Sin embargo, todo lo que Adán recibió como consecuencia de su desobediencia –miedo, vergüenza, culpa, la pérdida del Espíritu Santo, la pérdida de poder sobrenatural y una sentencia de muerte— pasó a toda la humanidad. Cada ser humano nace con la herencia que Adán nos dejó.

4. Un hombre, Adán, nos metió en un mundo de problemas. Pero Dios, quien es grande en misericordia, envió a otro hombre, Jesús, para sacarnos de todo aquello en lo que Adán nos metió.

5. Adán nos dejó una herencia de miedo, culpabilidad y vergüenza. El Señor Jesucristo nos permite alcanzar una vida de fe, justificándonos en Él, y sin culpabilidad. En Adán estábamos condenados. En Jesús somos declarados justos. Somos la justicia de Dios en Cristo (2 Corintios 5:21).

6. A causa de Adán nacimos sin el Espíritu Santo y por lo tanto resignados a vivir una vida con límites humanos. Pero Jesús vino a restaurar el Espíritu Santo a la humanidad y ahora podemos acceder a los Sobrenatural porque Dios mismo (el Espíritu Santo) vive EN nosotros cuando somos Nacidos de Nuevo.

7. Adán nos dejó una sentencia de muerte. Todos nacimos con una reservación en el infierno y con el temor a la muerte asomándose sobre nuestras cabezas. Esto conduce a una vida de esclavitud (Hebreos 2:15). Sin embargo, Jesús vino a conquistar la muerte de una vez por todas. Jesús quitó el aguijón de la muerte y despojó de la victoria al sepulcro (1 Corintios 15:54,55). Cuando hemos Nacido de Nuevo nuestro viejo hombre es crucificado con Cristo (Gálatas 2:20) y ya tuvimos toda la muerte que pudiéramos tener. Cuando un creyente Nacido de Nuevo muere en la carne, simplemente va de la tierra al cielo, del tiempo a la eternidad, y de lo mortal a lo inmortal.

8. Sin importar cómo nació y cuántos problemas haya enfrentado en su vida por el caos que Adán dejó para usted, solo sepa que una vez que ha Nacido de Nuevo, ¡Jesús le SACA de todo aquello en lo que Adán LO METIÓ y que todas las cosas son hechas NUEVAS! No porque usted se lo merece. No porque usted se lo haya ganado. No porque usted sea muy bieno. ¡Sino porque Jesús lo ganó para usted y porque Dios es muy bueno! ¡Dios le salvó por Gracia y ahora Él le bendice con libertad por Gracia! ¡Acceda a la Gracia de Dios por fe y usted nunca volverá a ser el mismo!

Confesión de Fe: Padre, te doy las gracias por tomarte el tiempo para enseñarme Tu Palabra en una forma que puedo entender y aplicar. Entre más entiendo el caos en el que Adán me metió (y a toda la humanidad), más entiendo por qué yo era así antes de ser Nacido de Nuevo. Adán me dejó un mundo de problemas, pero Jesús vino a sacarme de todo eso. Por culpa de Adán nací en el pecado, y el miedo, la culpa y la vergüenza eran parte de mi vida cotidiana. Sin embargo, El Señor Jesús vino a sacarme del pecado y ahora en Cristo soy justo delante de Dios. Ya no vivo más en condenación. El Espíritu Santo me trae convicción, pero no me condena. Cuando el diablo viene y me condena, soy capaz de resistir su condenación, porque yo sé que en Cristo he sido hecho justo por la Gracia. Por culpa de Adán nací sin Tu precioso Espíritu Santo y tuve que vivir una vida basada solamente en mi esfuerzo personal y en el poder humano. Sin embargo, Jesús vino a restaurar el acceso de la humanidad al Espíritu Santo. Yo Nací de Nuevo. Ahora el Espíritu Santo vive en mí 24/7/365. Ahora puedo acceder al poder sobrenatural y ya no estoy resignado a vivir una vida basada únicamente en el esfuerzo humano. En mi mismo estoy limitado, pero dado que Tú vives en mi, Tú me permites llegar a lo Sobrenatural y puedo vivir una vida sin límites. Adán me dejó una sentencia de muerte. El miedo a la muerte se asomaba sobre mi cabeza desde el día en que nací y me condujo a toda clase de esclavitud. Sin embargo, Jesús vino a conquistar a Satanás, al infierno, a la muerte y a la tumba de una vez y para siempre. El Señor Jesús le quitó el aguijón a la muerte y le robó su victoria al sepulcro. Mi viejo hombre ya ha muerto en Cristo. Ya he muerto todo lo que tenía que morir. No tengo nada que temer, porque cuando mi cuerpo eventualmente muera, mi espíritu simplemente se cambiará de la tierra a la gloria, del tiempo a la eternidad, de ser mortal a la inmortalidad. ¡El Señor Jesús es maravilloso! ¡Jesús me SACO de todo aquello en lo que Adán me METIÓ, y por esto siempre estaré agradecido! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra Para Hoy! Póngala por Obra y Mejore.