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La Fe Para SALIR de la Barca

(Lee Mateo 14:20-29)
Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente increíble”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído ahora al Capítulo 14 de Mateo. Hemos pasado ya algunos mensajes hablando sobre la famosa caminata de Pedro sobre el agua. Volvamos ahora a este pasaje y aprendamos más acerca de la gracia de Dios y de nuestra necesidad de vivir por fe.
Los discípulos estaban en la barca, después de las 3 am, pensaron que
veían una fantasma, y entonces la figura fantasmal les empezó a hablar.  Oyeron una voz familiar decirles: “¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.” Los 12 discípulos oyeron la voz de Jesús, pero sólo Pedro tomó la palabra. Pedro dijo: “Señor, si eres Tú, mándame que vaya a Ti sobre el agua.” A lo que Jesús le respondió: “Ven”. La Biblia dice: “Y Pedro salió de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús.”
¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos.
1.  La fe comienza cuando se conoce la voluntad de Dios.
a) La fe humana tiene sus raíces en la gracia divina. No puede haber fe en donde no hay gracia.
b) Pedro tuvo que saber que era la voluntad de Dios que él caminara sobre el agua antes de que él saliera de la barca. Cualquier otra cosa hubiera sido “desear” o “esperar”.
2.  La fe le añade sustancia a nuestra esperanza.
a) La Biblia dice: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
b) Como creyentes debemos vivir con grandes anhelos. Pero anhelar algo no es fe. Pedro esperaba que pudiera caminar sobre el agua como Jesús, pero no estaba seguro de si sería esa la voluntad de Dios. Cuando Jesús le dijo: “Ven”, eso significó que la gracia de Dios para caminar sobre el agua estaba al alcance de Pedro. La Palabra que Jesús habló a Pedro le añadió sustancia a su esperanza y pudo caminar por la fe – una fe que accede a la gracia de Dios.
c) Muchos creyentes afirman que viven en la fe cuando en realidad están viviendo en base a la esperanza. La esperanza es variable. La esperanza no está conectado a una Palabra de Dios. Pero una vez que recibes una Palabra puedes tener fe, porque sabes que la Palabra trae con ella la gracia de Dios.
 3.  Una Palabra de Dios te puede impulsar más allá de tus límites.
a) Pedro y los otros discípulos estaban confinados a la barca. El agua representaba una muerte segura. El agua representaba límites terrenales. El agua representaba los límites de este mundo. Pero con UNA SOLA PALABRA: “Ven“, Jesús autorizó a Pedro para superar los límites de la humanidad y adentrarse en el poder de la divinidad. Una Palabra de Dios puede hacer lo mismo para ti.
b) Puede que para ti el factor limitante no sea el agua, puede que la orilla de la barca no sea lo que en realidad te detiene, pero sin lugar a dudas tú tienes límites. Si has estado tratando de caminar y vivir por la fe, ciertamente habrás escuchado que a menudo te llaman a ir más allá de esos límites. Cuando escuches el llamado “Ven“, ese es Dios diciéndote: “Hijo, hija, ya te he dado la gracia.” La pregunta es entonces, ¿Tendrás la fe?
c) Si sientes en tu corazón que Dios te está llamando a ir más allá de tus límites, es una indicación de que Él ya te ha dado la gracia para hacerlo. Pero debes tener la fe suficiente para salir de la barca. ¿La tienes?
Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Me has llamado y ordenado que camine y viva por fe. No puedo tener fe hasta no recibir una Palabra de Tu parte. La fe comienza cuando se conoce cuál es Tu voluntad. Así que me hablas a diario. Me hablas a través de Tu Palabra escrita, proféticamente a través de otros, a través del Espíritu Santo al orar y caminar a lo largo del día, a través de los sueños mientras duermo, y por medio de visiones mientras estoy despierto. Tú eres mi pastor, yo soy tu oveja, y yo escucho Tu voz. Cuando Me hablas tu Palabra añade sustancia a mi esperanza. Tu Palabra me confirma que Tú ya me has dado la gracia. La pregunta entonces es: ¿tengo la fe? Yo declaro que sí. Tengo fe en que puedo alcanzar Tu gracia. Oigo Tu voz, hago caso a Tu llamado, me llevas más allá de mis límites, y me adentro al ámbito de Tu divina voluntad para mi vida. Estoy decidido a convertirme en la persona a la que me llamas, y voy a hacer aquello para lo que me trajiste al mundo. ¡Yo lo haré por la fe, para que la manifestación venga por gracia! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.