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  • May 09, 2014
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La Gracia de Dios es Suficiente para la Vida Eterna

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al enseñar el hecho de que “La Gracia de Dios es Suficiente.” En el mensaje de ayer le dije que la gracia de Dios es suficiente para salvar. Me siento guiado a regresar a este tema esta mañana. Este es un punto central para los Cristianos. Ha habido mucho debate sobre si somos salvos o no por nuestras obras o por la gracia cuando ponemos nuestra fe en el Señor Jesucristo. Yo personalmente creo que la Biblia es muy clara en este punto. Ningún humano podría jamás ser lo suficientemente bueno para ganar la vida eterna, pero eso no detiene al hombre para tratar de ganar su entrada al cielo. Si usted es una de estas personas en esta mañana, mi oración es que el Espíritu Santo le libere del esfuerzo humano cuando estudie la salvación por gracia.

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1. Usted no es salvo por obras. El Apóstol Pablo realizó varios viajes misioneros y encontró mucha oposición cuando predicaba la salvación por gracia a Judíos que se habían concentrado en las obras. Los Judíos luchaban y rechazaban de inmediato el evangelio de la gracia, porque estaban muy concentrados en lo que ellos pensaban que hacían por Dios, tanto que no podían aceptar lo que Dios ya había hecho por ellos a través de Jesús. Desafortunadamente, más de 2,000 años después, muchos (Judíos y no Judíos por igual) aun tienen la misma mentalidad. Aunque ellos piensan que están haciendo lo correcto al enfocarse en sus obras, y aunque puede que su corazón esté en el lugar correcto, la única forma de recibir la vida eterna es abrazar la gracia de Dios y la obra consumada de Jesús en la cruz del Calvario. Usted debería realizar obras divinas PORQUE usted es salvo, PARA SER salvo.

2. La Ley de Moisés no fue creada para salvarle. Pablo enseñó que, “El antiguo pacto escrito termina en muerte; pero, de acuerdo con el nuevo pacto, el Espíritu da vida”(2 Cor 3:6). Ese antiguo pacto escrito era la Ley de Moisés y el Espíritu Santo es dado libremente por Dios por su inmerecida gracia. Pablo enseñó también que, “La Ley le dio al pecado su poder” (1 Cor 15:56). Sin la Ley usted no tendría contra qué pecar, porque no tendría un conjunto de reglas que romper. En dos ocasiones Pablo deja en claro que no estamos bajo la Ley sino bajo la gracia (Rom 6:15 y Gal 3:25). Pablo llamó, incluso, a los 10 Mandamientos, los cuales Dios grabó en tablas de piedra, “el ministerio de la muerte” (2 Cor 3:7). ¿Por qué? Porque la Ley fue diseñada para mostrarnos la necesidad de un Salvador. La Ley fue creada para que nosotros (los humanos) nos analizáramos a nosotros mismos. Nosotros nunca podríamos guardar la Ley. ¡La Ley nos condena, pero Jesús vino para darnos acceso a la vida eterna y la vida eterna EN ÉL por Gracia!

3. La Salivación es un regalo, no una recompensa por sus obras. Pablo dijo, “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo” (Ef 2:8,9). Usted nunca podría ganar o merecer la vida eterna, así que deje de intentarlo. Acepte la vida eterna, por medio de Cristo Jesús, por gracia, como un regalo. Un regalo no puede ser ganado. Si lo puede ganar, entonces no es un regalo sino un pago. Todo lo que puede hacer para tener un regalo es ‘recibirlo.’ Cuando usted asimila el hecho de que solamente puede ser salvo por lo que Jesús hizo, esto le traerá una enorme y sólida paz.

4. Cuando usted tiene a Jesús, usted tiene vida eterna. El Apóstol Juan dijo, “ Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.” (1 Jn 5:11-13 NVI). Si yo le preguntara a usted, “¿Tiene usted a Jesús?” Su respuesta, probablemente, sería “Sí.” Pero si le preguntara, “¿Tiene usted la vida eterna, ahora mismo?” Algunos de ustedes dirían, “Bueno, eso depende;” porque estarían pensando que eso depende de sus obras y si han sido buenos o no como para entrar al cielo. Usted nunca podría ser lo suficientemente bueno. Si usted se parara a las puertas del cielo y Dios le preguntara “¿Por qué debería dejarte entrar en mi cielo?” Su respuesta no podría basarse en el número de misiones a las que fue, o en el número de bocas que alimentó, o en el número de enfermos que visitó, o…y la lista continúa. La única respuesta correcta a la pregunta es, “Porque Tu Hijo Jesús es mi Señor.” ¡Eso es todo! Ninguna otra respuesta. Usted solamente puede ir al cielo si tiene a Jesús. Tan solo lea lo que dijo Juan. La vida eterna está en el Hijo de Dios. Si usted tiene al Hijo, usted tiene la vida. Si usted no tiene al Hijo, entonces no tiene la vida eterna. ¡Y Juan escribió esto para que los creyentes SUPIERAN que tienen vida eterna!

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por enseñarme el evangelio de la gracia. Ahora entiendo que no estoy bajo la Ley y que nunca podría ganar la salvación por obras. La Ley me condenaba y yo me examiné a mi mismo. Llegué al punto en el que supe que no podría hacerlo por mí mismo, y que tampoco podría ser lo suficientemente bueno para merecer la vida eterna. Así que abracé Tu gracia, recibí la vida eterna en Cristo, no por mis obras, sino por la obra consumada de Jesús. Yo no soy perfecto, pero Jesús lo fue por mí. Yo no soy digno, pero Jesús fue digno en mi lugar. ¡Jesús es mi Salvador, y ahora y siempre será, mi Señor! Yo ahora comparto este mensaje libremente, este evangelio de la gracia y el Reino con quien sea a quien Tú me guíes para compartirlo. Yo no me avergüenzo del evangelio, porque es Tu poder para salvar, ofrecido gratuitamente a cualquiera que cree. Yo tengo a Tu Hijo, por lo tanto Tu Palabra me enseña que tengo vida eterna. Yo la tengo ahora. Yo tengo vida eterna gracias a la obra consumada de Jesús. Yo tengo vida eterna gracias a Tu gracia. Yo tengo vida eterna gracias a que me amaste lo suficiente como para enviar a Tu propio Hijo a morir en lugar mío. Yo tengo vida eterna porque Jesús me amó lo suficiente como para pagar el precio de mi pecado, aun cuando Él fue completamente inocente. Yo tengo vida eterna AHORA porque he aceptado a Jesús como mi Señor. Tengo vida eterna y no hice nada para merecerla. Completamente inmerecida, no ganada y gratuita—yo tengo vida eterna por gracia. Esta verdad me libera del peso del esfuerzo humano y me da una paz que no puede ser perturbada. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.