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  • March 03, 2014
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La Gracia para Usar Su Nombre

(Juan 14:13,14 NTV) “Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!”

Esta mañana continuamos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al enseñar que “Minimice Su Humanidad y Maximice Su Divinidad.” Después de estudiar la forma como Jesús operaba junto con el Padre, para hacer las obras sobrenaturales que Él hizo, vimos ayer que Jesús mismo dijo que nosotros podríamos hacer lo mismo. Jesús dijo, “Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre”(vv12). Hoy vamos a proseguir desde ese punto. Jesús continuó diciendo, “Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!”

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí algunos puntos:

1. Llegar al punto de poder pedir “cualquier cosa.” Por favor no malentienda lo que dijo el Señor Jesús cuando dijo “Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré.” No cometa el error de creer que Dios está a su entera disposición y que Él hará realidad todos sus deseos como si fuera un Genio en una botella. No, recuerde el contexto. Jesús había enseñado, una y otra vez, que Él únicamente decía aquello que había oído al Padre decir, y que Él únicamente hacía aquello que había visto al Padre hacer. Cuando usted hace morir su yo interno, y únicamente procura hacer lo que usted cree que el Padre le está guiando a hacer, entonces sí, usted puede pedir, en el nombre de Jesús, con fe, con la total expectativa que Dios lo cumplirá. Voy a enseñar más acerca de esto cuando lleguemos al siguiente capítulo, cuando el Señor Jesús dijo, “Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!” (Juan 15:7).

2. Jesús nos dio la autoridad de usar Su nombre. Este es también otro acto maravillosa de la inmerecida gracia de Dios. Yo estoy en el ejército y sé del poder detrás del nombre/rango de alguien. Cuando una persona de un rango mayor manda a un subordinado y le da la autoridad para usar su nombre, el subordinado puede hacer lo que antes no le era permitido sin la autorización del nombre del de mayor rango. Esto es lo que Jesús hizo por nosotros por gracia. No merecemos el derecho de usar Su nombre. Pero Él nos los dio a nosotros por Su maravillosa gracia. No solo podemos escuchar de parte del Padre, tal y como lo hacía Jesús, sino que Jesús mismo nos ha dado la autoridad de usar Su nombre, aquí en la tierra, para llevar a cabo lo que sea que el Padre nos dirija a hacer.

3. Jesús es glorificado cuando hacemos uso de la autoridad divina en Su nombre. Jesús nos dio la autoridad de usar Su nombre, y cuando lo hacemos, “el Hijo le da gloria al Padre.” Cuando el Padre nos guía a hacer algo que está más allá de nuestra capacidad humana, y tenemos el valor de pedirlo y procurarlo, en el nombre de Jesús, no solamente Dios es glorificado a través de nosotros, sino que también esto le trae gloria a Jesús, porque obramos en Su nombre. Yo veo la gracia de Dios en cada aspecto de esto. Dios nos dio Su Espíritu por gracia, Él voluntariamente nos habla y nos guía por gracia, y luego nosotros usamos el nombre de Jesús por gracia, para hacer la voluntad de Dios en la tierra. ¡Maravilloso!

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por Tu maravillosa e inmerecida gracia. Tú te has tomado el tiempo para enseñarme acerca de Jesús y de cómo Él hacía obras sobrenaturales en la tierra. El secreto del éxito de Jesús fue Su voluntad para someterse. Yo aprendo de Jesús. Yo hago morir el yo, para que Tú puedas vivir libremente a través de mí. Yo clavo en la cruz mi carne diariamente. Mi mente está continuamente siendo renovada para que pueda pensar de la forma como Tú piensas y deseas en aquello que quieres que tenga. Por fe declaro que llegaré al punto en el que permaneceré en Tí y Tus palabras en mí. Cuando llegue a ese punto, podré pedir lo que quiera, porque entonces lo que yo quiera será lo que Tú quieres para mí. Yo lleno mi corazón con Tu Palabra. Yo ajusto mis oídos para Tu voz. Yo escucho aquello que quieres que diga, y lo digo. Yo veo aquello que quieres que haga, y lo hago. No por mi poder, sino por Tu gracia. Ni siquiera en mi nombre, sino en el nombre de Tu Hijo Jesús. Estoy perplejo del hecho de que Jesús me diera la autoridad para usar Su nombre. Yo usaré Su nombre con cuidado y en oración. Cuando Tú me guías Padre, y al yo procurar hacer aquello a lo que me guías para que haga en el nombre de Jesús, el Señor Jesús será glorificado a través de mí. Yo le doy gloria a Jesús a través de mi vida y mis actos. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.