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  • May 06, 2014
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La Muerte de Jesús lo Cambió Todo

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al proseguir dentro de nuestra miniserie, “El Propósito de la Cruz.” Durante los últimos mensajes hemos estado cubriendo un pasaje en 2 Corintios 3. Vamos a continuar desde donde nos quedamos ayer.

El Apóstol Pablo dijo,
Sólo cuando se conviertan al Señor, desaparecerá el velo. Y es que el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. En cuanto a nosotros, llevando todos el rostro descubierto y reflejando la gloria del Señor, vamos incorporando su imagen cada vez más resplandeciente bajo el influjo del Espíritu del Señor” (2 Cor 3:16-18 LBH).

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1. Jesús se enfocó en un Dios viviente en lugar de piezas de piedra cinceladas. Pablo dijo, (traduciendo de The Message Bible) “¡Sin embargo, cuando ellos se voltean a mirar a Dios como lo hizo Moisés, Dios les quita el velo y entonces están frente a Él cara a cara! Ellos se dan cuenta de inmediato que Dios es una presencia personal, viviente, y no una pedazo de piedra cincelada.” Bajo el Viejo Pacto solamente unas pocas personas tenían acceso directo a Dios y se enfocaban en la Ley, grabada en tablas de piedra. Sin embargo, gracias a Jesús, ahora podemos tener acceso directo al Padre y podemos sentirlo como una presencia viva y personal. Esta relación con el Dios viviente es lo que cambia las vidas al punto en el que ya nunca somos los mismos.

2. Jesús volvió obsoleta la naturaleza legislativa del Viejo Pacto. Pablo dijo, (traduciendo de The Message Bible) “Cuando Dios está presente personalmente, un Espíritu vivo, esa vieja y restrictiva legislación ahora se vuelve obsoleta. ¡Estamos libres de ella! ¡Todos nosotros!” Cuando usted está lleno del Espíritu Santo y puede llegar a Dios de una forma personal, íntima y poderosa, usted se da cuenta rápidamente de que no es necesario centrarse en reglas, reglamentos o leyes. Dios Mismo, en la persona del Espíritu Santo vive DENTRO de usted, y Él es más que capaz de guiarle en el camino que debe seguir. Él le dirá mucho más de lo que 10 Mandamientos podrían decirle jamás. Esto es lo que Adán tenía en el Huerto. Adán lo perdió y Jesús tuvo que morir para restaurar nuestro acceso al Espíritu Santo.

3. Nada se interpone entre Dios y nosotros. Pablo dijo, “Nada se interpone entre Dios y nosotros, nuestros rostros brillan con el resplandor de Su faz.” Bajo el Viejo Pacto el Israelita común y corriente tenía que depender de Sacerdotes o Profetas para escuchar de Dios. La presencia de Dios estaba confinada al Templo, detrás del velo, en el Lugar Santísimo; y la única persona con acceso a la presencia del Señor era el Sumo Sacerdote, el cual solamente podía entrar una vez al año. ¡Pero Gloria a Dios por Jesús! Gracias a Jesús el velo se rasgó, el Espíritu Santo ya no vive en un Templo hecho de piedra, nosotros somos ahora el Templo de Dios y el Espíritu Santo vive EN nosotros. Tenemos acceso directo al Padre, en el nombre de Su Hijo Jesús, a través de la conexión con el Espíritu Santo. No necesitamos un sacerdote o profeta para hacerlo por nosotros, nosotros mismos podemos ir delante de Dios y tener comunión con Él directamente.

4. Al crecer en Cristo nos volvemos más y más como Él. Pablo dijo, “En cuanto a nosotros, llevando todos el rostro descubierto y reflejando la gloria del Señor, vamos incorporando su imagen cada vez más resplandeciente bajo el influjo del Espíritu del Señor.” Entre más camine con el Señor, más será transformado– de fe en fe, de gloria en gloria —a la semejanza de Cristo. Este cambio no pasará de un día a otro, pero sucederá. ¡Jesús sufrió, sangró, murió y resucitó de los muertos, para que usted pudiera SER TAL COMO ÉL! Jesús quiere que continúe lo que Él comenzó en la tierra. Usted es la continuación de Su encarnación. Entre más es transformado, más gente podrá ver a Jesús en usted.

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por enseñarme el Propósito de la Cruz. Ahora puedo ver por qué Jesús tuvo que morir. Bajo el Viejo Pacto Tu pueblo estaba confinado a reglas, reglamentos y leyes. Bajo el Viejo Pacto el Israelita común y corriente no tenía acceso directo a Tí. Bajo el Viejo Pacto el enfoque estaba puesto en la Ley que grabaste en tablas de piedra. Bajo el Viejo Pacto el Espíritu Santo estaba confinado a estar detrás del velo en el Templo. Gracia a Tí Padre por enviar a Jesús a morir para ofrecernos un nuevo y mejor Pacto. El velo del Templo se rasgó de arriba a abajo, indicando que habías sido Tú quien lo rasgó con Tus propias manos. El Espíritu Santo ya no vive en un Templo hecho de piedra. Yo soy ahora el templo de Dios y el Espíritu Santo ahora vive EN mí. Ya no me centro en leyes externas talladas en piedra. Yo me centro en escuchar del Espíritu Santo, viviendo mi vida de adentro hacia afuera, disfrutando el acceso que tengo a mi amoroso y viviente Padre celestial, y mi relación contigo, Padre, está cambiando diariamente. De fe en fe. De gloria en gloria. Poco a poco, día a día, me vuelvo más y más como Jesús. Yo comienzo este día confiado porque sé que Tú estás EN mí, CONMIGO, y POR mí. ¡No hay manera de que pierda! Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.