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La Mujer Con el Problema de Sangre (1ra Parte)

Lee Marcos 5:23-34

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús“. Acabamos de repasar en tres mensajes la historia de Jairo y su hija. En medio de esa historia nos encontramos con una mujer que tenía un problema de sangre. Discutiremos su problema en nuestros siguientes mensajes.

 

Mientras el Señor Jesús y Sus discípulos caminaban con Jairo hacia su casa, la multitud caminaba con ellos. Jesús venía de ministrar una gran obra (expulsando una legión de demonios en la tierra de Gad), y Él se dirigía a ministrar un gran milagro (devolviéndole la vida a la hija de Jairo). Entre estos dos eventos nos encontramos a una mujer que estaba buscando una gran ayuda. La Biblia dice que ella había padecido un problema de flujo de sangre por 12 años. Esto significaba que su ciclo menstrual literalmente no había cesado en 12 largos años. Ella estaba físicamente debilitada debido a la constante pérdida de sangre. Ella estaba psicológicamente marcada por los parámetros legales que rodeaban su condición. La Ley Hebrea la consideraba “impura” o “inmunda” y ella haría que cualquier cosa o cualquier persona que entrara en contacto con ella “inmunda” también. Esto significaba que la mujer tenía que permanecer lejos de todo el mundo mientras estaba sangrando. Esto era algo muy difícil para una mujer durante algunos días al mes, pero sería insoportable durante 12 largos años. Esta mujer era básicamente una prisionera en su propio cuerpo (Lee Levítico 15:19-31).

 

Toma un momento para identificarte con esta mujer. Seguramente que ella estaría físicamente agotada, con cicatrices emocionales y socialmente marginada. Para empeorar la situación, ella habría gastado todo su dinero en médicos, sin ninguna mejoría. Ella empeoraba. Así que esa era su situación: financieramente en quiebra, sangrando físicamente, y psicológicamente angustiada. Pero cuando oyó hablar de Jesús, se armó de la fe necesaria para intentar algo nuevo. Ella se habló el lenguaje de la fe a sí misma, diciendo: “¡Si tan sólo pudiera tocar sus ropas, sería sanada!” Ella seguramente se repetía esto una y otra vez. Entonces ella se arriesgó. Jesús se estaba acercando. Estaba caminando junto al gobernante de la sinagoga local. El equipo de Jesús estaba con Él, pero una gran multitud lo rodeaba. La mujer sabía que no debía estar entre la multitud. Cada vez que tocaba a alguien, se suponía que ella debía gritar y decir: “¡INMUNDA! ¡INMUNDA! “, para advertir a la gente de su condición. Pero después de 12 años ella estaba harta de las reglas. Ella necesitaba ayuda. Se abrió camino entre la multitud sin decir nada. Y cuando finalmente se acercó lo suficiente, ¡ELLA LO LOGRÓ! Ella extendió su mano y tocó la ropa de Jesús. ¡Inmediatamente el sangrado se detuvo! Sabía que había cambiado. Ella sabía que había recibido su ayuda.

 

Voy a detenerme aquí por hoy y a retomar la historia mañana.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos:

 

  1. Las reglas no pueden justificarte. Las reglas solo pueden mostrarte cuando te equivocas. La mujer con el problema de sangre estaba restringida por las reglas de la religión, pero consiguió la ayuda que necesitaba cuando Jesús entró en escena. Jesús le ofreció lo que las reglas nunca pudieron darle. ¡Jesús le ofreció amor y poder! Un toque de Jesús y la vida de esta mujer fue cambiado para siempre.

 

  1. Nunca experimentarás comunión con tu Padre celestial centrándote en las reglas. Las reglas, los rituales, la rutina y la religión fueron introducidas para mostrarte la necesidad de una verdadera relación con Dios.

 

  1. La mujer con el problema de la sangre había intentado cada opción natural y esto la dejó físicamente cansada, económicamente quebrada y socialmente marginada. Así que decidió probar una opción sobrenatural. Vivir por fe significa que estás dispuesto a intentar cosas que sólo Dios puede hacer. Vivir por fe requiere de un alejamiento de los límites de la humanidad.

 

  1. La mujer con el problema de sangre intentó algo que no tenía sentido en lo natural. Ella seguía diciéndose a sí misma: “¡Si tan sólo pudiera tocar Sus ropas, sería sanada!” ¿Y sabes algo? Tan pronto como ella tocó las ropas de Jesús, fue sanada. Eso no fue algo que un médico pudiera explicar. Eso no fue algo que un abogado pudiera justificar. Esto fue algo que nació en su corazón, por la gracia de Dios, y para lo cual ella tuvo la audacia de lanzarse en fe para intentarlo.

 

  1. Nunca experimentarás lo que no estás dispuesto a intentar. Deja de vivir dentro de los límites humanos. Para que este año sea un año de manifestación sobrenatural y de gran victoria, tendrás que atreverte a obrar en la fe más allá de tus límites.

 

  1. Vivir por fe te hará superar tus límites, más allá de tu zona de confort, con el riesgo de parecer como un tonto. Así es como llegarás a experimentar lo sobrenatural. ¡Nunca podrás caminar sobre el agua si estás tan asustado que no puedes salir de la barca!

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. ¡Este año voy a experimentar una manifestación sobrenatural como nunca antes! ¡Este es mi tiempo! ¡Esta es mi hora! ¡Este es mi año! Ya no estoy centrado en los rituales, en la rutina o en la religión. Tengo una relación contigo y estoy comprometido a experimentarte a Ti y a Tu poder. No tengo miedo de intentar lo que tú me haces hacer. Haré lo que me digas que haga, incluso ante el riesgo de parecer como un tonto. Aun cuando sea algo que nunca haya hecho antes. Incluso cuando sea algo que no se pueda hacer en lo natural. Mis ojos están puestos en Ti. ¡Mi confianza está en Ti! ¡Mi vida se trata de Ti! ¡Estoy listo para actuar con FE para experimentar lo mejor de Ti en este año! Declaro esto por la fe. ¡En el Nombre del Señor Jesucristo, amén!

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!