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  • March 18, 2014
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La Oración del Señor por Usted

(Lea Juan 17:1-5)

Esta mañana proseguimos con nuestra serie “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” aprendiendo que “Minimice Su Humanidad y Maximice Su Divinidad.” Si ha estado siguiendo esta serie sabrá que ya hemos cubierto pasajes en los capítulos 5, 6, 8, 12, 14, 15 y 16 del Evangelio de Juan. Esta mañana nos adentraremos en el capítulo 17 cuando el Señor Jesús oró al Padre, por Sus discípulos, y por todos aquellos que vendrían después. En esencia esta es la oración que Jesús oró por usted y, en mi opinión, si usted quiere llamar a alguna oración “La Oración del Señor,” esta debería serlo. La oración cubre todo el capítulo, así que la desmenuzaremos en pedazos pequeños.

Jesús miró al cielo y dijo, “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo para que él, a su vez, te dé la gloria a ti. Pues le has dado a tu Hijo autoridad sobre todo ser humano. Él da vida eterna a cada uno de los que tú le has dado. Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra. Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste. Ahora, Padre, llévame a la gloria que compartíamos antes de que comenzara el mundo.”
¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Algunas cosas.

1. Cuando usted es guiado por el Espíritu Santo usted podrá discernir el tiempo de Dios. Jesús dijo “Padre la hora ha llegado.” Esta era una referencia a la cruz. Jesús sabía que Él había nacido para morir, pero también sabía que Él tenía que cumplir con muchas cosas antes de ir a la cruz. Al caminar con el Padre, siendo guiado por el Espíritu Santo, Él podía discernir cuándo había acabado Su carrera y cuándo había llegado el tiempo para que Él muriera. Pablo es otro ejemplo de esto. Después de hacer todo lo que pudo, por medio de la gracia de Dios, Pablo pudo discernir cuándo había terminado su trabajo y cuándo había llegado la hora de su muerte. El Apóstol escribió más de la mitad del Nuevo Testamento, pero en su última carta él plasmó estás palabras, “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel” (2 Tim. 4:7). De la misma manera, cuando usted camina con Dios y es guiado por el Espíritu Santo, usted podrá discernir el tiempo de Dios. Lo correcto en el tiempo incorrecto se vuelve lo incorrecto. Es por esto que es tan importante estar en espera del tiempo de Dios.

2. Caminar con Dios le ayudará a desarrollar una confianza humilde. Jesús oró, “Glorifica a tu Hijo para que Él, a su vez, te dé la gloria a ti. Pues le has dado a Tu Hijo autoridad sobre todo ser humano.” Jesús sabía quién era Él y a qué había sido llamado. Él no tuvo problema alguno en reconocer y aceptar Su asignatura divina. De la misma forma, cuando usted se identifica con Dios y de todo corazón se conecta con su tarea divina, usted puede ser completamente humilde y atrevido al mismo tiempo. Usted puede orar tal como lo hizo Jesús, “Padre, glorifícame, para que te de gloria a Tí.”

3. Usted trae Gloria a Dios en la tierra al DESCUBRIR, SEGUIR y COMPLETAR su asignatura divina. En Su oración el Señor Jesús dijo, “Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste.” ¿Quiere usted que Dios se agrade de lo que usted hizo en los años que Él le dio? Si es así, su enfoque es simple: DESCUBRA, SIGA e intente COMPLETAR su tarea divina, por la gracia de Dios, antes que muera. El éxito no puede ser obtenido de ninguna otra forma. El éxito no depende de cuánto dinero tenga, o qué maneje, o dónde viva, o cómo vista. El éxito divino está ligado a su propósito divino. Es así de simple.

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por el ejemplo que me diste en Cristo Jesús, Tu Hijo. Jesús vivió de la forma como se supone que yo debo vivir. Aunque Él fue la única persona perfecta que ha vivido, Jesús minimizó Su humanidad y se enfocó únicamente en Tí, en Tu tarea divina para Su vida, y en Tu gracia. Yo vivo de la misma forma. Yo me minimizo, para que Tú puedas maximizarte a través de mí. Mi enfoque singular en la vida es DESCUBRIR, SEGUIR y COMPLETAR el propósito predeterminado para mí, antes que muera. Yo no me enfoco en el dinero, estoy enfocado en Tí, y Tú te encargarás que todo el dinero que necesito para cumplir mi tarea llegue a mis manos. No me enfoco en la fama, me enfoco en Tí, y Tú te encargarás que esté en contacto con toda la gente que necesitas que contacte para completar mi tarea. Yo me humillo delante de Tí, y al mismo tiempo, yo ando con confianza divina y valentía sobrenatural, al buscar mi propósito. Yo respetuosamente Te pido, Padre glorifícame, para que pueda darte gloria a Tí en la tierra. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.