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La Paz de Dios

(Isaías 26: 3 RV) ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti;  a todos los que concentran en ti sus pensamientos!

 

Esta mañana continuamos con nuestra nueva serie titulada “Enfoque Refinado”. Pasamos un par de semanas estudiando la batalla por nuestra mente, tal como Pablo lo describe en 2 Corintios 10: 3-5. Esta mañana vamos a ver lo que sucede cuando ganamos esa batalla y mantenemos nuestras mentes fijas y concentradas en Dios. El profeta Isaías nos enseña que podemos tener una paz sobrenatural.

 

Isaías nos enseña que Dios nos mantendrá en perfecta paz si mantenemos nuestra mente fija en Él. Isaías luego nos enseña que sólo seremos capaces de mantener nuestra mente fija en Dios si confiamos en Él. Voy a tratar con esta ‘cuestión de confianza’ en detalle mañana. Por hoy me siento guiado a sentar las bases para la paz sobrenatural.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Hacer la paz con Dios viene como resultado de aceptar a Jesús como Señor y recibir el perdón de los pecados. Sin embargo, después de eso, tenemos la capacidad de recibir la paz de Dios. Puedes tener paz con Dios, lo que significa que eres salvo, y aun no disfrutar de la paz de Dios. El Padre quiere que llegues al cielo, pero Él también quiere que disfrutes del camino. Él te ofrece una paz que sobrepasa el entendimiento humano, el razonamiento o explicación alguna. La paz de Dios es increíble y está disponible para todo creyente (ver Filipenses 4:6,7).

 

2.  Tú puedes elegir qué hacer con tus preocupaciones. Las puedes llevar a todas partes y permitir que sean una carga para ti, al igual que estábamos acostumbrados antes de venir a Cristo, o puedes ECHARLAS en las manos de Dios. El Padre está listo, dispuesto y es capaz de recibir cada una de tus preocupaciones, porque Él tiene cuidado de ti. ¡Así que vuélvete un ‘echador de cargas’ y no un ‘cargador’ de las mismas! (Ver 1 Pedro 5: 7).

 

3.  Si Tú visitas regularmente La Palabra de hoy, entonces es muy probable que quieras hacer lo correcto. Estás siguiendo a Dios y deseas convertirte en la persona que Él te llamó a ser. Aunque es posible hacerlo, el Padre NO quiere que te canses de hacer lo que es correcto. Si te cansas perderás la sujeción o agarre que tienes en tu fe. Esto puede conducirte a una crisis de fe. Sin embargo, si aguantas, si permaneces firme, si mantienes la esperanza, si permaneces confiado, luego, a su debido tiempo – lo que significa que hay un tiempo en el que tendrás éxito – vas a cosechar (ver Gal 6: 9).

 

4.  El Padre te ofrece un Gran Intercambio. Él está dispuesto a intercambiar tu cansancio por Su reposo. Jesús dijo: “Venid a mí todos ustedes que están cansados ​​y agobiados, y yo os haré descansar.” ¡Qué gran oferta! Tú le traes tus cargas pesadas y Él está dispuesto a hacer un intercambio de uno a uno por Su reposo. Tú no vas a encontrar un mejor trato en ninguna parte (ver Mateo 11: 38-30).

 

5.  No se puede estar confiado o con fe y preocupado al mismo tiempo. Si estás preocupado es una indicación de que no confías en Dios. Pero si confías totalmente en Él hay una perfecta paz – que en realidad está descrita en Las Escrituras como “la paz de la paz” – que está a tu alcance (ver Isaías 26: 3).

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Elijo centrarme en Ti. Elijo mantener mi mente en Ti y Tú prometes que me mantendrás en perfecta paz. Estoy listo para hacer el Gran Intercambio. Yo me despojo de todo dolor, amargura, resentimiento y estrés de mi pasado. Nunca más volveré a llevar sobre mí un yugo negativo. Yo decido poner sólo un yugo sobre mi cuello de ahora en adelante – y ese yugo es Tu yugo. Tu yugo es fácil de llevar y Tu carga es ligera. Tú me quitas la presión de encima. Los días en los que yo me fatigaba mientras me observabas han terminado. Ahora voy a descansar y a permitirte que obres a través de mí. Y la mejor parte es que voy a hacer más cosas por Tu gracia que las que podría haber hecho sin ti … Y las haré con Tu paz en mi corazón y en mi mente. Me entrego a Ti. ¡Yo echo TODAS mis ansiedadades sobre Ti, porque Tú te preocupas por mí! Tú te llevas mis preocupaciones. Yo tomo Tu paz. ¡Declaro esto por fe! En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.