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La Revelación de Quién Es Jesús

En esta mañana regresamos a nuestra serie central, “La gracia que es simplemente Maravillosa”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído ahora al Capítulo 16 de Mateo.  Habíamos Hombres. El último mensaje que compartí contigo sobre este pasaje se titula, “El Poder de saber Quién eres.” Mi idea es que una vez que descubres quién es Jesús, como Simón lo hizo cuando identificó a Jesús como el Mesías, llegas a descubrir tu verdadera identidad, tal como Simón lo hizo cuando Jesús lo llamó Pedro.

 

Hoy volveremos a este pasaje y nos centraremos en “La revelación de quién es Jesús“. Esta revelación cambió a Simón el pescador en Pedro el Apóstol, y es esta misma revelación que cambia la vida de todos también. Vamos a comenzar.

 

La Biblia dice: “Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó a sus discípulos: ‘¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?’ ‘Bueno —contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen Jeremías o algún otro profeta.’ Entonces les preguntó: ‘Y ustedes, ¿quién dicen que soy?’ Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.’  Jesús respondió: ‘Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará. Y te daré las llaves del reino del cielo. Todo lo que prohíbas en la tierra será prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra será permitido en el cielo.’  Luego advirtió severamente a los discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías.”

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Si identificas erróneamente a Jesús nunca recibirás el poder transformador que Él vino a proporcionarte.

a) Muchos se confundieron con Jesús durante Su tiempo en la tierra. Le llamaron a Él Juan el Bautista, Elías, Jeremías, o alguno de los Profetas. Aquellos que se equivocaron – muchos de los cuales estuvieron en realidad en presencia del Hijo de Dios durante el tiempo de los milagros – se perdieron de lo que Él vino a ofrecer. Ellos estuvieron en Su presencia, pero aún así no pudieron discernir quién era en realidad.

b) Muchos hoy en día siguen confundiendo a Jesús. Algunos piensan que Él era un buen hombre. Otros piensan que Él era un Profeta. Algunos dicen que Él era simplemente un personaje histórico importante. Pero aquellos que no disciernen a Jesús como el Mesías no recibirán lo que Él vino a dar.

c) Jesús era Dios en la carne y vino a salvar al mundo del poder del pecado y del aguijón de la muerte.

 

2.  Jesús fue el último Adán – no habrá otro.

a) Adán fue el Hijo de Dios. Operó en la tierra con poder sobrenatural. Sus palabras fueron respaldadas por el mismo Dios. Como el Padre gobierna los cielos Adán iba a gobernar la tierra. Pero Adán lo perdió todo.

b) Jesús no era sólo un hombre, Él era el Hijo de Dios; el segundo y último Adán. Pablo lo dijo de esta manera: “Así también está escrito: ‘El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente», pero el último Adán —es decir, Cristo— es un Espíritu que da vida.” (1 Corintios 15:45). Adán tenía el poder de Dios para sí mismo, ¡Jesús vino a dar acceso a ese mismo poder a todos los hombres!

c) Jesús vino, Él conquistó a Satanás, el infierno y la tumba, y Su obra está terminada. Fue el último Adán, porque no habrá otro. La próxima vez que Jesús venga será para juzgar a los vivos y a los muertos.

 

3.  Para saber qué es lo que el último Adán vino a dar. todo lo que tienes que hacer es ver lo que perdió el primer Adán.

a) Adán caminó con Dios en el fresco del día. Jesús vino a restaurar nuestra intimidad y comunión con el Padre.

b) A Adán se le dio dominio sobre la tierra y todo lo que se mueve, se arrastra, camina, nada o vuela en ella. Jesús vino a restaurar ese dominio para nosotros.

c) Adán tenía un propósito individual y hecho para Él, pensado para Él desde antes de que comenzara el mundo. Jesús vino para conectar a todos y cada uno de nosotros con nuestro propósito hecho a la medida.

d) Adán fue completamente inocente, intrínsecamente justo, y no tenía idea de la muerte. Adán no hizo nada para ganar o merecer esto, todo le fue dado a Él por la gracia de Dios. Jesús vino a ofrecernos a todos gracia en abundancia, el don de la justicia y la libertad del temor a la muerte.

 

*** Cuando podamos discernir adecuadamente quién es Jesús podremos disfrutar TODO lo que Él vino a dar.

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe.  Entre más estudio Tu gracia, más comprendo todo lo que Jesús vino a darme. Yo sé quién es Jesús. He recibido la revelación de la identidad de Tu Hijo. Me relaciono adecuadamente a Jesús. Él no era solo un Profeta o un buen hombre. Jesús era Tu Hijo, el último Adán, y Él vino a sacarnos del lío en el que el primer Adán nos metió. El primer Adán introdujo el pecado y la muerte. El último Adán llegó a líbrarme  de ambos. El pecado no tiene poder sobre mí. He recibido el don de la justicia. La muerte no tiene poder sobre mí. Voy a vivir para siempre contigo. Jesús era el Mesías, Él es mi Salvador, y yo lo he hecho mi Señor. Ahora puedo caminar contigo Padre y Tú puedes caminar conmigo. Nuestra intimidad produce un ambiente en donde soy capaz de descubrir el propósito que Tú diseñaste para mí desde antes de que comenzara el mundo. Y luego echo a andar mi fe para caminar en Tu poder mientras lo procuro. Saber quién es Jesús lo cambió todo para mí. Ahora comienzo este día listo para decirle a otros acerca de un hombre que vino a salvar a todos los hombres. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.