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  • September 03, 2014
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Las Mismas Reglas Aplican

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Llevamos ya ocho semanas cubriendo esta miniserie y estamos a tan solo unas semanas de cumplir dos años completos en la serie en general de la maravillosa gracia de Dios. El estudiar la gracia durante los últimos dos años ha cambiado mi vida y mi ministerio en más formas de las que tengo tiempo para explicar. Anteriormente en esta serie yo le enseñé acerca de la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo pacto.  El Antiguo Pacto, basado en las reglas y centrado en el esfuerzo humano, nunca fue diseñado para justificar a la humanidad. Fue simplemente diseñado para mostrarnos cuán equivocados estamos, y cumplió con su propósito. La Ley de Moisés nos condenaba a todos y era claro que necesitábamos un Salvador. Ese Salvador vino, Su nombre es Jesús, y Él vino a salvarnos de nuestros pecados.

Durante los últimos días he estado pensando acerca de cómo el Viejo Pacto (el cuál nos fue dado a través de Moisés) y el Nuevo Pacto (el cuál nos fue dado a través de Jesús), y cuán agradecido estoy por estár bajo el Pacto de la gracia. Cuando me levanté esta mañana comencé a pensar acerca de la salvación, y cómo podemos recibir vida eterna por la inmerecida gracia de Dios. Yo pensé una y otra vez acerca de la salvación, hasta que me di cuenta que necesitaba alistarme para escribir La Palabra de Hoy. Entonces me obligué a pensar en esta serie de gracia para tener éxito. Al estarme duchando le dije a Dios “Necesito dejar de pensar acerca de la salvación y comenzar a pensar acerca del éxito, porque eso es lo que voy a enseñar esta mañana.” Entonces recibí estas palabras en mi espíritu: “Las mismas reglas aplican.” Yo supe exactamente qué quiso decir con eso el Espíritu Santo y eso es de lo que tratará el mensaje de hoy. Pablo dijo, “Y como es mediante la bondad de Dios, entonces no es por medio de buenas acciones. Pues, en ese caso, la gracia de Dios no sería lo que realmente es: gratuita e inmerecida” (Romanos 11:6).

¿Qué es lo que esto significa para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos.

1.  Dios no esperaba que usted se ganara su lugar en el cielo en base al esfuerzo humano. Él le dio la vida eterna por medio de Su Hijo, por Su gracia. De la misma forma, Dios no espera que usted se gane todos sus logros de Su propósito divino para su vida en base al esfuerzo humano.  Al igual que la salvación le llegó por la inmerecida y no ganada gracia de Dios, el éxito terrenal le es puesto a su alcance de la misma forma.

2.   Dios le ofreció la salvación por gracia. La mayoría de los Cristianos aceptan el hecho de que ellos nunca podrían ganarse su lugar en el cielo y aceptan el regalo gratuito de la vida eterna por la inmerecida gracia de Dios. Sin embargo, muchos de esos mismos Cristianos dan la vuelta y tratan de obtener el éxito en la vida en base al esfuerzo humano solamente. Esta no es la voluntad de Dios.

3.  El mismo Dios que le ofreció la gracia para ser salvo le ofrece la gracia para el éxito.

4.  De la misma forma en la que Dios no esperaba que usted recibiera la vida eterna sin Él y  que le dio la salvación por gracia, Dios no espera que usted obtenga el éxito en la vida sin Él.  Dios obrará a través de usted para que experimente el éxito en este mundo por Su inmerecida gracia.

5.  Si en base a la gracia, entonces viene gratuita e inmerecidamente. Si es en base a las obras, entonces es el esfuerzo humano y no la gracia. Usted ha recibido la gracia de Dios para la salvación, ahora abra su corazón para recibir la gracia de Dios para el éxito terrenal.

 6.  Si usted ha Nacido de Nuevo y aun sigue respirando, es porque su tarea en la tierra no ha sido completada. Dios le salvó por Su gracia y si eso fuera todo lo que Él quería, usted estaría muerto y en el cielo. Pero ya que sigue aquí, es obvio que Dios quiere usarle, POR LA MISMA GRACIA, para cumplir con aquello para lo que le trajo al mundo. Usted aceptó la gracia de Dios para la salvación, ahora acepte la gracia de Dios para el éxito terrenal—un éxito conectado con su propósito (y no con su cuenta en el banco).

7.  Las misma reglas aplican. El esfuerzo humano no era lo suficientemente bueno para ganarse la entrada al cielo, y el esfuerzo humano no será suficiente para maximizar su potencial y su propósito. Agrace la gracia de Dios para el éxito, permítale a Dios que fluya a través de usted, y usted será el hombre/mujer que Dios le ha llamado, destinado, diseñado y deseado que sea. No gracias a su propia bondad, sino tan solo por la gracia de Dios.

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca de Tu maravillosa gracia. Las Buenas Nuevas de Tu gracias son a menudo tan buenas que suena demasiado bueno para ser verdad. Pero yo sé que es verdad. Tú me amas con un amor eterno. Tú enviaste a Tu Hijo Jesús para morir por mí antes que yo hiciera algo para ganar o merecer su sacrificio. Jesús pagó una deuda que yo no podría pagar jamás.

Tú me diste vida eternal completamente por Tu inmerecida y no ganada gracia. Yo no hice nada para ganarla. Todo lo que requeriste de mí fue recibirla por fe. Yo lo hice. Yo acepté a Jesús como mi Señor por fe y he Nacido de Nuevo. Ahora esa salvación me ha venido por Tu gracia, estoy aprendiendo que el éxito terrenal también está a mi alcance por Tu gracia.

Si todo lo que Tu querías que hiciera fuera llegar al cielo, entonces yo estaría muerto. Pero sigo aquí porque no he terminado. Tú tienes una tarea para mí y es mucho más grande que cualquier cosa que haya hecho yo solo. Las Buenas Nuevas son que no necesito hacerlo. Al igual que al aceptar Tu gracia para salvación por fe, yo acepto Tu gracia para el éxito terrenal por fe. Yo me someto y rindo a Tí. Yo abrazo Tu gracia para cumplir Tu voluntad. Yo busco el éxito terrenal al hacer morir mi yo interno y al vivir por Tí. Al Tú vivir a través de mí, Tú cumplirás con aquello para lo que me trajiste al mundo, y Tú serás glorificado a través de mi vida y mi forma de vivir. Nada de mí, todo de Tí. Aquí estoy Padre, Yo me rindo a Tí. Tú úsame para Tu gloria, por Tu gracia, por Tu amor. Yo recibí la gracia para la salvación. Ahora recibo la gracia para el éxito. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.