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Lázaro – (12va Parte) – Resucitando Anhelos Muertos

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Vamos a continuar en esta mañana con la historia de Lázaro.

 

Ayer vimos cómo Jesús reaccionó con María. Este fue un fuerte contraste a Su reacción con Marta. En lugar de entrar en una discusión sobre la resurrección y la vida, Él estaba listo para entrar en acción. Él fue movido a la acción la rendición y adoración de María.

 

Esta mañana quiero enfocarme en las palabras “¿Dónde le han puesto?” Con esta pregunta, Jesús preguntaba: “¿En dónde está esa situación perdida?” Él estaba diciendo: “¿Estás dispuesta a llevarme a la causa de tu dolor?“, “¿Estás dispuesta a abrir de nuevo la herida?“, “¿Estás dispuesta a llevarme al lugar del que has estado tratando de huir durante los últimos cuatro días?“. Recuerda, el aguijón de la muerte todavía estaba fresco. Cuatro días fueron lo suficientemente largos para que el dolor siguiera siendo fuerte, pero demasiado tiempo para que su esperanza siguiera viva. Mira, ellas dejaron de creer cuando Lázaro dejó de respirar. ¡Su sueño o anhelo estaba muerto!

 

Jesús estaba preguntando: “¿Estás dispuesta a llevarme a donde dejaste de creer?“, “¿Estás dispuesta a abrir la posibilidad de la vida en tu situación aparentemente muerta?” Cuando Lázaro estaba enfermo, ellas querían la participación de Jesús. Cuando Lázaro murió, estoy seguro de que querían que Jesús cruzara las puertas y lo levantara de entre los muertos, como lo había hecho en otras dos ocasiones. Pero ahora que Lázaro había estado muerto durante cuatro largos días, y finalmente habían aceptado el hecho de que él se había ido, Jesús les estaba pidiendo que lo llevaran ante esa situación muerta.

 

El cuerpo ya estaba envuelto en ropas de sepultura. El cadáver ya estaba colocado en la tumba. La tumba ya estaba cerrada. El rigor mortis ya había aparecido. María, Marta y los amigos de la familia ya habían aceptado el hecho de que Lázaro se había ido. La puerta de la posibilidad ya estaba cerrada en sus mentes y en sus corazones, pero ahora Jesús quería ABRIRLO todo de nuevo. “¿Dónde le han puesto?” ¿Puedes llevarme allí? ¿Puedes soportar abrir la puerta que tu corazón ya ha cerrado? Recuerda, ¡no hay nada imposible para y con Dios!

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Nunca cierres una puerta a menos que Dios te diga que está cerrada.

a) María y Marta perdieron su esperanza y su alegría. Ellas dejaron de creer cuando Lázaro dejó de respirar. No las culpo. La situación parecía que no tenía solución. No sólo había muerto Lázaro, sino que había estado muerto durante cuatro días cuando Jesús llegó. Pero Jesús estaba listo para hacer algo con respecto a Lázaro, incluso cuando la situación parecía imposible. Muchas cosas son imposibles para el hombre, pero nada es imposible con Dios (Mateo 19:26).

b) Es fácil decir que una situación está muerta o las posibilidades se han ido, si se mira en lo natural. Pero debes aprender a mirar las situaciones desde la perspectiva de Dios. No hay nada que Dios no pueda hacer. Así que incluso si una puerta parece cerrada para ti, está listo para reabrirla si Dios lo trae a colación. Nunca es demasiado tarde para Dios.

c) Puede que hayas perdido la esperanza hace mucho tiempo. Puede que hayas permitido que tu sueño muriera. Podría no tratarse de cuatro días para ti, sino de cuatro o cuarenta años; Pero eso no importa con Dios. Si sientes que Dios te está llevando a abrir la puerta de la posibilidad esta mañana, una puerta que puede haber cerrado hace mucho tiempo, entonces es el momento de abrirla de nuevo. ¡Es hora de soñar otra vez!

 

2.  Tienes que permitirle a Dios el acceso a tu lugar de dolor.

a) Jesús quiso saber en dónde habían puesto el cuerpo de Lázaro. Después de cuatro largos días, Él quería que le concedieran acceso a su fuente y lugar de dolor. Él requerirá lo mismo de ti.

b) Si ellas estaban dispuestas a permitirle el acceso a su situación muerta o perdida, entonces Él estaría dispuesto a dale la vuelta para bien. Pero Jesús no lo haría (entonces) y Él no (ahora) nos obligaría a hacerlo. Él estaba listo si ellas estaban listas. Él estaba dispuesto si ellas estaban dispuestas. Él deseaba que le permitieran el acceso.

c) Permítele a Dios que llegue al lugar en donde dejaste de creer. ¿Es doloroso siquiera mencionarlo? Sí. ¿Es algo en lo que ni siquiera quieres pensar más? Por supuesto. Pero si esta serie te ha hecho resucitar algunos sueños, esperanzas y deseos muertos, entonces es tiempo para que pases algún tiempo con Dios acerca de ellos. Recuerda, ¡nunca es demasiado tarde y nada es demasiado difícil para Dios!

 

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí.  Estoy abierto a experimentar la victoria sobrenatural en cada área de mi vida. Me doy cuenta de que he renunciado a varias cosas mientras te esperaba. He dejado ir aquello que tuve una vez en mi fe. No tenía la paciencia adecuada. Perdí mi alegría y mi paz mientras te creía por esas cosas. Mientras Tú me guías, Padre, voy a resucitar esos sueños, esperanzas y deseos muertos que todavía quieres llevar a cabo en mi vida. Dejo de lado el dolor de mi pasado y te otorgo acceso al cementerio de posibilidades muertas en mi corazón. ¡Nada es imposible en Ti y contigo! ¡Por Tu gracia empiezo a creer de nuevo y soñar de nuevo! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!