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Lázaro – (13va Parte) – Cegado Por El Dolor

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Vamos a continuar en esta mañana con la historia de Lázaro.

 

En nuestro mensaje anterior vimos cómo Jesús fue sumamente conmovido por la posición de adoración de María y la condición de su corazón, tanto así que se aprestó  a actuar. Él preguntó: “¿Dónde le han puesto?“, Y rompió a llorar. La adoración de María tocó a Jesús de una manera que las palabras de Marta nunca pudieron. Jesús estaba listo para actuar, así que se dirigieron a la tumba. La tumba era una cueva sellada con una gran piedra. Cuando llegaron a la tumba, Jesús dijo algo que el Padre nos dice a menudo hoy. Jesús dijo: “Quiten la piedra“. Recuerda, Dios no te va a forzar a que le aceptes. Jesús estaba allí, estaba listo, estaba dispuesto, y podía hacerlo, pero Él no iba a mover la piedra por ellos. Él no iba a abrir la puerta. Él no iba a reabrir la herida. Él no iba a reavivar el dolor. Esto era algo que tenían que hacer ellos mismos. Tenían que permitirle  a Jesús el acceso a la crisis. Cuando ya le hubieran permitido el acceso, Él haría el resto.

 

En este punto Marta casi echa a perder la situación de nuevo. Ella ya había frustrado a Jesús con su falta de fe, lo que hizo que Jesús pidiera hablar con María. María sólo dijo 12 palabras – las mismas 12 palabras que Marta le había dicho inicialmente – pero desde que las dijo de una manera diferente, desde una posición de rendición y adoración, Jesús entró en acción. María hizo su parte y Jesús  se aprestó a actuar en favor de ellas. Ya habían caminado hasta la tumba. El escenario estaba preparado para el milagro. María no tuvo que decir nada más; Su corazón ya había hablado lo suficiente. María estaba preparada, Jesús estaba listo, y Lázaro (aunque muerto) estaba listo. Todo parecía ir bien. Lo único que quedaba era quitar la piedra. Pero entonces Marta dijo: “Pero, Señor, han pasado cuatro días desde que Lázaro murió. El cuerpo está apestando ahora!” ¿Puedes creer eso? Jesús era la resurrección y la vida personificada. Jesús era Dios en la carne. Jesús era LA RESPUESTA a todas sus preguntas. Jesús estaba dispuesto a hacer lo imposible. ¿Y Marta se quejaba de un olor?

 

Marta estaba tan cegada por su situación que no tenía idea de lo que estaba a punto de suceder. Si se hubiera dado cuenta de que Jesús estaba a punto de levantar a su hermano de entre los muertos, el olor no habría importado. Pero a veces nuestros problemas nos huelen tan mal a nosotros que no podemos ver lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Jesús le respondió: “¿No te dije que si creyeras, verías la gloria de Dios?” Nos ocuparemos de esa declaración mañana.

 

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Nunca permitas que el dolor de tu situación te ciegue al poder de Dios.

a) Marta perdió su gozo y su paz. Perdió su fe y su paciencia. Hubo un momento en la historia en el que Marta creía que Jesús se presentaría y sanaría a Lázaro. Pero el aguijón de la muerte lo cambió todo. La puerta de la posibilidad estaba cerrada en su corazón y en su mente.

b) Cuando Jesús le dijo a Marta que Él era la resurrección y la vida, que aquellos que creían en Él, aunque estuvieran muertos, podrían volver a vivir, eso le pasó por encima de la cabeza. Ella no podía recibir lo que Jesús estaba diciendo porque su corazón le dolía.

c) Incluso cuando Jesús estaba físicamente presente y obviamente dispuesto a moverse a favor de ellas, ella no podía verlo, recibirlo, o creerlo. El dolor de la situación la había cegado y no quería abrirse a la posibilidad de que Jesús hiciera algo “ahora”, porque reabriría sus heridas. Aprende de la vida de Marta. Aprende que no hay imposibles para Dios, y aprende a no cerrar completamente la puerta de las posibilidades.

d) Todos pasamos por situaciones dolorosas, porque Dios nunca nos prometió una vida sin dolor. Pero nunca permitas que tu dolor te mantenga alejado del propósito de Dios.

 

 

2.  Tu corazón debe estar abierto para recibir las ilimitadas posibilidades de Dios.

a) Cuando Jesús dijo: “Quiten la piedra“, el corazón de Marta estaba tan cerrado a las ilimitadas posibilidades de Dios que ella realmente se quejó del hedor del cuerpo. Dios en la carne, Jesús, estaba listo para levantar a su hermano de entre los muertos y todo en lo que podía pensar ahora era en lo mucho que el cuerpo debía estar apestando después de cuatro días. Esto es lo que sucede cuando cierras la puerta de tu corazón al poder ilimitado de Dios.

b) El punto de esta serie (Los Milagros de Jesús), es abrir tu corazón al poder ilimitado de Dios. Si puedes creer que Jesús hizo que los ciegos vieran, que los cojos caminaran, que los mudos hablaran, que los sordos oyeran, y que los muertos resucitasen, entonces seguramente puedes creer que Dios hará algo sobre el problema al que te estás enfrentando esta mañana.

c) Cuando abres tu corazón al poder ilimitado de Dios, tú ya no eres el problema. En ese momento, Dios podrá actuar y te sorprenderá lo que Él hace. Verás que Su voluntad supera con creces cualquier cosa que pudieras haber imaginado por ti mismo.

 

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí.  Soy un creyente, no un escéptico, y no tomo nada a la ligera. Creo que Tú y yo mantenemos abierta la puerta de la posibilidad en mi vida. No todo lo que sucede es bueno, pero por Tu  gracia, yo mantendré mi gozo y paz mientras ando y vivo por la fe. A veces le pasan cosas malas a la gente buena. A veces tenemos que soportar situaciones dolorosas. Pero me niego a permitir que mi dolor me ciegue de Tu propósito. Nunca me dejarás, ni me desampararás. Siempre estás conmigo. Tu presencia me da tanto gozo y paz. Tengo la emoción de la alegría y la serenidad de la paz. Mi corazón está abierto para creer y mi espíritu está abierto para recibir. Estoy listo para que Tu voluntad se haga en mi vida, en la tierra, como en el cielo. – Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!