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Lázaro – (14va Parte) – El Peligro de NO Creer

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Vamos a continuar en esta mañana con la historia de Lázaro.

 

En nuestro mensaje anterior abundé acerca de las diferencias entre las dos hermanas. Vimos que incluso después de que María conmoviera al Señor Jesús, e incluso después de haberse trasladado a la tumba para resucitar a Lázaro, Marta intervino y mencionó que el cuerpo seguramente estaría ya apestando. Obviamente no estaba ayudando, pero eso fue porque ella no estaba creyendo. Su interruptor de fe estaba claramente en la posición de “APAGADA”. Ella no tenía ni idea de lo que Jesús estaba a punto de hacer y es difícil recibir lo que no puedes percibir. Esto llevó a Jesús a decir: “¿No te dije que si creyeras, verías la gloria de Dios?

 

El problema de Marta era que había dejado de creer. Ahora bien, estoy convencido de que ella creía mientras Lázaro aún estaba vivo. Confiaba en que Jesús se presentaría y sanaría a Lázaro, mientras aún respiraba. Ella tenía fe en Jesús, fe en Su poder para sanar, y fe en que su hermano iba a mejorar, mientras que su hermano todavía estaba con ella. Pero cuando Lázaro murió, su creencia murió con él. Cuando dejó de creer, perdió el control que tenía sobre su fe. Una vez que renunció a su fe, perdió toda esperanza. Una vez que perdió la esperanza, su mente y su corazón cerraron la puerta a cualquier solución. En lo que a ella concernía, Lázaro había quedado en el pasado; Lázaro pertenecía al tiempo pasado para ella, sin posibilidad de volver a su presente. En lo tocante a Lázaro, Marta ya no era creyente. Ella bien podía cree en Dios para otras cosas, pero no para esta. Esto fue, “caso cerrado“, “fin de la historia“, “juego terminado”.

 

Jesús llegó. Él estaba listo, dispuesto y capaz de traer a Lázaro a la vida. Jesús dijo: “… si creyeras“, pero ese era el problema. Marta ya no creía. Creer es algo muy poderoso. La creencia no es fe, pero sin creencia nunca llegarás a la fe. La creencia abre la puerta de la posibilidad de ello. La fe ejerce confianza en Dios para ello. La creencia dice: “Puede suceder“. La fe dice: “Lo hará“.

 

Nosotros somos llamados “creyentes” por una razón. Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23). No hay imposibilidad para las personas que creen en Dios, pero hay innumerables imposibilidades para aquellos que no creen. Por ejemplo, si un cristiano está enfermo y Dios quiere curarlo, pero no cree en la curación, entonces la curación se convierte en una imposibilidad para ellos. La curación no es imposible, simplemente se vuelve imposible para ellos. ¿Por qué? Porque han cerrado la puerta a ella a través de la incredulidad. Esto es lo que Marta había hecho. Ella cerró la puerta. Ya no podía “verlo”. Ya no creía. Por favor no cometas el mismo error.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Dios quiere que creas en Él.

a) Somos llamados “creyentes” por una razón. Se supone que debemos creer en un Dios que no podemos ver y creer que el Dios que no podemos ver se manifestará en nuestras vidas de maneras que sí podamos ver.

b) Cuando crees en Dios y abres tu corazón a las ilimitadas posibilidades de Su poder, Él está complacido contigo y Él puede hacer lo que Él planeó hacer en tu vida, desde antes de la fundación del mundo.

c) Aunque Dios es Dios, y Él puede hacer teóricamente todo lo que Él quiera, Él busca tu cooperación. Para que Él PUEDA OBRAR completamente en tu vida, El quiere que COOPERES con Él. Cuando lo haces, Él obra a través de ti, Él es glorificado en ti, y tú eres glorificado en la tierra. Dios puede glorificarte para que Él pueda ser glorificado a través de ti, cuando tu corazón está abierto para creer lo que Él quiere hacer.

 

2.  Cuando no crees en Dios, le estás impidiendo moverse en tu vida.

a) Dios es un Dios sin límites, pero le ponemos límites cuando no creemos en Él. Esto es lo que Marta hizo. Ella dejó de creer cuando Lázaro dejó de respirar. Debido a ello, la puerta de la posibilidad estaba CERRADA en su corazón y en su mente. Este es un lugar peligroso en el que no debes estar.

b) Si no puedes creerlo, lo más probable es que no lo recibas. Usaré la ciudad natal de Jesús como ejemplo. Un día después de que Jesús comenzó Su ministerio, Él regresó a Su ciudad natal, Él ministró en la sinagoga, y, básicamente, les reveló que Él era el Mesías. Ellos lo rechazaron, porque no podían creer que el hijo de María o el hijo de José fuera el Mesías. No podían creer que el carpintero “del barrio” fuera el Hijo de Dios. Esto hizo que Jesús dijera: “Un profeta no tiene honor en su propia ciudad, ni entre sus parientes, ni en su propia casa“. Entonces la Biblia dice algo terrible: “En efecto, no pudo hacer allí ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las manos.Y Él se quedó asombrado por la incredulidad de ellos“. Puesto que no pudieron creer, Jesús NO PUDO hacer milagros. La Biblia no dice que Jesús “no quiso“. Dice que “NO PUDO” realizar lo imposible, porque la gente no creyó. ¿Ves lo importante que es creer a Dios?

c) No importa cuán dolorosa haya sido tu situación o problema, no cometas el error de Marta. Continúa creyendo en Dios. ¡Si Dios todavía quiere hacerlo, todavía debes seguir creyendo por ello! Nunca es demasiado tarde y nunca es demasiado difícil para Dios.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Soy un creyente, no un escéptico. ¡Me niego a dejar de creerte! No permitiré que mi situación cruce al valle del pasado en mi mente o en mi corazón. No permitiré que la incredulidad ahogue mi creencia y mi fe. La creencia es elección, la fe es una elección, la duda es una elección, y la incredulidad es una elección. Elijo creer. Elijo obrar en la fe. Elijo seguir creyendo hasta que vea Tu gloria manifestada en mi vida. Añado paciencia a mi fe y mantengo la alegría y la paz mientras espero. ¡Yo soy un creyente y creo en el Dios SIN LIMITES!  Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.