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Lázaro – (15va Parte) – Vivo Pero Atado

(Juan 11:41-44 NVI) Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado.  Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste.”  Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: “¡Lázaro, sal fuera!”  El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. “Quítenle las vendas y dejen que se vaya”, les dijo Jesús.

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Vamos a continuar en esta mañana con la historia de Lázaro.

 

Después de tanto hablar, después de tantas lágrimas, y después de tantos retrasos (debido a las interrupciones de Marta), finalmente quitaron la piedra. Ellos concedieron a Jesús el acceso a su punto de dolor. Jesús tenía ahora libertad para hacer aquello para lo que asistió allí. Las hermanas habían hecho su parte y Jesús estaba listo para hacer la suya.

 

Jesús ya había orado. Él ya sabía lo que iba a suceder, pero Él habló en voz alta con el Padre, para el beneficio de los que estaban allí. Él ya era un creyente. Él ya creía que Lázaro se levantaría de entre los muertos. Él ya confiaba en el Padre. Pero Jesús quería que este acto del poder de Dios fuera presenciado por todos los presentes. Jesús sabía que este milagro les haría crecer en su capacidad de creer. Él sabía que esto les desarrollaría su fe. Él dijo: “¡Lázaro, sal fuera!” Eso fue todo. Él habló sólo tres palabras, pero éstas fueron tres palabras pronunciadas en la fe. Estas fueron tres palabras declaradas en completa confianza en el poder de Dios. Y así, el espíritu de Lázaro volvió a su cadáver de cuatro días de muerto. Su corazón comenzó a bombear de nuevo. Sus pulmones se llenaron de aire otra vez. Sus venas empezaron a distribuir sangre otra vez. Las sinapsis en su cerebro comenzaron a disparar de nuevo. ¡Él había estado fuera de su cuerpo durante cuatro largos días y su espíritu trajo vida a su cuerpo OTRA VEZ!

 

Lázaro luchó para salir de la cueva, cubierto de la cabeza a los pies con tiras de lino. Estoy seguro de que parecía una momia de una vieja película. Estaba vivo, pero todavía estaba envuelto en ropa de sepultura. Él estaba vivo, pero todavía estaba cubierto de “materia muerta.” Entonces Jesús dijo a los otros que estaban allí: “Quítenle las vendas y dejen que se vaya.” Me gusta el modo en que la versión King James dice: “Desátenlo y Déjenle ir.” Lázaro estaba vivo pero atado. Tenía vida, pero no tenía libertad. Y lo que me gusta es que él no podía liberarse solo. Jesús envió a otros para ayudarlo a liberarse de las ‘cosas muertas’ que lo mantenían atado. Así pasa también con nosotros cuando Nacemos de Nuevo. ¿Estamos vivos en Cristo? ¡Sí! ¿Tenemos vida eterna en Él? Absolutamente. Pero salimos de la cueva de nuestra vieja vida envueltos en “cosas muertas.” Por mucho que lo intentamos, no podemos liberarnos de todas las cosas muertas que nos mantienen atados. Necesitamos la ayuda de otros, compañeros de trabajo en Dios y el poder de Dios mismo, para caminar en la libertad que Dios desea que tengamos.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

  1. Determina dentro de ti mismo ser de los creyentes que obtienen resultados de Dios. Esto requerirá que vengas a Dios un corazón puro y una fe fuerte. Dios ama a todos sus hijos, pero está complacido con aquellos que viven por fe y producen fruto. Su amor y Su placer no son lo mismo.

 

  1. Sigue creyendo, no importa lo muerta que parezca una situación. ¡Servimos a un Dios que puede dar vida a situaciones muertas! Nada de lo que enfrentas está más allá del poder de Dios.

 

  1. No permitas que la frustración te ciegue de las posibilidades. Cuando pierdes tu alegría y paz, la frustración se adueña de ti. Una vez que la frustración se establece, ya no estás en la fe. Una vez que ya no estás en la fe, le has cerrado la puerta a Dios y Su poder.

 

  1. Puedes haber Nacido de Nuevo, estar vivo en Cristo, y estar todavía envuelto en cosas muertas. Como Lázaro cuando salió por primera vez de la tumba, puede que estés vivo en Cristo y aún sigas atado. Tu corazón puede estar bombeando sangre, y tu cuerpo todavía puede estar enredado en asuntos muertos. Cuando Naces de Nuevo tu espíritu está vivo, pero tu alma no sabe cómo combinar tu conducta con tu condición. La salvación es instantánea, la santificación es un proceso. Tú fuiste salvado en un momento, y después de ese momento comenzaste un viaje de por vida para aprender a ser como Jesús en este mundo.

 

  1. No puedes hacerlo solo. Es tiempo de que los Cristianos solitarios se detengan por un momento. Lázaro no podía liberarse solo y Jesús no esperaba que lo hiciera. Jesús literalmente envió gente para ayudarlo y Él hará lo mismo contigo. Hay fuerza en los números. Hay seguridad en la multitud de consejeros. Permite que otros te ayuden en tu travesía cristiana. ¡Hay personas que quieren ayudar, recibe su ayuda y crece en Cristo!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Yo estoy creciendo en Ti, porque muero a mí mismo. Gracias por darme ejemplos de la vida real en las Escrituras con las que puedo identificarme. Puedo conectar con el dolor de María y de Marta. Puedo relacionarme con su frustración y puedo aprender de lo que hicieron (tanto lo bueno como lo malo). Voy a añadir paciencia a mi fe y mantener mi gozo y paz mientras camino contigo. Te doy gracias por rodearme de grandes hermanos y hermanas en Cristo. No tengo que ir en esta travesía solo, y me alegro de ello. Tú me envías gente para que me ayude y yo recibiré su ayuda. Todos juntos nos convertimos en las personas a las que has llamado, destinado, diseñado y deseado que seamos. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!