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Lázaro – (1era Parte)

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.”  El capítulo 11 del Evangelio de Juan comienza anunciando que un hombre llamado Lázaro está enfermo. Este hombre era de Betania. Era el hermano de María y de Marta; La misma María que derramó perfume sobre Jesús y secó Sus pies con su cabello. Jesús tenía una estrecha relación con esta familia. Él se quedaba en su casa cada vez que visitaba Jerusalén. Él comía su comida, dormía  en sus camas, y seguramente tuvo varias grandes conversaciones con ellos. Su relación con Jesús les proporcionó un lujo que pocos disfrutaron. Ellos podían enviar un mensaje personal a Jesús si alguna vez necesitaban algo. En este caso, el mensaje fue: “Señor, aquel que amas está enfermo”. La mayoría de nosotros asumiría que Jesús tenía una estrecha relación con María, debido a su acto de adoración y sacrificio, pero esta declaración nos permite saber que Jesús también era muy cercano a Lázaro, el hermano de ella.

 

Aun con esa cercanía que tenían con Él,  María y Marta llamaron a Lázaro “aquel” que Jesús amaba. Cuando Jesús recibió el mensaje, inmediatamente percibió cuál sería el resultado. Él vio, en el Espíritu, el futuro desde el principio y habló lo que vio. Jesús dijo: “Esta enfermedad no es para muerte sino para la gloria de Dios; para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”

 

Me voy a detener aquí por hoy.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Aprecia tu relación personal con Dios.

a) Tu relación personal con el Padre, a través de Cristo Jesús, Su Hijo, te ofrece un lujo que los incrédulos no tienen. María y Marta pudieron enviar un mensaje directamente a Jesús porque tenían una relación con Él. Otros, que no le conocían, no podían hacerlo. ¿Y sabes qué? Lo mismo sigue siendo verdad hoy. Si has Nacido de Nuevo, puedes llegar al Padre cada segundo de cada día. ¡Clama a Él, en el Nombre de Su hijo, Tu Salvador, Jesús el Cristo, y Él te oye siempre que le llamas! ¡Tu Dios siempre escucha tu llamado!

b) Siempre que surjan situaciones que sobrepasan tu poder, capacidad y fortaleza, aprovecha tu relación con el Padre e invoca Su participación a través de la oración.

c) Dios te conoce íntimamente. Él sabe todo sobre ti. A medida que desarrolles tu relación con Él, entre mejor le conozcas a Él, más cómodo estarás con involucrarlo en cada área y aspecto de tu vida.

 

2.  Confía en que Dios conoce el final desde el principio.

a) Cuando ores, recuerda que no estás enviando noticias de última hora a Dios. Él ya lo sabe.

b) El Profeta Isaías nos dijo que Dios conoce el futuro desde el principio (Is 46:10). Esto significa que Él ya sabe lo que sucedió y cuál será el resultado.

c) Dios lo sabe todo. Él sabe todo lo que has hecho y todo lo que harás. Él sabe todo lo que ha sucedido en tu vida y todo lo que sucederá. Así que cuando te estás acercando a Él en la oración, no tienes que perder el tiempo diciéndole lo que pasó. Concéntrate en tu tiempo en la oración sobre el resultado, no en la situación.

d) Lo que pasó puede haber sido una sorpresa para ti, pero puedes estar tranquilo sabiendo que NO fue una sorpresa para Dios. ¡Él ya lo sabía, Él no está sorprendido, y Él ya te preparó para ello!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí.  Tengo paz sabiendo que Tú sabes todas las cosas. Conoces el porvenir desde el principio. Te sientas en el círculo de la tierra. Conoces mis pensamientos desde antes de que yo los piense, mis preocupaciones antes de que me lleguen y las comparta, y mis acciones antes de que las tome. Tú lo sabes todo. El que Tú lo sepas me da paz. ¡Si algo me sorprende a mí, estoy tranquilo sabiendo que no te sorprende! ¡Tú ya lo sabías y ya me habías preparado para un tiempo como este! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!