0 Liked

Lázaro – (3ra Parte) – ¡Dios Sabe lo que Hace!

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Hemos estado observando cómo reaccionó el Señor Jesús cuando descubrió que Lázaro estaba enfermo. En lugar de dirigirse a Betania para sanarle y consolar a María y Marta, o en lugar de proferir una Palabra de sanidad que hiciera desaparecer  la enfermedad como un rayo, y en lugar de enviar a uno de los discípulos a darle la palabra de que Él iría hacia allá,  Jesús simplemente se quedó donde estaba durante dos días más y aparentemente no hizo nada acerca de esta situación. Una cosa que hizo fue decir: “Esta enfermedad no es para muerte sino para la gloria de Dios; para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”  Sin embargo, María y Marta no estaban allí para oír esas palabras. Por lo que sabían, Jesús no se había enterado de la situación de Lázaro. O incluso peor, tal vez lo había descubierto, pero en algún extraño giro del destino, Él no había llegado todavía.

 

Esta era una h cosa difícil de asimilar para la familia. Ellos sabían que Jesús había curado a innumerables extraños y se consideraban amigos íntimos de Él. Así que su relación con Él no era un problema. Ellas tenían plena confianza en la habilidad de Jesús para sanar a su hermano. Así que su fe no era un problema. Estoy seguro de que las hermanas estaban atormentando su cerebro, tratando de hallar una razón por la que Jesús no había aparecido. “¿Por qué Jesús no está aquí todavía?” seguramente pensaban.  “¿Por qué no profería una palabra de sanación? ¿Por qué estaba Lázaro empeorando, en lugar de mejorar? ¿Por qué, Dios, por qué?” Creo que todos hemos estado en una situación así. Especialmente cuando un ser querido está enfermo.

 

Déjenme volver a la declaración de Jesús. Todo lo que había dicho hasta ese momento fue “Esta enfermedad no es para muerte sino para la gloria de Dios; para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”  Él ya había hecho que los ciegos volvieran a ver, que los cojos caminaran, que los sordos oyeran y que los mudos a hablaran. Jesús había alimentado ya a una muchedumbre enorme con el almuerzo de un jovencito. Él ya había levantado a dos personas de entre los muertos y había realizado innumerables milagros, pero Él sabía que este, este milagro, esta manifestación de la gloria de Dios, sería el más grande hasta ese momento. Este sería el milagro que haría que el rumor acerca de Jesús se esparciera como el fuego. Éste sería el milagro que haría que los Fariseos, los Saduceos y el Sumo Sacerdote quisieran la cabeza de Jesús. Éste sería el milagro que haría enloquecer al reino de las tinieblas.

 

¿Pero en dónde quedan María, Marta y Lázaro en todo esto? Claro, Jesús pudo ver el final desde el principio, pero ellos no. Jesús sabía lo que iba a hacer y cómo Dios obtendría la gloria por ello, pero ellos no. Jesús sabía que la enfermedad no TERMINARÍA en muerte, pero seguramente no le pareció así a las dos hermanas. Y para empeorar las cosas, Jesús decidió quedarse en donde estaba durante dos días más. Y no fue porque estuviera ocupado. No fue porque estuviera ministrando a la gente. No fue porque estuviera en medio de una gran misión de parte de Dios. No, Jesús simplemente DECIDIÓ permanecer en el lugar donde estaba durante dos días más. Él decidió retrasar la bendición. Eligió posponer Su intervención. Eligió aplazar la sanación. ¿Por qué? Porque había un propósito detrás de todo lo que Él estaba haciendo; Había una razón detrás de esa aparente locura.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Dios sabe lo que está haciendo.

a) Las hermanas ya habían hecho su parte, que era hacer la petición. Para ti hoy eso sería orar. Ellas hicieron lo que tenían que hacer. Ellas pusieron su confianza en Jesús, pero ahora dependía de Dios. Dios tenía un plan; simplemente ese plan no era el mismo de ellas. Jesús sabía que la enfermedad no terminaría en la muerte, y que Él sería glorificado a través de esto. Así que mientras te enfrentas a un problema, ora, créele a Dios, y espera con anticipación, pero debes saber que puede que Dios no lo haga en la forma que tú esperas. Su manera puede ser diferente a tu manera. Su plan puede no coincidir con tus expectativas. Pero debes saber que cuando Él lo hace, será mucho más grandioso que cualquier cosa que pudieras haber pensado.

b) Dios no tiene que darte explicaciones, sino que te lo revelará a su debido tiempo. Hay un tiempo en el que tu ayuda se manifestará.

c) Es fácil quedar “atrapado” en tus problemas, mientras que Dios está mirando toda la imagen. Cuando Dios finalmente actúe, te darás cuenta de que Él lo hizo en una forma que tenía un propósito más grande que cualquier cosa que se te hubiera ocurrido a ti.

 

2.  Tienes que llegar al punto donde verdaderamente confías en Dios.

a) Confía en Dios, incluso cuando parece que Su plan y Su tiempo no se alinean con tus planes o tu tiempo.

b) Confía en que Dios sabe lo que está haciendo, incluso cuando no ves que hace algo. Confía en Su soberanía.

c) Tu confianza debe estar enraizada en tu creencia de que Dios te ama y Él tiene lo mejor para ti en mente. Por lo tanto, incluso cuando no entiendes lo que está haciendo, puedes confiar en Él y creer que obrará para tu bien.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Estoy emocionado por lo que has planeado para mi vida, para este año. Tú me enseñaste a través del Profeta Isaías que Tus caminos son más altos que mis caminos, y que Tus pensamientos son más altos que mis pensamientos. Tu Espíritu vive dentro de mí y creo que Él puede revelarme lo que estás haciendo, pero incluso si Él no lo hace, e incluso si no sé el propósito detrás de lo que Tu permites, declaro que seguiré confiando en Ti. Yo permaneceré en la fe, confiaré en Ti, y yo le creeré a mi Dios, sabiendo que todo obrará para mi bien. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!