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Lázaro – (8va Parte) – Creyendo Al Nivel de Dios

Lee Juan 11:1-16

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Vamos a continuar en esta mañana con la historia de Lázaro.

 

En el mensaje de ayer nos quedamos con Marta expresando su frustración a Jesús, diciendo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.”  La mayoría de nosotros podemos identificarnos con ella. Su dolor era obvio y comprensible. Pero lo que Jesús dijo debió despertar su fe. Cuando Jesús dijo: “Tu hermano resucitará”, ella debería haber comenzado a alabar a Dios. El problema es que su corazón no le permitía anhelar eso para su hermano. La situación de Lázaro estaba más allá de su capacidad de creer en Dios. Como había estado muerto durante cuatro días su sistema de creencias estaba cerrado a cualquier posibilidad de una resurrección. Tal vez si hubieran pasado cuatro horas podría haber pensado que Jesús todavía podía hacer algo al respecto. ¿Pero cuatro días? ¿Cuatro largos días? Después de cuatro noches de llorar hasta quedarse dormida, ella no estaba abierta a creerle a Dios. Su mente y su corazón ya se habían alejado de cualquier posibilidad de lo sobrenatural. Esta es la razón por la cual es crítico que ampliemos nuestra capacidad de creerle a Dios.

 

Dios a menudo está buscando bendecirnos, pero nos perdemos lo mejor de Él porque no podemos ni siquiera comprender la posibilidad de lo que Él quiere hacer. Jesús le dijo claramente que su hermano iba a resucitar, pero ella no lo entendió por completo. Ella dijo: “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.”  En otras palabras, ella estaba diciendo: “Oh, yo creo que será parte de la resurrección al final de los tiempos”. Pero Jesús no estaba hablando de algo tan distante. Él estaba listo para obrar justo entonces y allí en sus vidas. Pero Marta no podía creerlo. Es difícil recibir lo que no se puede percibir. Había perdido su gozo y su paz para creerle a Dios. Ya no creía a Dios por Lázaro. Para ella, Lázaro era parte del pasado.

 

Jesús le dio otra oportunidad. Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; Y el que vive y cree en mí nunca morirá. ¿Crees esto?” Fue una declaración poderosa. Eso debería haber sacudido y arreglado su fe. Eso debería haber despertado su creencia. Eso debería haber resucitado su esperanza. Y me gusta la manera en que Jesús le ofreció la declaración. En otras palabras, Jesús estaba diciendo: “Si puedes creer esto, si puedes creer que puedo hacer cualquier cosa, si puedes creer que tengo poder para resucitar, si puedes creer que puedo devolver a los muertos a la vida, entonces puedo darle vuelta a tu situación aparentemente perdida y sin esperanza.” Pero veremos mañana que ella no estaba lista para ello. Lo que Jesús dijo le pasó directamente sobre su cabeza.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

  1. En 2008 pasé todo el año enseñando una serie basada en Romanos 15:13 titulada. “El Gozo y La Paz de Creer“. Mientras crees que Dios hace algo en tu vida, es crítico mantener tanto la emoción de la alegría como la serenidad de la paz. Si mantienes la alegría y la paz, podrás seguir creyendo en Dios hasta que Él haga lo que tú crees que hará. Pero si pierdes tu gozo y paz en el proceso, como lo hizo Marta, dejarás de creer y correrás el riesgo de perderte lo mejor de Dios.

 

  1. Cuando dejas de creer en Dios y tu corazón se cierra a la posibilidad de que Él haga algo, ya no estás en la fe. Cuando sueltas el control que tenías sobre tu fe, le cierras la puerta a Dios. Él tratará de conseguir que la abras de nuevo, pero es difícil reavivar la fe en el creyente, una vez que se ha ido.

 

  1. A menudo es difícil para los seres humanos comprender la enormidad de la bendición de Dios. Él nos ama tanto y planeó hacer tantas cosas en nuestras vidas, que a veces tenemos dificultades para “envolver nuestras mentes” alrededor de sus planes. Pero es fundamental que lo hagamos. Esta es la razón por la cual Dios hace grandes esfuerzos para hacer crecer nuestra fe.

 

  1. Cuando tu sistema de creencias está cerrado a la posibilidad de algo en tu vida, tú ya no estás abierto a que Dios lo haga. Incluso si Dios te habla de ello, será difícil para ti recibirlo.

 

  1. Es difícil recibir lo que no percibes. Esta es la razón por la cual el Espíritu Santo hace grandes esfuerzos para ayudarte a desarrollar la percepción espiritual. ¡Él quiere que conozcas todo lo que Dios planeó para ti!

 

*** Voy a cerrar con un poco de un testimonio personal. Actualmente estoy lidiando con una situación en la que Dios quiere hacer algo en mi vida que está tan lejos de lo que yo pensaba, que casi me lo perdí. Al igual que Marta en el texto, Dios estaba tratando de decirme, pero yo estaba pensando demasiado pequeño y le llevó varios intentos para conseguir que yo ampliara mi capacidad de creer hasta el punto en que mi corazón y Su corazón estuvieran alineados. Puedo recordar varias “cosas grandes” en mi vida que Dios ha hecho y en cada caso, puedo mirar hacia atrás y darme cuenta de cuánto Dios tenía que trabajar en mí, para llegar a un punto en el que pudiera creer lo que Él quería hacer. A menudo pensamos que estamos esperando a Dios, pero la mayoría de las veces Él está esperando que nosotros estemos en la misma página con Él. Si Él nos diera lo que quisiéramos, Él tendría que hacerlo a regañadientes, porque sería algo varios niveles debajo de lo mejor que Él tiene para nosotros. Es por eso que Él trabaja con nosotros, una y otra y otra vez, hasta que podamos llegar al punto en el que realmente creemos en El para Sus mejores bendiciones. ¡Cuando estamos en posición de creer en Su nivel, Dios nos permite recibir en Su nivel!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Finalmente estoy llegando al punto en el que realmente sé que Tú eres el Dios sin límites. ¡No hay nada que no puedas hacer! Así que no importa lo que las cosas parezcan en lo natural, yo mantendré mi gozo y mi paz en la fe, obraré con fe y paciencia, y seguiré creyendo que Tú puedes y obrarás en mi vida. Mantendré mi switch de la fe en la posición de “ENCENDIDA” y seguiré creyendo hasta que me digas que deje de hacerlo. Retiro todos los límites artificiales que he puesto sobre Ti. Mi sistema de creencias está abierto a lo imposible y a lo sobrenatural. Me niego a cerrar la puerta a cualquier posibilidad. Estoy abierto, estoy listo, y soy receptivo a todo lo que quieras hacer en mi vida hoy y cualquier día! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!