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Manejando el Rechazo

Esta mañana continuaremos con nuestra serie titulada “Enfoque Refinado.” Entre más oro sobre esto, más me convenzo de que mantener tu enfoque es absolutamente vital para convertirte en el hombre o mujer que Dios te ha llamado a ser. Cuando ya has Nacido de Nuevo, el diablo sabe que no puede despojarte de tu salvación, pero hará todo lo que pueda para descarrilarte de tu destino. Él intentará conseguir que te distraigas y te frustres. Una de las principales formas en las que intenta llevarte a la frustración es haciendo que otros te rechacen. El rechazo puede ser muy decepcionante y puede causar que, incluso el mejor de nosotros, se sienta deprimido. Muchos Cristianos no han aprendido a manejar el rechazo y, como resultado, se sienten abatidos, menospreciados y deprimidos. Estos sentimientos incluso han causado que buenos creyentes lleguen a cometer suicidio. No hace falta decir que esto es un problema grave.

 

Ya hemos visto cómo David manejó el rechazo. Él pudo sobreponerse, y esa es la razón por la cual pudo soportar el tiempo suficiente para andar en su propósito divino. Esta mañana me siento guiado a discutir brevemente otros cuatro personajes bíblicos que tuvieron que tratar sobre el rechazo en el camino a su propósito divino.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Veamos.

 

1.  José tuvo que superar el rechazo. José no hizo nada para merecer el sueño dado por Dios. Dios le dio un sueño enteramente por Su gracia. José creyó el sueño, pero cometió el error de compartirlo con sus hermanos. Él fue rechazado por ellos,  y la traición de éstos envió a José en un círculo vicioso de prueba y dolor. Pero a pesar de todo José se mantuvo enfocado. Él nunca perdió de vista su sueño. Él soportó la fase del FOSO, la fase de POTIFAR, y la fase de CARCEL en su vida, todo para que pudiera llegar a la fase del PALACIO. ¿Si tu historia fuera como la de José, llegarías al PALACIO o te darías por vencido antes?  ¿Perderías tu enfoque?

 

2.  Moisés tuvo que superar el rechazo. Moisés nació con el propósito divino dentro de él. A pesar de que se crió entre los Egipcios, a pesar de que se vistió como un Egipcio, y aunque estudió en las mejores escuelas de Egipto, Moisés tenía sangre Israelí que fluía por sus venas. Él nació para liberar a su pueblo de las personas con quienes creció. Él cometió un gran error. Él fue rechazado por todos los que conocía. Se fue al desierto durante 40 años. Y después de este tiempo de prueba, Dios se le presentó en medio de una zarza ardiente y le llamó de vuelta a su destino. ¿Puedes soportar tu “fase de desierto” y aún así estar listo cuando Dios te llame? ¿Puedes permanecer enfocado a pesar de los errores que has hecho?

 

3.  Pablo tuvo que superar el rechazo. Pablo fue entrenado para convertirse en un líder Judío de primerísima orden. Él y sus mentores Judíos pensaba que el movimiento Cristiano no era de Dios. Él luchó contra los Cristianos con toda su fuerza. Él había hecho que Cristianos fueran encarcelados, quemados y comidos vivos. Él aterrorizó a la iglesia hasta que entró en contacto con Jesús. En un momento Pablo fue llamado, convencido y convertido. Y así de rápido, él estuvo listo para servir a Dios y a los Cristianos a quienes había estado persiguiendo. Pero no sería tan fácil. Nadie creyó su testimonio. Nadie aceptó a su testigo. Fue rechazado una y otra vez. Cuando trató de hacer contacto con los Discípulos de Jesús – los líderes del movimiento Cristiano en ese momento – lo rechazaron también. Las cosas se pusieron tan mal con ellos que tuvo que ser sacado por la pared de la ciudad en una cesta para que no lo mataran. ¿Qué hizo Pablo? Se fue a casa y se aisló en Tarso. Pasó tres años muriendo a sí mismo con el fin de convertirse en el hombre que Dios le había llamado a ser. Él renunció a todos sus amigos, a todas sus conexiones y a todo lo que había invertido toda su vida. Al final, Dios le premió y le llamó a predicar el Evangelio a los gentiles. Pero primero Pablo tuvo que aprender a manejar el rechazo.

 

4.  Jesús tuvo que superar el rechazo. Jesús dejó el cielo para que nosotros llegáramos ahí. Él se despojó de Su divinidad para caminar como un simple hombre, con el fin de redimir al hombre del pecado y de la muerte. El vino a sacarnos del problemon en el que Adán nos metió.  Él vino a los Suyos, la Biblia dice, y los Suyos no le recibieron. Despreciado y desechado entre los hombres. Fue rechazado por los mismos hombres a quienes vino a salvar. Fue traicionado por uno de Sus propios hombres. Fue negado por uno de Sus discípulos más cercanos. Fue juzgado en un juicio simulado, en el medio de la noche, bajo el amparo de la oscuridad, y fue condenado sin haber cometido ningú crimen. El único hombre inocente que ha vivido fue condenado y muerto. Él pudo haber hecho que cada uno de sus enemigos muriera. Con una palabra una legión de ángeles habría borrado a Sus opresores, pero Jesús se negó a luchar contra aquellos que estaban luchando contra Él. Jesús manejó el rechazo. Jesús siguió centrado en Su propósito. Y por el gozo puesto delante de Él – y esa alegría eras TÚ– Él sufrió la cruz. Aprende de Jesús. No te enfoques en el problema, sino concéntrate en tu propósito. Mira más allá del dolor y echa mano de las promesas de Dios. Soporta el rechazo y la burla, la oposición y la lucha. ¡Esta es la única forma en que te convertirás en el hombre / mujer que Dios te ha llamado a ser!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Yo puedo enfocar mi vida en este año 2016, por Tu gracia, mediante mi fe. Incluso cuando no me siento con ganas de hacerlo, yo recalibro mi atención y mi enfoque. Incluso cuando estoy frente a la oposición, mantengo mis ojos puestos en Ti. ¡Cada ser humano que alguna vez has utilizado para cambiar el mundo era alguien que tuvo que enfrentar el rechazo, la burla, la oposición y la opresión; y cada uno de ellos, SIGUIÓ SU CAMINO! Permanecieron concentrados en Ti a pesar de los desafíos. Por lo tanto, al igual que los que se han ido antes que yo, yo sigo enfocado. Mantengo mis ojos en la promesa. Mantengo mi corazón puesto en mi propósito divino. No me preocupo. No seré sacudido. No voy a perder, porque no me voy a dejar. Sigo adelante, no por mi poder, sino tan solo por Tu gracia. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.