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Ministrando en Tu Trabajo (2da Parte)

(Lee Daniel 6:15-16)

 

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Tuve un buen número de conversaciones con varias personas sobre el mensaje de ayer. Hoy me siento dirigido a continuar en el mismo tenor. Así que vamos de nuevo al pasaje de ayer y tratemos de entresacar algunas joyas del mismo. La Biblia dice, “Pero aquellos hombres fueron a ver al rey y lo presionaron: ‘No olvide Su Majestad que, según la ley de los medos y los persas, ningún decreto ni edicto emitido por el rey puede ser derogado.’  El rey dio entonces la orden, y Daniel fue arrojado al foso de los leones. Allí el rey animaba a Daniel: ‘¡Que tu Dios, a quien siempre sirves, se digne salvarte!’

 

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos.

 

1.  Tú no tienes que tener un título en la iglesia para ser de impacto en la tierra para el Reino de Dios.


a) Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-Nego no eran profetas ni sacerdotes. Ellos tampoco eran Levitas. Ellos no estuvieron en lo que muchos consideran “en el Ministerio” hoy. Pero es un hecho que llevaron a cabo un ministerio.
b) No cometas el error de pensar que tienes que tener un título o llevar un collar clerical para llevar a cabo un ministerio o para ser de impacto en el mundo para Jesús.
c) Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-Nego eran simplemente buenos en su trabajo – divinamente buenos, buenos tipo ‘ungidos por Dios’ – y líderes seculares fueron conducidos a Dios a causa de ellos.
d) La excelencia que es evidente en el trabajo puede atraer a la gente a Jesús, tanto como cualquier sermón en la iglesia.
e) Aunque soy un predicador y estoy llamado a ser Pastor, Dios ha llamado a innumerables personas a Él a través de mi desempeño en el Ejército de los Estados Unidos, fuera de la iglesia. La gente ha llegado a conocer a Dios, simplemente observando la manera en que yo realizo mis tareas en el trabajo. Lo mismo puede decirse de ti si tratas de hacer lo que haces con un espíritu de excelencia.
 

2.  Tú no tienes que tener un título en la iglesia para necesitar la unción de Dios.

a) Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-Nego no eran profetas o sacerdotes, pero aun así habían sido ungidos por Dios. Ellos no fueron ungidos para predicar, pero fueron ungidos para desempeñar sus funciones en Babilonia. El llamado en su vida era tan fuerte que requirió la unción, favor y la gracia de Dios. Lo mismo puede decirse de ti.
b) Samuel realizó una ceremonia para ungir a David. Entonces te puedes preguntar, ¿cuál era el llamado de David? ¿Fue David ungido para ser un profeta? No. ¿Fue David ungido para ser sacerdote? No. David fue ungido para ser rey. Dios usó a un profeta (Samuel) para llevar a cabo un servicio para ungir a David en un puesto secular. ¿Por qué? Debido a que las posiciones en la iglesia no son los únicos puestos que requieren la unción de Dios.
c) Dios ya te ha ungido para lo que Él te ha llamado a hacer. Tú necesitarás recibir poder de Dios para cumplir con lo que Él te ha llamado a hacer y Su gracia ya está en tu vida para tener éxito.
 

3.  No hay ciudadanos de segunda clase en el Reino de Dios.

a) Aunque yo creo en dar honor a quien honor merece, y yo sin vergüenza alguna honro a mis pastores y a mis padres espirituales, he visto a algunos cristianos que cometen el error de adorar a la gente en lugar de adorar a Dios. Los líderes espirituales siguen siendo personas y nunca deben ser adorados. Hay que honrar su asignación, la unción en sus vidas, y el impacto que Dios ha hecho en tu vida a través de ellos, pero nunca se debe adorar a un hombre.
b) La idolatría a los pastores y líderes espirituales ha llevado a la devaluación de aquellos que no son llamados al ministerio, y esto nunca fue la intención de Dios.
c) Cada Creyente, Nacido de Nuevo y lleno del Espíritu es un hijo de Dios y es precioso a los ojos de Dios.
d) Cada creyente tiene una asignación divina y cada asignación divina es, a la vez, especial para Dios y fundamental para el Cuerpo de Cristo.
e) Nosotros no elegimos aquello que Dios nos ha llamado a hacer, por lo que nunca debemos clasificarnos a nosotros mismos en base a nuestros llamamientos.
f) Nunca menosprecies a otra persona porque ésta no esté llamada a hacer lo que tú estás llamado a hacer, y nunca te menosprecies a ti mismo por no estar llamado a hacer algo que alguien más está llamado a hacer. Celebra la diversidad de dones y llamamientos sin celos de ningún tipo.
g) Tú sólo tienes la gracia para correr tu propia carrera, ¡así que corre con todas tus fuerzas, y celebra a otros porque están corriendo su propia carrera!

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Tú me has dado una asignación específica. Esta es una misión que me asignaste desde antes de la fundación del mundo. Mi éxito en la vida está ligado a esa asignación. Nunca podré tener éxito fuera de lo que Tú me has llamado a hacer. Tener éxito en algo a lo que Tú no me has llamado no es éxito. Así que vivo mi vida en la búsqueda de mi propósito divino. Estoy decidido a ENCONTRAR, SEGUIR y CUMPLIR mi tarea antes de que muera. Y no hay tareas grandes o pequeñas en Tu Reino. Yo no menosprecio a otros porque no están llamados a hacer lo que estoy llamado a hacer. Y yo no tengo que hacerme menos porque yo no esté llamado a hacer lo que otros han sido llamados a hacer. Yo no me encasillo y no permito que otros me encasillen. Yo corro mi propia carrera, con mi propia gracia (dada por Ti), a mi propio ritmo, para Tu gloria. Cuando me presente ante Ti, Tú no vas a juzgarme en base en la asignación de otra persona. Tú vas a medir mi vida en base de la asignación que hiciste para mí antes de la fundación del mundo y yo declaro, por fe, que estaré a la altura. No porque yo sea tan bueno, sino tan solo por Tu gracia. Así que Te agradezco lo que soy, lo que estoy llamado a hacer, y en dónde estoy en el Cuerpo de Cristo. Sabiendo quién soy y lo que estoy llamado a hacer, me da paz, propósito, poder y descanso. Yo comienzo este día con una opinión sana de mí, de Ti y de los demás. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.